Gabriel Budiño

lunes, 9 de marzo de 2009

Fomentando el engaño

Entre tantos emails, encontrarse con un hoax (engaño, bulo) no es novedad, pero este tiene alguna particularidad que vale la pena comentar aquí.

El email recibido contenía este texto:
PIN DE TARJETAS
Si algún secuestrador te obliga a sacar dinero del cajero marca tu clave al revés.
Si estás siendo forzado/a por un ladrón para retirar tu dinero de un cajero automático, lo puedes notificar al banco marcando tú Clave al revés.
Por ejemplo si tu número de clave es 1234 márcalo al revés: 4321. El cajero reconoce que tu número de clave está marcado al revés del que corresponde a la tarjeta que pusiste en la máquina. La máquina te dará el dinero solicitado, pero, oculto para el ladrón, la policía será avisada y saldrá para ayudarte inmediatamente.
Esta información se transmitió recientemente por TELEVISION y declararon en el programa que raramente se usa porque las personas no saben que existe.
Por favor pasa esto a todos tus contactos
Un disparate obviamente: Imaginen que pasaría con las personas que usan PIN capicúa... ¿la policía no vendría nunca o los meterían presos siempre?

Si bien este tipo de sistema en efecto fue propuesta en 1994 y patentado en 1998 por un tal Joseph Zingher, ningún banco ha querido implantarlo porque hay serias dudas de que sirviera para algo, además no me imagino a la Daisy corriendo hasta el cajero para socorrerte.

Pero lo que más me preocupó fue que este email fue reenviado dentro de un banco, por gente de tecnología y operaciones, y se distribuyó sin ningún tipo de aclaraciones.

Cuando les escribí a estas personas del banco, consultándoles si realmente habían enviado ese email, si lo habían verificado, y si sabían que estaban apareciendo sus nombres en un hoax, su respuesta fue que se suponía que el correo circulaba internamente para verificar su autenticidad (cosa que yo pude hacer en 2 minutos, fuera del banco, gracias a Google), pero eso no se decía en ningún lado.

El spam, el phishing, los hoax, existen y se mantienen vivos por las personas que los reenvían.

Está en nosotros evitar su difusión, y las empresas deberían ser mas cuidadosas en lo que permiten que se difunda con su nombre.

[Imagen: Foto tomada por error a un bolso rojo]
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