Gabriel Budiño

lunes, 6 de abril de 2015

Evolución celular

Durante muchos años no tuve un teléfono móvil. Me negaba a tenerlo ya que pasaba la mayor parte del tiempo en lugares con teléfono fijo. Me resultaba molesto eso de la conectividad total.

En 2004 con el inminente nacimiento de mi primer hija nos decidimos a comprar un pequeño Motorola C115, que utilizó mi esposa durante muchos años. Mientras tanto, yo seguía esperando algo más que un teléfono.

Por quellos años lo que quería era una mezcla de teléfono, agenda y correo electrónico, pero los precios eran disparatados.

Casi compro un OGO que trajo Antel que al parecer cumplía esas funciones, pero para hablar por teléfono había que necesariamente incorporarle un auricular bluetooth. Lo cual no me gustó, así que decidí esperar.

Recién en noviembre de 2006, tuve un teléfono móvil, y por primera vez entré al mundo de las llamadas y los SMS, al mismo tiempo que debutaba con un smartphone en la palma de la mano.

Era un equipo QTek 1010 (HTC) con una pobre definición de 4096 colores, 64 MB de memoria y puerto infrarojo. El sistema operativo era Windows Pocket 2002, que me daba muchas más ventajas que las Blackberry que estaban de moda con su push email, que para la época era extremadamente invasivo.


Año y medio más tarde (abril de 2008), tras partir la pantalla de mi primer equipo, cambié a un i-mate JAQ con teclado qwerty completo (pantalla más pequeña en consecuencia: 2.8 vs. 3.5 pulgadas) y Windows Mobile 5.0 PocketPC. Más liviano, con bluetooth y conexión mini USB.


Poco más de un año después (julio de 2009), los botones del JAQ ya no funcionaban y pasé a un ultimate 8150, aún con Microsoft Windows Mobile (6.0 Professional), pero con el doble de memoria (128 MB) y muchos chiches: Cámara 2MP con autofocus, camara secundaria VGA, conexión WiFi y una muy original e inutil conexión de TV que jamás pude usar. El teclado pasó a ser sólo numérico, con una pantalla de 2.6 pulgadas - la más pequeña que he tenido hasta ahora.

En junio de 2011 pasé al mundo Samsung con el Galaxy i5500, de acuerdo a la tendencia que impulsaba equipos pequeños (108 x 56 x 12.3 mm, 102 gramos, 2.8 pulgadas, 4 botones) y por primera vez pantalla táctil TFT capacitive. 170 MB de memoria RAM, GPS, Cámara 2MP, micro USB y la posibilidad de compartir el acceso a internet por un Hotspot WiFi. También fue un cambio importante pues el sistema operativo pasó a ser Android 2.1.

Un par de años después (marzo de 2013) cuando tuve problemas con el puerto micro USB que no me permitían cargar la batería, cambié por el Samsung Galaxy mini GT-S5570, que es muy similar al anterior pero con pantalla mayor (3.14 pulgadas) en casi el mismo tamaño y peso, más memoria RAM (384 MB) y mejor cámara (3.15 MP).


Ahora (desde enero de 2015) tengo un Samsung Galaxy Ace 4, con tecnología LTE, Android 4.4.2 y HTML5, Batería de 1800 mAh (los otros modelos previos de Samsung eran de 1.200 mAh, y los anteriores de 1.500 mAh). Volvió aumentar el tamaño y el peso del equipo para tener una pantalla de 4 pulgadas (480 x 800 pixels y 16M colors), Cámara 5MP con Led Flash y Camara secundaria VGA.

[Graficos de elaboración propia en base a datos de gsmarena.com]

Como verán nunca tuve un StarTAC, ni un iphone, ni una blackberry, ni ningún otro equipo de alta gama. El teléfono más barato de su categoría fue lo que siempre elegí. Duran un par de años en promedio y se reemplazan, ya que la tecnología sigue evolucionando a pasos agigantados.

[Artículo inspriado en este tweet de @Historicalpics]
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