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lunes, 13 de octubre de 2025

Santa Fe un destino que no estaba en mis planes

Nunca pensé que terminaría viajando dos veces a Santa Fe en el mismo año. No era un destino que tuviera en el radar, ni por trabajo ni por turismo. Pero las cosas se fueron dando así, y como suele pasar con los lugares a los que uno llega sin demasiadas expectativas, terminé sorprendido.

La primera visita fue en junio, invitado como conferencista al Foro Argentino de Contabilidad. Un encuentro con colegas de distintas provincias, organizado con un nivel de detalle que se agradece. Mi charla fue sobre el impacto de la tecnología en la profesión contable, y me encontré con un público muy interesado, con ganas de discutir y compartir experiencias. Esa energía de comunidad profesional, que a veces cuesta sostener en la rutina, estuvo muy presente.

Además del foro, me quedó la sensación de una ciudad amable, ordenada y con ese aire tranquilo de las capitales de interior. Me quedé un dias más para tener el tiempo necesario y caminar un poco, pero ya sabía que iba a volver.

Caminé por el centro, por la costanera, y me detuve a mirar los edificios antiguos que conviven con construcciones más modernas. Santa Fe tiene algo de ciudad que se deja descubrir despacio, sin apuro.

También aproveché para conocer un poco de su historia. Fundada en 1573, fue una de las primeras ciudades del Río de la Plata. Su ubicación junto al río Paraná marcó su desarrollo, con un fuerte vínculo entre puerto, comercio y vida social. Hay rincones que conservan ese espíritu: la costanera con sus vistas abiertas, las plazas amplias, las iglesias coloniales, rincones donde el tiempo parece ir más lento.

Tres meses después estaba otra vez en Santa Fe, esta vez para participar en las XIX Jornadas de Docentes Universitarios de Sistemas y Tecnologías de la Información (DUTI 2025). Un evento con un perfil distinto, más cercano a mis intereses, pero con la misma calidez en la organización (a cargo de colegas de la Universidad Nacional del Litoral) y en los intercambios. Volví a cruzarme con varios colegas de Argentina que había conocido en la edición del año pasado en Tandil, y aparecieron nuevas ideas y desafíos sobre la enseñanza de sistemas y nuevas tecnologías en carreras de ciencias económicas.

Aprovechamos también para hacer un recorrido por la Cervecería Santa Fe, la planta que produce dos de las marcas más tradicionales de la región (Santa Fe y Schneider), pero también internacionales como Heineken por ser del grupo CCU. La escala industrial impresiona, pero lo más llamativo es el “cervezoducto” que conecta la planta con el Patio Cervecero, donde se puede degustar el tradicional "liso" santafesino directamente del tanque al vaso. Un concepto que une industria, tradición y experiencia de consumo, todo en el mismo lugar.

Después del recorrido pasé por Palo y Hueso y por Okcidenta, dos cervecerías artesanales que muestran otra cara de la ciudad: emprendedora, creativa, con foco en el producto y en la comunidad que se arma alrededor. Probé varis IPAs locales que estaban excelentes y charlé un rato largo sobre cómo se mueve el sector. Da gusto ver proyectos que combinan oficio, innovación y pasión por lo que hacen.

Santa Fe apareció en mi agenda casi por accidente, y terminó siendo un destino muy interesante. A veces los viajes de trabajo tienen esa virtud: te llevan a lugares que no habías elegido, pero que terminan dejándote mucho más de lo que esperabas.

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lunes, 24 de marzo de 2025

Cervezas Artesanales en Uruguay: Modelos de Negocios

Cuando hablamos de los grandes cambios que han atravesado los mercados en las últimas décadas, solemos pensar automáticamente en el sector tecnológico. Sin embargo, hay ejemplos fascinantes de transformación e innovación en rubros que, a primera vista, parecen alejados del mundo de las TIC. Uno de ellos es el de las cervezas artesanales en Uruguay, un fenómeno que crece de manera sostenida y que refleja con claridad cómo las nuevas lógicas de producción, consumo y colaboración están redefiniendo la manera en que concebimos los negocios.

La mayoría de estas cervecerías nacen como iniciativas personales. Personas que, más que emprender con una visión puramente comercial, comienzan su camino desde una necesidad propia: el deseo de consumir algo diferente, algo que el mercado masivo no ofrece. Desde allí, deciden producirlo. Este gesto inicial tiene mucho que ver con el concepto de prosumer (productor + consumidor), donde quien antes era sólo un consumidor pasivo ahora toma un rol activo, participando no sólo en la elección sino también en la creación y transformación de los productos que desea.

Pero lo interesante no termina ahí. Las cervecerías artesanales no se limitan a fabricar un producto alternativo; construyen una forma distinta de vincularse con su entorno. Apoyadas en herramientas digitales y redes sociales, aprovechan canales de comunicación directa con sus clientes. Dialogan, reciben retroalimentación, ajustan sus recetas y experimentan constantemente. El ecommerce y las plataformas digitales les permiten llegar a consumidores sin necesidad de intermediarios, manteniendo un vínculo cercano y genuino que refuerza el valor de lo artesanal y lo local.

Además, en este sector es notable el grado de cooperación entre actores que, en otro contexto, serían considerados competidores. Lejos de replicar la lógica de las grandes corporaciones cerveceras, donde prima la competencia feroz y la estandarización, las cervecerías artesanales optan por colaborar, compartir conocimientos, insumos, y hasta espacios de producción o distribución. Se organizan en redes, participan en ferias conjuntas, y fortalecen una marca colectiva que trasciende a cada una de ellas.

Este tipo de dinámicas no son casuales. Son parte de un cambio más profundo en la forma en que entendemos el trabajo, la producción y el consumo. Las claves del éxito en este sector no pasan únicamente por el volumen, sino por la calidad, la cercanía, la innovación y la capacidad de adaptarse rápidamente. La experimentación es constante, ya sea probando nuevas combinaciones de ingredientes, nuevos estilos, o incluso nuevas formas de presentación y distribución.

En el fondo, lo que vemos en las cervecerías artesanales es la aplicación práctica de varios conceptos que han ganado relevancia en los últimos años: cooperación, redes horizontales, innovación abierta, economía colaborativa y crecimiento sostenible basado en la diferenciación, no en la homogeneización.

Quizás lo más importante sea la lección que dejan: no hace falta ser parte del sector tecnológico para adoptar y beneficiarse de estos enfoques. La transformación digital, entendida en un sentido amplio, no es sólo cuestión de software y algoritmos, sino también de nuevas maneras de relacionarse, de producir valor, de conectar con clientes y con otros actores del mercado.

Las cervecerías artesanales nos muestran que es posible construir modelos de negocio más humanos, descentralizados y colaborativos, donde la innovación no esté reservada a gigantes, sino que sea el resultado natural de la interacción entre personas apasionadas por lo que hacen.

Y, en ese sentido, vale la pena preguntarse: ¿qué otros sectores podrían mirar hacia este modelo para repensar sus prácticas y abrirse a nuevas formas de crecer?

[Si quieres probar cervezas locales, uso y recomiendo Birrava]

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lunes, 2 de diciembre de 2019

Otras formas de competir con los grandes jugadores

A partir de una reflexión de Dahianna Andino (barista, catadora, tostadora y propietaria de Café Ganache) sobre lo dificil de competir con las grandes marcas internacionales, armé un hilo en Twitter sobre el tema, que ahora reescribo aquí para compartirlo con ustedes.

Por un lado está la publicidad, el marketing, la imagen de marca, la ubicación física, etc. La pequeña cafetería no tiene la capacidad de inversión de los grandes jugadores del mercado que parecen omnipresentes en la cultura popular.

En ese sentido es prácticamente imposible competir sin inversión en dinero, tiempo y buenas estrategias de comunicación. Así el objetivo sería masificarse, instalarse en el imaginario colectivo y apropiarse de los significados que hoy tiene el gran jugador. Muy caro y difícil.

La alternativa a ese esfuerzo individual enorme, es trabajar desde lo colectivo, lo relacional y posicionarse desde otro lugar. No como sustituto/reemplazo con los mismos atributos sino con diferenciación, ofreciendo alternativas que pasan por otros caminos.

Desde ese otro lado resalto estos tres aspectos: (1) es una pelea a dar juntos y no solos. Iniciativas como Círculo Café unen cafeterías buscando posicionar no a cada una de ellas individualmente, sino al conjunto como alternativa válida, diferenciada y por otros canales.

Ahí la experiencia de los cerveceros es un ejemplo que Mariano Mazzolla explica muy bien en su libro recién editado. Hay posibilidades de crecer junto a competidores que tienen los mismos valores, estrategias y objetivos. Primero posicionar el diferencial conjunto y luego lo individual.

Para eso es clave diferenciarse que es el punto (2). Intentar ser como el líder es caro, requiere una gran inversión e implica correrlo de atrás. Buscar qué puedo ofrecer distinto es la esencia. Y eso tiene mucho que ver con las experiencias.

Decirle a una barista que lo importante no es el café, es suicida pero debo hacerlo. El café es clave en este asunto, pero mucho más importante es la experiencia de cada consumidor. ¿Qué ofrecemos? ¿Café o momentos especiales de vida? ¿Qué ofrece el gran competidor? ¿Producto?

En momentos donde el acceso al producto es trivial, y todo parece accesible (no en plata pero sí en términos de mercado), se hace fundamental ir a la esencia, a lo simple que hay en cada momento vivido. Y si corremos todo el día, la alternativa puede ser ofrecer perder tiempo.

Una experiencia, un relato, algo diferente, un tiempo y espacio irrepetible, una vuelta de tuerca, una anécdota para contar más adelante. No es sólo café, son sus historias y vivencias. Por ahí va la cosa.

Finalmente no puedo dejar de mencionar la importancia del (3) marketing relacional, la gestión de comunidades, el 1 a 1, y la administración de los contactos con los clientes. Tenemos todas las herramientas para seguir individualmente a los consumidores para conocerlos y anticipar.

Hay que ayudar a construir comunidades, participar en ellas y no monopolizarlas ni centrarse en vender (eso llegará después). Las personas somos seres sociales, necesitamos del otro para construir relatos colectivos que le pongan razón de ser a la individualidad.

Hay software para saber de cada uno de nuestros clientes y no hablo de tecnologías espías ni de gran hermano. Hablo de sistematizar lo que el cliente nos dice, lo que vivimos junto a él, para usarlo a su favor. Conocerlo mucho para darle más.

Y para eso debemos dejar de poner foco en lo que nosotros hacemos (seguramente convencidos de que lo hacemos bien) para pasar a mirar lo que cada cliente espera y lo que valora (que quizás no es lo que tenemos para ofrecer). Esto nos desafía en dos sentidos:

El primero es en saber escuchar (tener el doble de orejas que de boca) y el segundo es cambiar, mejorar, transformarnos a lo que el cliente quiere, piensa, sueña, espera. Y es un viaje de ida y vuelta pues hay que educar, pero sobre todo aprender juntos.

La alternativa a todo esto es seguir con lo de uno, ser de nicho, mantenerse firme con lo que uno hace bien, olvidarse del gran competidor y hacer la suya. Pero parto del objetivo compartido de transformar el consumo de café y jugar a escala mayor.

[Foto Carlos Contrera para el blog de Circulo Café]
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viernes, 28 de julio de 2017

Cervezas Bundor - Chile

Continuando con la serie de artículos relacionados a mi tour cervecero por Chile, y en particular con los comentarios de las cervezas artesanales de la ciudad de Valdivia, es el turno de Bundor, una cervecería que nace en el año 2007 con la idea de producir una cerveza premium artesanal valdiviana.

La cervecería está en el margen norte del río Cayumapu, en la salida a la T-305 desde la ruta 202 que une Valdivia con San José de Mariquina, pero también tiene un bar propio en la Isla Teja - cruzando por el puente Pedro de Valdivia.

Primero estuvimos por el bar, que está muy bien puesto, ofrece la degustación de los diferentes estilos de Bundor, y tiene las paredes decoradas con los personajes míticos que nombran sus cervezas.

Una pequeña hoja, que sirve de mantelito individual, con la información básica de cada cerveza junto a los nombres y estilos.

Son cervezas fuertes, con carácter y personalidad, que combinan muy bien con el ambiente de rock del bar.


En la planta de producción, Richard Toro (maestro cervecero) nos contaba que apuestan a ampliar las preferencias de los chilenos, apoyándose en el impulso que tiene la zona de Valdivia como capital cervecera de Chile.

En su catálogo tienen tres cervezas rubias con estilos bien diferentes: Elfa Cerveza Blonde Ale 4,5° (IBU 16), Ninfa Cerveza Irish Red Ale 6° (IBU 20) y Kali Cerveza American IPA 6,1° (IBU 65).

Pero además tienen dos excelentes cervezas oscuras (stout) que vale la pena destacar:

Troll, una Oatmeal Stout de 7,5°, con aromas a frutos secos, chocolate y quizás algo de pan tostado, equilibrada, ligera y suave (IBU 33). Quizás algo corta para lo que uno espera al verla y olerla, pues promete muchísimo.

Belzeboo, es una cerveza estilo Imperial Stout, con espuma persistente, notas de café y especias en nariz y agradablemente amarga (IBU 40), que se sostiene en la garganta en base a sus  11º de alcohol.


También tuvimos la oportunidad de conocer a Nessie una Wee Heavy - Scottish Ale recién lanzada (8° de alcohol y 17 en la escala IBU), que combina maltas Pale Ale, Munich, Whisky, Caraaroma, Special B y algo de Malta Chocolate.

A diferencia de otros cerveceros locales, Bundor trabaja con maltas importadas. Apuesta a seguir creciendo, pero manteniendo la tradición de homebrewer que les ha permitido obtener premios en la chilebeer cup.

Sus cervezas embotelladas se distribuyen en la región, pero como es común en Chile, la cerveza de barril (tirada/shop) es la que mayor salida tiene.



[Fotos GB (cc). Más en: Cata de Cervezas Facebook]
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domingo, 23 de julio de 2017

Cervezas Cuello Negro - Chile

En el sur chileno, en la región de los ríos - mirando al Pacífico, se encuentra la ciudad de Valdivia - fundada en 1552 por el conquistador español Pedro de Valdivia. Esta ciudad recibió una importante migración alemana desde 1850, gracias a la ley de inmigración selectiva.

Entre ellos, Carlos Anwandter fundó una cervecería que llegó a ocupar más de 50 obreros y producir miles de litros de cerveza al año. Pero esta tradición cervecera se interrumpió en 1960, cuando el mayor terremoto registrado (9,5 en la escala de Richter) destruyó el 40% de los hogares, desbordó ríos y arrasó con las fábricas, dejando centenares de muertos y desaparecidos.

A fines de los años 1990, Armin Kunstmann - tras una visita a Estados Unidos - retoma la tradición cervecera, e impulsa a Valdivia como la capital nacional de la cerveza artesanal. Actualmente la Compañía Cervecera Kunstmann S.A. (en un 50% propiedad de la gigantesca CCU) es la líder absoluta del segmento de cervezas Craft - algo así como producción masiva de cervezas con estilo artesanal y gran cuidado de la receta original (malta, agua, levadura y lúpulo).


La que le sigue en participación del mercado cervecero de Valdiva, es una pequeña planta al norte de la ciudad, en la zona de Las Fanegas - demarcada por los rios Calle Calle y Cruces. Con el nombre de Cuello Negro, por los cisnes que (al menos hasta que se dieron los problemas ambientales generados por Arauco) eran emblemáticos en la zona, nace en 2004 cuando Cristian Olivares se separa de su sociedad con Rodrigo Gonzalez de Selva Fría.

En nuestra visita, estuvimos charlando con Esteban - que nos contó que están enfocados en la producción de dos variedades (Ámbar y Stout). La primera utiliza malta pilsen y caramelo junto a lúpulos ingleses, para lograr una cerveza liviana con aromas frutales y un agradable amargor de la malta tostada (IBU 23 y 5.8 grados de alcohol).

La Stout, es una cerveza negra de 8 grados, suavemente amarga (IBU 56), con persistente espuma, notas de chocolate, café y frutas pasas en nariz; cremosa y con retrogusto duradero.


Utilizan en la producción el excelente agua de la zona, con cebadas malteadas chilenas. Una planta pequeña, pero con un ciclo muy profesional y bien logrado: almacenan el grano en la parte superior, para alimentar las tolvas de maceración desde arriba directamente desde la moledora, y utilizan una bomba para transportar durante el resto del proceso.

Los tanques utilizados son de fabricación chilena, en base a modelos de origen europeo. Recientemente han cubierto el piso de la planta con pintura de resina epoxi.

Concentrados en sus dos variedades, el flujo de producción es homogéneo y lo tienen sistematizado de manera de que todo el equipo de trabajo pueda concentrarse en distintos momentos, en cada etapa del proceso.

Si bien principalmente envasan en tanques para cerveza tirada (más del 80% es schop), también embotellan, por lo que tienen cámaras de frío, que ayudan a cuidar el producto en el verano, ya que la temperatura ha llegado a superar los 30 grados.

Las canillas en los bares de la zona son proporcionadas por las propias cervecerías, por lo que el logo de Cuello Negro y los tanques con las bandas negra y roja, se encuentra en casi todos lados.

Realmente una muy buena cerveza, y un gran equipo humano que fue generoso para recibirnos en nuestra visita, intercambiar ideas y contar sus planes de crecimiento futuro.



[Fotos y videos GB (cc). Más en: Cata de Cervezas Facebook]
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viernes, 21 de julio de 2017

Cervezas Chilenas

Hace unos días regresé de un viaje a Chile, en el que recorrí 2.000 kilómetros desde Santiago hasta Puerto Montt con los objetivos de probar diferentes cervezas chilenas (principalmente artesanales), conocer bares especializados y visitar cervecerías locales.

Más allá de las grandes marcas de cervezas industriales, a continuación hago un relato de las artesanales que fui conociendo durante este viaje.

En la Chopería José Ramón 277 (Santiago) probamos varias cervezas tiradas: Tübinator una gran Dark Ale Strong de Tubinger (Pirque), una Jester Saison Belgian Style (Santiago), y la Ramona, una session IPA del lugar.

Más tarde en Amadeus y otros bares conocimos Torres del Paine y Calafate Ale de Cervecería Austral (Punta Arenas), Scottish Amber Ale y Dunkel Weizen de Cervecera Del Puerto (Valparaiso), IRA! de Granizo, y las The Clinic Red Ale y Golden Ale de Mestra (Maipú).


Entre las más llamativas, estaban las de Kross (Lupulus, Strong Ale 5, Maibok, 110 minutos) que es de las que tiene mayor participación de mercado en el segmento de artesanales en Chile, y logra una calidad destacada.

Al llegar al bar Latitud Sur de Concepción nos quedamos con las ganas de conocer las cervezas elaboradas por ellos, pero tuvimos la oportunidad de recorrer el área de producción y charlar un rato con su responsable que nos dio una primera visión del mercado chileno y las características de los consumidores locales.

En la comuna de Quillón conocimos la Cerveza Artesanal Toropaire (Antü Ale: Cerceza Rubia 5.8º, Kelü Ale: Cerveza Roja 6.0º, Kolü Ale: Cerveza Café 5.9º, Kurrü Ale: Cerveza Negra 6.1º, Kelü Extra: Cerveza Roja 9.5º, y otras frutales y de estación). Una amplia variedad de cervezas, con aciertos y también algunos errores. Sus cervezas de base y la variedad de chocolate son buenas, pero las frutales no están bien logradas, y algunas se exceden en alcohol.


En la Cervecería Luthier - Brewery & Restaurant en la ciudad de Los Ángeles, disfrutamos de la Strong Ale de elaboración propia: realmente excelente, con gran cremosidad que le da permanencia en boca.

Siguiendo la ruta al sur paramos en el Bar Frontera de la ciudad de Temuco, donde conocimos una Lager elaborada por ellos (Steembeer) que resultó muy buena. Y dos de la zona de Purén: las cervezas de Berg Land, una de Frutilla Blanca y otra de Avellana Araucana, que estaban muy originales; y la The Dogs Pale Ale suave y cremosa de Braco.


En Chile, la visita obligada es a la cervecería Kuntsmann, que tras su acuerdo comercial con CCU tiene distribución en todo Chile y presencia en los bares. Entre otras disfrutamos de las Chocolate, Doppel-Bock, Heidelbeere y por supuesto la Gran Torobayo - una cerveza que se destaca por su calidad.

La ciudad de Valdivia se ha convertido en la capital de la cerveza chilena, y tras Kunstmann, Cuello Negro y Bundor son las mas grandes, por lo que le dedicaré un artículo separado a cada una [Aquí y aquí].

En el café La Última Frontera, probamos las también valdivianas: APA de Totem, La Colorina de Valtare, Selva Fría Golden de Punucapa, Ambar de Cervezas del Duende.

Para terminar este artículo menciono las tres cervezas del pequeño restaurante Malta Chocolate en Puerto Varas: La Blonde, Pale Ale y Strong Ale, elaboradas en su pequeña planta junto a la cocina, abierta a los visitantes. Un lindo lugar construido en madera con una carta sencilla, y sus cervezas tanto en chop directo como en botella.

Sin dudas Chile tiene un importante sector de cervecerías artesanales, que está en desarrollo y tiene las condiciones para crecer, ya que están elaborando buenas y variadas cervezas.

Al igual que lo que ocurre en Uruguay, aún es un porcentaje muy menor del mercado y se compite con grandes jugadores de la industria y una muy poco desarrollada cultura de consumo de cervezas de calidad.

Notamos muy poca presencia de cervezas IPA, muchas cervezas negras, y una tendencia hacia una mayor graduación alcohólica, que por lo que pudimos averiguar responde a los intereses de los consumidores chilenos.

[Fotos: Cata de Cervezas (cc)]
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martes, 16 de septiembre de 2014

Debo contarles un secreto

No somos pocos los que nos dimos cuenta hace tiempo que en realidad ya no hay diferencias entre la Pilsen y la Patricia, y que existen otras opciones de cerveza, apostando a los sentidos, al verdadero disfrute y al descubrimiento.

El secreto que tengo que contarles se conoce como UBC, un club que "es casi una hermandad", y que en su filosofía declara ser "una cofradía de aquellos que quieren disfrutar más de lo que la vida nos ofrece y respetamos los valores que creemos fundamentales. Creemos en el valor de lo físico, lo análogo y el trabajo manual: no renegamos del desarrollo, simplemente apreciamos el esfuerzo de hacer las cosas de la forma difícil. Respetamos el valor de la palabra y confiamos antes de sospechar. Nos gustaría que aunque no los conozca, considere a los otros miembros del club como sus amigos. Siempre nos trataremos con respeto y honor en el entendido que todos tenemos diferencias pero son nuestros valores los que nos unen".

Se trata del Underground Beer Club, que mensualmente presentan tres nuevos estilos de cerveza artesanales uruguayas "producidos especialmente para el club, únicas e irrepetibles". Cada mes envían a los socios registrados la información sobre las cervezas y ellos elijen hacerse del set o no. Con el objetivo de evangelizar y compartir, el club ofrece siempre dos botellas del mismo tipo de cerveza.

Y como son buenas gentes, combinan cordialidad con eficiencia logística y ofrecen excelentes cervezas, decidí romper el secreto y compartirlo. Únanse al club!

Hace unos días fue el primer encuentro para aprender un poco más, y estuvimos tomando cervezas IPA de Davok. Conocimos la impronta que ofrecen los distintos tipos de lúpulo (el viejo conservante natural de la cerveza, que aporta amargor y aromas): German Hallertau Blanc y Citra por separado (single hop), pero también combinadas con el lúpulo Amarillo en la combinación de la IPA tradicional de Davok de 42 IBU y 6,2% de graduación alcohólica.

Y el maestro cervecero Alejandro Baldenegro contó que la pilsner checa utiliza un lúpulo específico que le da denominación de origen: Saaz de la ciudad de Zatec.

Para cerrar la noche, pero no la charla, probamos la Imperial IPA de Montevideo Brew House (con muchos IBUs de puro rock) y la Triple Pete otra imperial IPA de 100 IBUs de amargor y 9,5% de alcohol (homenaje a la visita de Pete Slosberg para la 1ra. Copa Nacional y Sudamericana de Homebrewers).
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miércoles, 29 de enero de 2014

Opciones de Cerveza

Con un grupo de amigas y amigos, compartimos desde hace muchos años el gusto por las cervezas. Nos conocemos desde la adolescencia, y en aquella época eramos de los que exigían que la cerveza fuera siempre Patricia.

Años después nos pasamos a la Stella Artois, más cara pero también más valiosa, pues la Patricia ya no es lo que era.

¿Nos estamos poniendo viejos?

Sin intención de responder esa pregunta, pero para saber si nuestro paladar se dejaba influenciar por las etiquetas y nuestras historias de vida, en 2011 propuse una cata a ciegas que implicaba la degustación de distintas cervezas en vasos numerados sin que los participantes supieran que contenía cada una (ni la lista completa de cervezas que probarían), para que expresaran sin condicionamientos sus opiniones.

Pilsen y Patricia quedaron muy juntas entre las de menor aprobación, mientras que Stella Artois y Zillertal fueron las más disfrutadas. La Norteña sorpendió a muchos al revelarse que había sido muy bien valorada, cuando en general se la asocia (por su precio) a las más comunes. Esta valoración de cervezas de consumo generalizado en nuestro país, se repitió en otras catas realizadas, donde incluimos distintas cervezas importadas, y mayor variedad.

¿Qué podemos tomar?

El mercado de cervezas en Uruguay, refleja lo que está pasando en muchas partes del mundo, ya que como menciona JG Lagos en una nota para la revista Lento del pasado mes de Octubre, tanto la tradicional FNC (Pilsen), como Salus (Patricia) y Cympay (Norteña) pertenecen al grupo internacional AB-InBev con origen en Brasil, pero con presencia en muchos países (Budweiser, Stella Artois, Beck's, Leffe, Skol, Brahma, Quilmes, Corona, Modelo, Pacífico y Estrella están entre sus marcas) colocándose como el mayor productor de cervezas del mundo.

Mientras las distintas cervezas locales se estandarizan en un sabor simplificado y una estructura liviana para adaptarse a la mayoría de los consumidores, la diferencia en el sabor que aún distingue a la Norteña, al parecer tiene que ver con que se elabora para exportar a Brasil como cerveza premium.

La primer alternativa industrial a este grupo es SABMiller (Grolsh, Fosters, Miller, Isenbeck, Costeña, Cusqueña, Cristal, etc.), y el que sigue es Heineken, que va en tercer lugar acompañando sus cervezas holandesas con marcas como Cruzcampo y Amstel.

En este contexto la producción de cervezas artesanales en Uruguay parece un oasis para los sentidos con marcas como Davok, Mastra, Stolz, Chela Brandon, Cabesas (Tacuarembó) y Barbot (Colonia).

Estas se pueden conseguir a través del Underground Beer Club y en algunos pubs como Shannon, Gallaghers, Ennis y Burlesque.

Y de yapa, para los que llegaron hasta el final de la nota, les dejo un enlace al espacio en facebook de esta gente que vende dispensadores de cerveza muy buenos como para juntarse entre amigos a compartir unas cervezas frías.

[Dejo abierta aquí la invitación a catas amateur de cervezas]
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domingo, 11 de noviembre de 2012

Ciegos de amor por la cerveza

No fue una actividad de expertos, pero el sábado a la noche con un grupo de amigos hicimos una cata a ciegas de cervezas (repitiendo una divertida experiencia del año pasado).

Copas numeradas sin que los participantes supieran que caldos contenía cada una, para que expresaran sin condicionamientos sus opiniones. Ninguno sabía tampoco la lista completa de cervezas que probarían.


En la primera pasada las cervezas fueron: 1- Lowenbrau (Alemania, 5.2% de alcohol), 2- Grolsch (Holanda, 5.0%), 3- Heineken (Holandesa, fabricada en Argentina, 5.0%), 4- Corona (México, 4.6) y 5- Carlsberg (Danesa, elaborada en Turquía, 5.0)

En la segunda ronda las copas se sirvieron con: 1-Pilsen Bajo Cero (Uruguay, 4.5), 2- Miller (USA, 4.7), 3- Pilsen Sonic (Uruguay, 4.9), 4-Leffe (Bélgica, 6.6) y 5- Hoegaarden de trigo (Bélgica, 4.9).

La degustación finalizó con: 1- Erdinger de trigo (Alemania, 5.3), 2-Paulaner Hefe también de trigo (Alemania, 5.5), 3-Paulaner Salvator rojiza (Alemania, 7.9), 4- Stella Artois (Belga, fabricada en Argentina, 5.2) y 5- Miller (USA, 4.7)

En la primera las opiniones estuvieron divididas. La que tuvo menos votos fue la Lowenbrau (cervecería de los leones, establecida en Munich desde el año 1383). La Grolsch se destacó por su perfume, la Heineken por su amargura al igual que la Carlsberg, mientras que la suavidad de la Corona mexicana fue detectada por algunos.

Para la segunda ronda tanto la Pilsen bajo cero (sin votos) como la Pilsen Sonic, fueron detectadas por los participantes, como la cerveza "común". Algunos apreciaron los toques de vainilla en la Miller norteamericana, pero la mayoría se quedó entre la Leffe (cerveza de abadía belga, con 6.6% de alcohol) y la Hoegaarden (también belga) de trigo con sus clásicas notas a almíbar y a yuyo (ruda, dijeron varios).

En ronda final la propuesta incluía la repetición de la Miller (seguida por los bebedores de cervezas suaves) con el contraste de la muy apreciada Stella Artois belga (pero en su versión argentina) muy preferida por las chicas del grupo, y un par de Paulaners (Heffe de trigo y Salvator rojiza de 7.9%) que dividieron a los que prefieren las cervezas robustas. De esta ronda la que no fue votada fue la Erdinger que extrañamente es la cerveza de trigo más vendida en Alemania.

En resumen, a quien quiera experimentar con cervezas de trigo le recomendaríamos probar la belga Hoegaarden y la Paulaner Heffe alemana. A los que les gusten las cervezas con cuerpo y subidas de alcohol, deberían agarrar para el lado de la Leffe belga (6.6) o la alemana Paulaners Salvator (7.9). Miller y Corona entre las suaves, Heineken, Carlsberg y Stella Artois más amargotas, siguen siendo las preferidas por estos paladares incluso en una cata a ciegas como esta.
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domingo, 11 de diciembre de 2011

Historias mínimas II

En el artículo anterior contaba que me decidí por las historias mínimas, por aquellas pequeñas cosas que hacen de un viaje un momento único y que van mas allá de los grandes monumentos y las obviedades que se incluyen en los citytours.

Siempre he preferido ser un turista a pie, caminando las ciudades con un mapa y poca información, preguntándole a la gente local por un buen lugar para comer, o metiéndome en el primer bar que encuentro a charlar con los mozos a media lengua, y utilizar el lenguaje de los gestos (y las palabras básicas: hola/gracias) que siempre funciona.

A unos minutos de la pequeña Waldfischbach donde estoy alojado, está la ciudad de Pirmasens con algo más de 40.000 habitantes y el ritmo pausado de los alemanes que saben disfrutar el espíritu navideño a pesar del frío.

En la plaza central alcanzan unos pocos puestos callejeros para que la gente se junte a tomar vino caliente (glühwein con azúcar, canela y otras especias) y comer salchichas y carne de cerdo asada al calor del carbón, bien condimentadas para subir la temperatura corporal.

Allí también está el restaurante Kuchems Brauhaus que elabora su propia cerveza: Hell (clara), Dunkel (negra) y Hefeweizen (trigo). Obviamente no perdí la oportunidad de probarlas todas.

Unos kilómetros más al este, en Landau, la fiesta de risas y charlas nocturnas entre amigos se concentra en la Marktplatz - toda decorada para Navidad y dónde el gran protagonista es el glühwein, que sigue sin gustarme pero es una gran ayuda para el frío.

Peatonales de adoquines, parques de hojas blancas por el frío, lagos cuya calma solo es perturbada por algún pato con ganas de volar, vidrios congelados de los autos de marcas nacionales, órganos sonando en iglesias destruidas y reconstruidas siglo tras siglo: Deutschland im Winter.


[Foto: Vaso de Glühwein en Pirmasens, GB (cc). Más fotos aquí]
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martes, 11 de octubre de 2011

Bier in Deutschland ... und mehr

Como ya he contado, en estos días estoy terminando un viaje de trabajo que me trajo hasta Alemania, y obviamente he aprovechado a visitar ciudades y acercarme un poco más a la cultura germana.

Más allá de los buenos vinos (principalmente los blancos, como los elaborados con uva riesling - clásicos de la zona de Speyer), mi recorrida esta vez estuvo centrada en las cervezas y en particular en las más populares por aquí.

Sin lugar a dudas una de las mejores ha sido la Bitburgen directa de barril, en una muy buena combinación de cerveza tipo pilsener, liviana y levemente amarga (copa).

En el otro extremo quizás esté la Park Brauerei muy difundida en la región ya que se elabora en la cercana ciudad de Pirmasens, pero es simplemente una cerveza rubia para largas charlas con amigos, y no una bebida compleja (botella).

En un pequeño local de Zweibrucken - que aprovechaba el mes de la Oktoberfest para montar un pequeño bar tradicional - tomé una Valentins Hefeweissbier con algo más de cuerpo que las anteriores, ya que es una cerveza del tipo Ales sin filtrar (vaso largo).

Una sola cerveza negra pude conseguir y fue la Diebes Alt (tipo dunkel) y no fue nada especial (botella).

La penúltima (nunca última) fue una cerveza de trigo alemana Karlsberg Weizen
que nada tiene que ver con la danesa Carlsberg, y que obviamente la gente local dice que supera a la homónima de Dinamarca (vaso largo).

Para terminar mi recorrido, un trago de Jägermeister como digestivo (una tradicional bebida alemana creada con una combinación de 51 diferentes hierbas y especias).

[Notas Anteriores: Waldfischbach-Burgalben (de) / Pirmasens, Zweibrucken (de), Estrasburgo y Haguenau (fr) / Speyer, Walldorf, Heidelberg y Mannheim (de)]
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viernes, 17 de diciembre de 2010

Cena con Cervezas

Como cierre del Tour de Maridajes 2010, se realizó el pasado martes una degustación de los tres tipos de la cerveza artesanal uruguaya Mastra, junto a distintos platos de Lo de Silverio para experimentar en el arte de combinar comidas con cervezas.

El menú propuesto para este taller de maridaje comenzó con papines crocantes acompañados de la Mastra Dorada, la cual supo suavizar los condimentos picantes, que recién se pudieron percibir en la boca cuando se acabó la cerveza. La Mastra Dorada tiene un excelente cuerpo que la deja en un nivel muy superior respecto a las tradicionales lagers del mercado local.

Para la Mastra Roja se presentaron dos propuestas. Por un lado probamos la combinación con un pollo en salsa de citricos que estuvo excelente para esta cerveza que tiene notas de caramelo y un ahumado m{as que interesante. Por otro al lomo un vegetales quedó corto para la potencia de esta cerveza.

El cierre fue de un brownie con sorvete de limón junto a la Mastra Negra, que se presentó mas acorde a la masa de chocolate que al helado.

Realmente una muy buena experiencia, que hace que valga la pena estar atentos para cuando se repita.
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lunes, 26 de octubre de 2009

Cualquier día es bueno para Publicidad 2.0

Hace un tiempo hablabamos aquí de cómo las empresas han detectado posibilidades reales de potencializar los efectos del tradicional "boca a boca", a partir del uso de nuevas tecnologías y especialmente las características de la web 2.0.

Los videos virales, los grupos de fans en Facebook, mensajería en Twitter, y un monitoreo activo de lo que se dice de la empresa o el producto en las redes sociales, comienza a ser de uso un poco más generalizado en Uruguay.

Las cervezas han estado bastante interesadas en estas nuevas formas de comunicación. En Argentina Quilmes por ejemplo ha usado bastante herramientas virales; aquí en Uruguay existe la experiencia de Patricieros combinando web, videos y facebook, y también ha circulado como viral una publicidad de cerveza sin alcohol.

Ahora es Pilsen quien decide apoyar su campaña publicitaria "Paremos con la discriminación: cualquier día es un buen día" con invitaciones a bloggers como éste para que participen en la propuesta e inviten a sus lectores a responder la pregunta: ¿por qué no salir a tomar una cerveza un lunes, martes o miércoles?".



La propuesta está incentivada con la posibilidad de tomar algunas cervezas gratis, lo cual obviamente dispara dudas sobre si es ético recibir una contraprestación por escribir sobre un producto, así que las preguntas quedan planteadas:

¿para qué esperar al fin de semana para salir a tomar una?
¿vale escribir sobre un producto a partir de un regalo de una empresa?
¿es correcto hacer publicidad para incentivar el consumo de alcohol?
¿cuántas son las empresas que ya le están sacando provecho a Internet y la Web 2.0?

Hubiera preferido esperar vuestros comentarios mientras tomaba una cerveza, pero en este caso no será así.

[Disclaimer: después de publicado este artículo - y a pesar de su contenido crítico - fui contactado por Dokier y me enviaron unas cervezas de regalo]
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miércoles, 3 de junio de 2009

Taller de Cervezas

Hace unas semanas participé de un Taller de Cervezas conducido por la IQ Jimena Risso en el pub irlandés The Shannon, que como algunos recordarán ya tiene alguna experiencia en este tipo de actividades.

Mientras esperaba que comenzara, disfruté de una Davok Oatmeal Stout (una nueva cerveza artesanal uruguaya, esta vez en formato "negra" con muy buen aroma). Al parecer se está rompiendo el monopolio cervecero, y es que las cervezas industriales no se parecen en nada a lo que debe ser una cerveza, y eso se nota.

La charla fue muy completa, y tuvieron la gentileza de facilitarme la presentación para compartirla aquí con ustedes:




Cerramos la noche con una cata comparada de las tres variedades de la cerveza Mastra (de las cuales sigo prefiriendo la Strong Scotch Ale), con la promesa de recorrer la planta de elaboración en breve.

[PPT by Cerveza Mastra]
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jueves, 6 de noviembre de 2008

Cerveza hecha en casa

The Shannon Irish Pub realizó el pasado jueves una nueva actividad del "Ciclo de charlas acerca de la cerveza", y los dueños del boliche - que supieron descubrir la magia de los pubs irlandeses durante el viaje de Ciencias Económicas en el año 1999 - tuvieron la gentileza de invitarme.

La charla estuvo a cargo de Christian Kuster y Christian Broer, quienes tienen como hobby la producción de cerveza casera (aquí parte de la presentación).




La variedad de cervezas en The Shannon es enorme, así que para mi está vez fue el turno de las Mastra de barril (draught): Dorada (Golden Extra Special) y Negra (American Stout); y de descubrir la argentina Antares: Barley Wine, Imperial Stout.

Lo que quedó pendiente fue alguna cerveza de regalo, o por lo menos una lista de cervezas propuestas para degustar en una cata dirigida.
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lunes, 19 de mayo de 2008

Otra vez cervezas negras

Es llamativo que nuevamente esté escribiendo sobre las cervezas en Uruguay, pero es que a pesar del "monopolio" de AmBev/Quinsa, las empresas han continuado innovando en los últimos años.

En el 2006 Pilsen retomó la fabricación de cervezas negras lanzando al mercado la Stout, de la cual hablamos aquí. Al año siguiente apareció la Patricia Porter, y en este blog hicimos comentarios de una cata comparada de ambas cervezas negras.

También aquí comentamos con alegría la aparición de Mastra - una serie de cervezas nacionales artesanales por fuera de las grandes marcas.

Patricia no se ha quedado quieta y en el verano pusieron a la venta la Red Laguer, y este invierno suman a las heladeras la Dunkel.

Esta vez pusimos sobre la mesa tres copas para la degustación, con estos resultados:
  • Pilsen Stout (es la más oscura, quizás también la menos amarga, y con aromas más suaves)
  • Patricia Porter (de color rojizo, realmente suave, pero con un fuerte aroma tostado)
  • Patricia Dunkel (negro no tan profundo, aroma más neutro, característico sabor amargo, y un final largo sostenido en la suavidad de una cerveza cremosa).
Respecto a los precios las cervezas negras siguen la línea de los demás productos de cada marca. Pilsen ("alma de Pilsen, alma de amigos") es algo más barata: $37 en envase retornable de litro, y $ 20 en botella de 300cc, mientras que Patricia ("lo que importa es lo de adentro" - "paladar negro") apoyada en la calidad como diferenciador las ofrece por unos pesos más: $40 por litro, $ 21 en 300cc. En algunos supermercados los precios pueden ser tres: Stout $19, Porter $20, Dunkel $21.

Después de tanto análisis, supongo que habrán quedado con sed (y no de conocimiento precisamente).
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viernes, 25 de enero de 2008

Grande Mastra!

Mastra es también una marca en Brasil, pero lejos está de tener algo que ver con la nueva cerveza artesanal uruguaya de la que quería comentarles.

En este blog suelo hablar de vinos, pero por suerte no es la primera vez que el mercado cervecero uruguayo presenta novedades de las cuales hablar.

En tres versiones: Dorada, Roja y Negra, estas cervezas de calidad excepcional son elaboradas con maltas nacionales y alemanas, a las que se les suma el lúpulo, la levadura y el agua, se comienzan a producir en pequeñas cantidades (20.000 litros mensuales) y se venden únicamente en botellas de 355 mL.

Al doble del precio de las cervezas tradicionales nacionales (Pilsen lata $ 16,50 - Patricia Negra $ 19 - Zillertal $ 21), de todas maneras no son inaccesibles en comparación con las importadas (Budweiser $ 23,50 - Heineken $ 29,50 - Corona $ 29,90 - Carlsberg $ 31 - Stella Artois $ 34 - Erdinger $ 49). Pagar $ 39 por cada botella de Mastra no parece algo tan disparatado, pero tampoco es como para tomar todos los días.

La cata comparada de las tres comenzó con la Dorada (Golden Extra Special) que nada tiene que ver con lo que uno está acostumbrado de las cervezas rubias clásicas tipo pilsener. En boca se siente con mucho más cuerpo, con notorio destaque del sabor a la cebada mateada, y un porcentaje de alcohol (5,7% Vol) superior a las laguer uruguayas que tienen 4,5% Vol.

Al pasar a la Roja (Strong Scotch Ale) el alcohol sube a 6,2%, y está mucho mas presente el sabor caramelizado, quizás sea mi preferida de las tres por su presencia en boca, y su suavidad.

Finalmente la Negra (American Stout) que también tiene 6,2% de graduación alcohólica (como referencia recordemos que Patricia Porter y Pilsen Stout tienen 5,8% Vol), se destaca en nariz por el aroma tostado que recuerda al café recién molido, y al beberla es notorio su buen cuerpo, dejando un suave tono amargo que prolonga la sensación en boca.

Espero que los lectores se animen a probarlas, y nos cuenten sus impresiones.
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lunes, 28 de mayo de 2007

Notas de Cata: Cervezas Negras

El sábado por la noche, hicimos con amigos, una cata comparativa de cervezas negras: Patricia Porter y Pilsen Stout. Ambas de FNC, pero producidas en plantas independientes.

Las servimos frías en copas de cata, y la primer diferencia claramente visible, fue el color. La Stout de Pilsen es mas oscura (negro profundo), mientras que la Porter de Patricia tiene unas notas rojizas y no impide ver a trasluz.

La espuma de la Porter es algo mas abundante que la de la Stout, pero como es natural ambas están lejos de la importante espuma de las rubias (pilsener y laguer).

El aroma tostado se nota claramente en la Porter (principalmente por vía retronasal), y no tanto en la Stout.

Ya en boca la Pilsen Stout tiene mas cuerpo, es cremosa y de final largo. El sabor de la Patricia Porter es mas similar al de las clásicas cervezas pilsener, que nuestro paladar conoce bien, y la presencia de las burbujas en la boca es algo mas importante. La Pilsen Stout tiene el sabor amargo, característico de las cervezas negras, mucho mas marcado.

En cuanto al contenido alcohólico, ambas etiquetas declaran 5,8% vol. No hay información sobre el aporte calórico, ni otros datos relevantes más allá de los ingredientes, que incluyen estabilizante y dióxido de carbono.

Algo que podría explicar la diferencia de color, es que la etiqueta de la Pilsen Stout declara "Colorante Caramelo III Ins. 150c" y "antioxidante Ins. 224" que no están presentes en la Patricia Porter.

Ambas combinarán muy bien con tablas de fiambres, en las reuniones invernales con amigos.
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miércoles, 2 de mayo de 2007

Volviendo a la Cerveza Negra

¡Qué placer volver a encontrar cerveza negra en las góndolas de supermercado de Montevideo!

Sin lugar a dudas, la cerveza (rubia, tipo pilsener) es la bebida alcohólica de mayor consumo en Uruguay durante el verano. Pocas cosas están tan interiorizadas en la cultura nacional, como disfrutar de una cerveza (de litro, pues no tenemos tanto calor como en Brasil, donde sirven en botellas de 3/4). En la rambla, el bar, caminando por la calle, en jarras heladas, en vasos de plástico o "del pico", casi no hay quien se niegue al placer con o sin espuma.

Parece que con el crecimiento de las ventas de vinos finos, y la "moda" del vino barato entre los jóvenes, a las cerveceras (¿las? en realidad son muchas marcas y una sola empresa) se han preocupado de ofrecer algo "nuevo" para aumentar las ventas en invierno.

Las cervezas negras usan maltas mucho más tostadas, quemando la cebada. Ejemplos de excelentes cervezas negras encontramos en todo el Mundo: Guiness (Irlanda), Schöfferhofer (Alemania), La Trappe (Holanda), Tuborg o Carlsberg (Dinamarca). Y ahora se les suma (después de una breve experiencia de Pilsen Stout el año pasado) la Patricia Salus Porter.

Tanto la Stout como la Porter, son tipos de cervezas Alé (donde la fermentación es en la superficie del líquido, a diferencia de la tipo Lager que fermenta en el fondo del mosto). Tienen el aroma del malteado (quemado) y la amargura del lúpulo. Son generalmente fuertes y oscuras, logrando graduaciones alcohólicas algo superiores a las cervezas rubias. La stout suele ser un poco más amarga y más oscura que la porter.

Se sigue anunciando como "edición limitada", por lo que habrá que esperar que el consumidor responda a esta propuesta, para que quede institucionalizada, y tengamos nuevamente entre nosotros el placer de disfrutar de una cerveza negra uruguaya.

Para saber más sobre la cerveza, es interesante el "Manual Cervecero" de Patricia Salus, y si alguno quiere comer un carré de cerdo con cerveza negra, que pruebe esta receta, y me cuente.
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