miércoles, 22 de marzo de 2017

TIC en los procesos de valor agregado

En los últimos años el mercado laboral se ha vuelto muy exigente, lo cual tiene relación directa con los desafíos que las organizaciones tienen en momentos de muchos cambios. En particular la aplicación de tecnologías de la información y la comunicación (TIC) en los procesos de valor agregado es un factor clave para el éxito.

En este contexto la formación de posgrado, debe sustancialmente animar a la reflexión, desarrollar el pensamiento crítico, abordar nuevas visiones, repensar el trabajo y proyectar nuevos horizontes. Es por eso que hay posgrados que ofrecen combinar distintas disciplinas, y en particular el desarrollo de las TIC en relación a los procesos de negocios -como una forma de aportar valor a las organizaciones- ha generado una oferta variada que combina informática y administración.

Está planteada la necesidad de desarrollar profesionales con perfiles mixtos (TIC y Gestión) en las empresas del sector de TI con el objetivo de integrar conocimientos para fortalecer los procesos comerciales, de gestión, consultoría y proyectos.

No se trata sólo de formar especialistas en tecnologías, sino apoyar el desarrollo de ciertas competencias y capacidades en los participantes que les permitan participar activamente en la gestión de empresas del sector de TI, aprovechar las nuevas tecnologías para generar valor en las organizaciones y alinear la incorporación y desarrollo de los sistemas de información con los objetivos de las organizaciones.

Es fundamental para el desarrollo de las empresas que los profesionales con formación de grado en informática conozcan los principales elementos de las ciencias de la administración, aplicados a los proyectos de implementación de tecnologías y los negocios de TI. Pero también que los profesionales de ciencias económicas que trabajan para las empresas del sector de TI, complementen sus conocimientos básicos con elementos nuevos asociados a las TIC, para que puedan evaluar sus principales características, su aporte de valor y la alineación con la planificación estratégica de las empresas que los utilizan.

Por ejemplo, las tendencias relacionadas con el tratamiento de grandes volúmenes de datos generados a partir de la permanente interacción de las personas con sistemas informáticos (Big Data), así como la necesidad de compartir información pública (Open Data), requieren cada vez más, no sólo de especialistas técnicos en el procesamiento de información, sino también de profesionales capaces de entender, organizar, modelizar, predecir y gestionar con dicha información.

Ese es el enfoque del posgrado con especialización en Sistemas de Información de las Organizaciones y Gestión de Empresas de Tecnologías de la Información, elaborado en conjunto con la Cámara Uruguaya de Tecnologías de la Información (Cuti) y que ofrecemos desde la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (UdelaR).

Desde el posgrado esperamos apoyar el desarrollo de profesionales con conocimientos para gestionar empresas de TI y transformar el modelo de negocios tecnológico en una verdadera empresa; capaces de participar en la formulación y dirección de proyectos, así como en la elaboración de planes estratégicos, políticas y programas vinculados a la función de comercialización en las empresas de TI; profesionales preparados para integrar la tecnología informática con la misión y visión de la organización; capacitados para diseñar, planificar, organizar, coordinar, administrar, dirigir y controlar los distintos aspectos vinculados a los recursos informáticos conforme a la estrategia organizacional; con visión y liderazgo para administrar proyectos de TIC según estrategia; capaces de tomar decisiones estratégicas sobre los recursos y proyectos de TI, formados en competencias para la formulación y ejecución de dichas estrategias empresariales relacionadas con la innovación tecnológica.

[Más información, en esta serie de artículos publicados aquí]
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jueves, 9 de marzo de 2017

Uruguay Digital: Gobierno, Universidad y Sector Productivo

Javier Barreiro, director de tecnología y operaciones TI de la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento (Agesic), de la Presidencia de la República, presentará la Agenda Uruguay Digital 2020, que integra las diferentes iniciativas prioritarias para avanzar en la transformación digital del país de forma inclusiva y sustentable, con el uso inteligente de las tecnologías.

Uruguay no sólo es líder en desarrollo digital en América Latina, sino uno de los países que más ha cerrado las brechas en este aspecto, democratizando el acceso a la tecnología y las oportunidades que éstas brindan. Tiene las condiciones para transcender el despliegue de infraestructura y ampliar la capacidad de innovación que desencadena procesos transformadores y hacia eso se orienta la cuarta versión de esta política que hace parte de un proceso sostenido.

La Agenda Uruguay Digital 2020 se estructura en cuatro pilares: políticas sociales e inclusión, desarrollo económico sustentable, gestión de gobierno, y gobernanza para la sociedad de la información. Estos pilares nuclean una serie de objetivos y compromisos concretos con metas específicas y constatables, que permiten un seguimiento para visualizar su cumplimiento.

La presentación será comentada por Fabrizio Scrollini - docente del posgardo en Sistemas de Información de la FCEA, Mario Tucci - directivo de la Cámara de Tecnologías de la Información (Cuti), y Marcelo Montado - presidente de la Cámara de Economía Digital (CEDU).

Actividad sin costo, abierta a todo publico, con inscripción previa a través de la web: http://tinyurl.com/UruguayDigital

[Martes 21 de marzo desde las 18:30 hs. en el salón 301 (tercer piso) del Centro de Posgrados de Facultad de Ciencias Económicas y de Administración - Gonzalo Ramirez 1915 esq. Eduardo Acevedo]
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jueves, 23 de febrero de 2017

Haciendo cuentas

Con el proceso de inclusión financiera, cada vez más son las operaciones que hacemos con nuestras cuentas bancarias (pagos con débito, débitos bancarios automáticos, pago de facturas a través de internet - Paganza, compras en la web - PayPal, y delivery de comida - PedidosYa), y cada vez usamos más aplicaciones para todo eso.

Antes era de los que guardaba los tickets impresos de cajero automático, para controlar mi estado de cuenta bancario, revisando periódicamente los movimientos uno a uno. Tildando estados bancarios como había visto a mis padres hacerlo, y pensando en conciliaciones bancarias como las que había aprendido en Facultad.

Como aumentó la cantidad de movimientos, y muchos no tienen un respaldo papel, he buscado distintas opciones para ir controlando el saldo bancario.

Lo que mejor me ha funcionado es ZCuentas de ZetaSoftware - un software simple, completo y gratuito, que con una mínima dedicación de tiempo me permite tener el control. Y si bien yo no lo uso para el análisis de los gastos, brinda la posibilidad de trabajar con presupuestos, categorías y alertas.

"Para que la gestión de las finanzas personales sea efectiva, es fundamental registrar los movimientos de dinero en el mismo momento y lugar que suceden. ​​La rapidez y simplicidad de ZCuentas Express la convierten en la ​​aplicación​ ideal para el teléfono móvil​, desde los cuales podrá registrar gastos, ingresos y transferencias en el momento que se realizan​, consultar el saldo de sus cuentas, y ver los vencimientos".

Zetasoftware se ha comprometido para que ZCuentas sea un producto gratuito, para todos y para siempre.

Así que recomiendo probarlo, simplemente porque es una buena herramienta.

[Imagen extraída del video presentación de ZCuentas]
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martes, 21 de febrero de 2017

Plataformas colaborativas y control estatal

La semana pasada me entrevistó el periodista Tomer Urwicz de El País, como parte de la nota "El Uber del alojamiento" en el suplemento Qué Pasa, donde se abordó el impacto de la plataforma Airbnb en el sistema tradicional de arrendamiento de inmuebles.

En particular comenté para la nota la importancia de que la propia comunidad sea la que controla, la que califica y establece los niveles de calidad deseados de los servicios. Por lo que señalaba como un desafío para los Estados, la necesidad de empoderar a la población para que sea capaz de exigir calidad más allá del control estatal.

A su vez se me consultaba sobre el impacto en el empleo, y sin lugar a dudas cada nueva iniciativa de tipo colaborativa también genera nuevos empleos y dinamiza la economía.

En un momento de la historia los seres humanos hemos necesitado de intermediarios (esto no fue siempre así, ya que el sistema de trueque o comunidades de colaboración, existieron con los primeros grupos humanos). La intermediación facilitó el intercambio de bienes y servicios, y trajo aparejada la necesidad de implementar algunos controles que dieran confianza a las transacciones.

Actualmente para muchas actividades, la tecnología permite que quien tiene una necesidad se contacte directamente con quien puede ofrecer la solución. Este cambio no significa necesariamente el fin del sistema capitalista, sino que algunos negocios deberán reinventarse.

Los cambios de modelo, no son de un día para otro. Por eso es relevante que la sociedad defina cómo debe intervenir el Estado y que se asuma una cultura del autocontrol. Antes uno salía a la calle y suponía que el chofer era profesional porque manejaba un auto pintado de amarillo con un cartel de "taxi", y ahora no es necesario pues una aplicación con GPS me puede ayudar a encontrar un vehículo que me transporte. Las inmobiliarias surgen como un intermediario que une oferta y demanda, y cobra una comisión por brindar información y acercar a las partes, mientras que en Airbnb, Mercado Libre o El Gallito en Internet, actualmente se pueden aplicar filtros con criterios de selección, ver fotos y conocer experiencias de visitantes anteriores. La confianza se construye a través de experiencias de usuarios interconectados y no necesariamente por intermediarios.

Son muchos los intentos de regulación y control de la tecnología en el mundo, pero pocos los que están siendo efectivos. Las normas siempre llegarán después de que existan nuevas formas de hacer las cosas, por lo que correrán de atrás, intentando regular lo que ya es una realidad. En ese sentido, empoderar a la ciudadanía como usuarios digitales críticos y exigentes es un paso esencial.
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lunes, 30 de enero de 2017

Burocracia vs Gobierno Digital

Astérix el Galo es una serie de historietas cómicas creada por René Goscinny (guion) y Albert Uderzo (dibujo), aparecida por primera vez el 29 de octubre de 1959.

En mi infancia pasaba largas tardes leyendo y releyendo las historias de Astérix, Obélix, Panoraámix, Idéfix y todos los demás personajes de la pequeña aldea gala, que allá por el año 50 a.C. aún no había podido ser conquistada por el imperio romano del César.

En el largometraje de 1976 titulado "Las doce pruebas de Asterix", aparece "la casa que enloquece" como un desafío que en principio es una simple formalidad administrativa (conseguir la forma A-38).



Obviamente en aquellos años yo me divertía mucho con este juego de idas y venidas, escaleras, ventanillas y papeleos, sin conocer nada sobre burocracia. Luego pasaron los años, y como becario de la contaduría de Facultad de Ciencias Económicas de la UdelaR supe vivir cosas similares al realizar algunos trámites con formularios en siete vías con copias de carbónico, sellos, ventanillas y funcionarios capaces de enloquecer a cualquiera, tanto en la Universidad como en la Contaduría General de la Nación. Pero también a nivel personal en la Intendencia de Montevideo, por ejemplo, en un edificio pensado como "la casa que enloquece" de Astérix, incluyendo pisos y medio-pisos.

Al mismo tiempo estudiaba organización y métodos administrativos en mi carrera de Contador, aprendía de expedientes, distribución de oficinas y controles en la gestión. El foco era siempre el trámite, la institución, el procedimiento y las reglas internas, pero nunca el usuario.

En todos estos años, Uruguay ha dado pasos importantes en términos de gobierno digital -liderando en latinoamérica- a partir del impulso de la Agencia de Gobierno electrónico y Sociedad de la Información y del Conocimiento de Uruguay (AGESIC).

Ya nos hemos acostumbrado al Portal del Estado Uruguayo, a una muy completa web de la DGI y a los pagos online. Mucho ha cambiado, y casi no recuerdo tener que hacer un trámite presencial engorroso. Cada vez más enfocados en el usuario, el ciudadano, la persona que hace el trámite y no tanto en el trámite en sí mismo.

[Película completa disponible aquí. La casa que enloquece aparece en el minuto 41 aproximadamente]
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viernes, 20 de enero de 2017

Los teléfonos me duran 2 años

Sin dudas hay algo de obsolescencia programada, algo de marketing, algo de mayores requerimientos, algo de evolución tecnológica y algo de azar, pero los teléfonos móviles me duran en general dos años.

Hace unos días se me cayó (se había caído antes muchas veces, pero esta vez fue fatal), se quebró el vidrio y tuve que cambiarlo, así que mi Samsung Galaxy Ace 4, fue sustituido por uno de la misma marca, pero modelo J7 2016.



Muy grande para mi gusto: 30% más pesado, pantalla de 5.5 pulgadas (con mejor resolución 720x1280 AMOLED), y sin dudas mucho más potente: el doble de procesador (2GB RAM y 1.6Ghz 64bits), tamaño de la batería (de 1800 a 3300 mAh), cámara de 13 MP (antes sólo de 5, y ahora con flash adelante también), memoria interna de 16 GB (en lugar de los 4 GB del Ace4) y Android 6.0 Marshmallow.


[Comparaciones de MovilCelular.es]
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martes, 27 de diciembre de 2016

Uruguayos que compran en Internet

Matías Dodel -responsable de la Secretaría de Investigación y Producción Académica de UCUDAL, y coordinador del grupo de investigación sobre Uruguay, Sociedad e Internet (GIUSI)- publicó esta nota en Razones y Personas, con una mirada académica y diferente a cómo se suelen presentar estos temas, por lo que me pareció interesante reproducirla aquí.

¿Quiénes son los uruguayos que compran en internet?

Desde lejos, o quizá desde la distancia media de la que observan la prensa escrita y digital nacional, el paisito de la segunda década del siglo XXI tiene toda la pinta de ser un Uruguay electrónico y digital donde todo pasa por medio de la web. Las apps parecen dominarlo todo, las compras en el extranjero por internet parecen ser el negocio más lucrativo, y hasta tenemos nuestros propios “blackfridaycitos” y “cybermondaycitos” (Farmashop y Colonia Express, respectivamente, por poner sólo dos ejemplos).

Sin embargo, es sorprendente la escasez de información de calidad sobre los comportamientos financieros de compra y venta de los uruguayos en internet. Los datos que pueden proveer las propias empresas sobre sus niveles de venta y/o cantidad de usuarios (que pocas veces son transparentes o con niveles razonables de calidad) no dicen mucho sobre las diferencias entre quienes compran online y los que no lo hacen: la información desde una perspectiva de la demanda, de los propios usuarios, es todavía más limitada(1).


¿Por qué sería relevante desde un punto de vista de política pública saber quiénes compran en internet? Simplemente, porque tener la opción de comprar online permite obtener una serie de ventajas comparativas frente a quienes compran en forma presencial. A modo de ejemplo, según la Encuesta WIP+UY 2013, entre los uruguayos que alguna vez compraron en internet casi un tercio sostiene que lo hizo por acceder a mejores precios (29,9%), otro tercio mencionó la comodidad (29,7%) y 16% mencionó el acceso a una variedad de productos no disponibles en el país.

Según la Encuesta Continua de Hogares (ECH, Instituto Nacional de Estadística, INE, 2015; procesamiento propio), en 2015, 62,1% de las personas de 14 y más años usaron internet en el mes previo al que fueron encuestados; algo así como cerca de 1.734.000 uruguayos. Sin embargo, sólo 13,9% de ellos dice haber utilizado internet en el último mes para “comprar u ordenar productos o servicios”. Si lo ponemos en parámetros de la población total, ese guarismo es obviamente más bajo: 8,6% de los uruguayos, lo que equivale a aproximadamente 240.000 personas.

Más allá de algunas debilidades del instrumento de relevamiento, los resultados son menos sorprendentes de lo que podría parecer: vivimos en un país escasamente bancarizado, en el que el gobierno ha debido lanzarse en los últimos años a una importante política de inclusión financiera.

Siendo la fuente más actual y de calidad para estudiar este fenómeno en 2015, la ECH nos permite, a su vez, visibilizar uno de los aspectos más claves del comercio electrónico en Uruguay: las diferencias en la compra mediante internet entre diferentes grupos poblacionales. Tal como sucede con la vasta mayoría de los temas digitales (Robinson et. al., 2015), estos porcentajes varían significativamente en concordancia con otras desigualdades socioeconómicas.

Simplemente, un punteo, producto de un procesamiento propio de la ECH 2015:

Aunque no debería ser una barrera para lo digital, el territorio -o, mejor dicho, aspectos culturales vinculados al territorio- afectan fuertemente la tendencia a comprar por internet. Mientras que 70,2% de las personas que viven en Montevideo usa internet y 13,6% compra u ordena servicios y productos, en localidades urbanas de 5.000 o más habitantes del interior del país estos porcentajes bajan a 59,3% y 5,4%, respectivamente, y a 48,5% y 4,5% en el interior rural y localidades de menos de 5.000 habitantes.

Foto principal del artículo '¿Quiénes son los uruguayos que compran en internet?'
Asimismo, tal como figura en la gráfica 1, a mayores ingresos del hogar, mayor tendencia a comprar por internet: las diferencias entre quintiles de ingreso per cápita son muy elevadas, sobre todo entre el 20% de hogares con más ingresos, en los que uno de cada cinco internautas compró online en el último mes, versus el resto.

Si bien es cierto que cuanto más joven el uruguayo mayor su uso de internet, en lo que refiere a la compra vía web son los adultos los que más las realizan (12,7% de 19 a 30 años y 14,4% de 31 a 44 años).

Entre hombres y mujeres existen diferencias a favor de los primeros pero bastante menores al resto de las comparaciones (9,9% versus 7,4%, respectivamente). Sin embargo, tanto para la población como un todo, como dentro de los rangos etarios y quintiles de ingresos de los hogares, siempre los hombres tienden a comprar por internet más que las mujeres.

A modo de cierre, esta pequeña nota intentó simplemente explorar un fenómeno sobre el que se habla mucho pero se sabe poco. Si uno está de acuerdo con la idea de que tener la posibilidad de comprar por internet presenta ventajas competitivas, y con que quienes más compran por internet son los que tienen ya más ventajas, volvemos a presenciar un fenómeno de rich get richer en la sociedad de la información.

¿Qué se podría hacer para reducir esta desigualdad? En primer lugar, continuar con la política de inclusión financiera: si bien la ECH no lo mide, es probable que, tal como sostiene el reporte de WIP+UY 2013, poseer medios electrónicos de pago incremente la probabilidad de comprar online. En relación a este tipo de inclusión, factores culturales vinculados al miedo de pagar mediante medios electrónicos (para los cuales no existen dato alguno al día de hoy) podrían estar influyendo, pero la política de inclusión financiera tampoco los aborda.

Por otro lado, probablemente nos estemos perdiendo una parte importante de la economía digital desde la perspectiva del usuario debido a los instrumentos de medición actuales. Con excepción de las encuestas de INE y la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC) y la Universidad Católica que se encuentran actualmente en campo, es probable que nos encontremos ante un problema típicamente de comprensión: lo que los encuestados entienden por “comprar u ordenar por internet” tiende a ser muy distinto de lo que quienes diseñan estas encuestas entienden por este concepto (por ejemplo, pedir un taxi vía app y pagarlo presencialmente).

Por último, y quizá esto sea lo más relevante, hasta la fecha no se ha indagado nunca a nivel poblacional la economía e intercambios semiformales vía redes sociales digitales, apps y grupos de donaciones o trueques, o portales colaborativos de intercambio entre terceros.

(1). Afortunadamente, en los últimos años Uruguay ha visto un incremento en la mejora de los datos disponibles sobre uso de internet en personas: desde la mejora de los módulos de las Encuestas Continuas de Hogares (ECH, 2009-2015) del Instituto Nacional de Estadística, pasando por las Encuestas específicas de Uso de de tecnologías de la información y comunicación (EUTIC, 2010, 2013 y 2016 en campo) del INE junto a la Agencia de Gobierno Electrónico y Sociedad de la Información (AGESIC), el Perfil del Internauta uruguayo de Radar (12° edición en 2015; sin embargo, los datos no son accesibles) y las encuestas WIP+UY de la Universidad Católica (2013 y 2016 en campo).

Sin embargo, es necesario realizar algunas aclaraciones y contextualizar estos datos. En primer lugar es importante explicitar que la ECH tiene algunas debilidades en lo que refiere a la medición del uso de internet: la ECH pregunta a un único informante por hogar sobre el comportamiento del resto -quien se encuentre allí en el momento de la encuesta-, y muchas veces las conductas en internet son de carácter privado (sobre todo cuando quienes contestan tienden a ser personas mayores que pueden no saber lo que se hace en línea). Asimismo, es relevante remarcar que los datos refieren a compras en el último mes y no a alguna vez (por ejemplo, para WIP+UY 2013, 33,4% de los internautas compraron alguna vez en internet).

A inicios de 2016 saldrán dos encuestas con datos abiertos que abordan con mayor detalle la temática de la compra en línea (EUTIC2016 y WIP+UY 2016), aspecto que ayudará a tener mayor información de calidad sobre la temática.

Referencias:

Robinson, L; Cotten, SR; Ono, H; Quan-Haase, A; Mesch, G; Chen, W; Schulz, J; Hale, TM and Stern, MJ (2015). “Digital inequalities and why they matter”. Information, Communication & Society, 18(5), pp. 569-582.

[La versión de la nota corresponde a la publicada en la diaria, 22/12/2016]
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