viernes, 23 de octubre de 2020

Competencias para la transformación digital

En una economía digital con un nivel creciente de automatización de tareas, es necesario un análisis que vaya más allá de una visión en términos de eficiencia. Hay implicaciones estratégicas asociadas a la generación de valor, por lo que se requiere entender el estado de la tecnología y su impacto en la gestión.
Las claves del futuro de la profesión deberían estar vinculadas a proporcionar asesoramiento estratégico de las organizaciones para navegar en un entorno empresarial volátil y un terreno regulatorio incierto, tener la capacidad de adaptar, aprovechar y utilizar la tecnología en beneficio de las empresas, el gobierno y la sociedad, y posicionarse como un asesor de confianza.

La profesión debería cambiar, incorporando habilidades digitales, para hacer su aporte significativo a la transformación de la sociedad. Encontrar rápidamente cuáles son esos contenidos y competencias a desarrollar específicamente, debería convertirse en una oportunidad para quienes trabajan en gestión. 

De eso trató mi conferencia "Competencias requeridas para la transformación digital de las empresas" en las Jornadas de gestión y desarrollo organizacional de la Universidad Central de Bogotá, Colombia.


lunes, 12 de octubre de 2020

Evolución y desafíos del ecosistema TIC

Reproduzco a continuación, algunos párrafos del artículo de Isabella Antonaccio publicada el pasado 5 de octubre en la diaria

¿Cómo fue que la industria de las TIC de Uruguay llegó hasta acá?

El posicionamiento de Uruguay en una industria de punta, como son las tecnologías de la información y la comunicación (TIC), no es algo espontáneo, sino que surge de una serie de esfuerzos públicos y privados.

Uruguay fue pionero en la región en el proceso de internacionalización de las TIC, consolidándose en la década de 1990 como líder a nivel regional en el desarrollo de software y la implementación de tecnología (...) para 2005 el sector ya contaba con más de 300 empresas.

El sector ha mantenido un crecimiento dinámico en sus niveles de facturación y empleo, y ha logrado adaptarse a diversas fluctuaciones económicas e incluso mejorar su desempeño exportador y expansión internacional.

Uruguay presenta cualidades que lo convierten en una plaza atractiva para la inversión extranjera directa (IED), y empresas tecnológicas internacionales no han sido ajenas a este fenómeno.

En lo relativo a la academia, la oferta de carreras relacionadas con las TIC de grado y posgrado ha aumentado en los últimos años, y ha alcanzando también la expansión al interior, principalmente gracias a la Universidad Tecnológica (Utec) y los tecnólogos en informática de UTU.

El principal componente y recurso para el desarrollo de este ecosistema son las personas, quienes aportan sus conocimientos y creatividad (...) No es novedad que hay escasez de talento y que no estamos logrando formar la cantidad de gente que la industria necesita.

El gobierno tiene un rol relevante en el ecosistema de las TIC. No sólo por el incentivo fiscal (exoneración de IRAE), sino también a través de la definición de políticas e instrumentos que promueven específicamente su desarrollo en diferentes áreas (formación, desarrollo emprendedor, investigación e innovación, gobierno digital, infraestructura tecnológica de primer nivel, internacionalización y promoción internacional, etcétera).

Como todo ecosistema, este también enfrenta ciertas situaciones que resultan amenazantes (...) hoy la competencia es fuerte. Los países de la región se han posicionado desarrollando sus propios ecosistemas TIC, en general con precios más competitivos (...) el ecosistema de las TIC está fuertemente concentrado en Montevideo (...) La falta de mujeres en el sector y particularmente en puestos de dirección es realmente preocupante.

La industria de las TIC tiene el potencial de ser transversal a otros ámbitos e industrias: tecnología aplicada a las finanzas, agro, salud, transporte, alimentos, ciudadanía, etcétera. ejorar la vinculación de las TIC con otras actividades no sólo resolverá problemáticas de otras industrias, sino que también mejorará la digitalización del país y el desarrollo de soluciones tecnológicas innovadoras.

Uruguay tiene la oportunidad de consolidarse como un centro de excelencia en Latinoamérica, donde se testeen y desarrollen nuevas soluciones con impacto global.

Preocupan propuestas como la del actual proyecto de ley presupuestal, que compromete varios componentes del ecosistema de las TIC. En el ámbito académico, con la congelación del presupuesto de la Udelar y la reducción del presupuesto de la Utec y la UTU. También (...) las reducciones presupuestales previstas para la Agencia Nacional de Investigación e Innovación, el Instituto Nacional de Investigación Agropecuaria, el Inefop y Uruguay XXI.

El desafío consiste en tener una mirada de largo plazo en torno a las oportunidades que ofrece el ecosistema de las TIC, manteniendo y fortaleciendo las políticas públicas que han acompañado su desarrollo.


[Nota completa disponible en la diaria 05/10/2020]

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viernes, 2 de octubre de 2020

Reinventando la cultura

Quizás alguno de ustedes haya escuchado hablar de la revista Orsai, y cómo un escritor argentino viviendo en Barcelona, rompió sus contratos con las principales editoriales que publicaban sus libros para reinventar el modelo económico que hoy le permite crear y compartir sus contenidos de forma libre pero sustentable. 

Me refiero a Hernán Casciari, argentino que vivió durante varios años en España, y como forma de matizar la distancia con su Mercedes natal, decidió escribir un blog en primera persona, contando la vida de una mujer, de una familia. Lo hizo en primera persona, aprovechando la herramienta de los blogs lo cual significó también que es esa literatura fuera vista rápidamente por un montón de lectores, que hacían comentarios participando activamente de esa creación. 

Muchas personas leyeron ese blog como si fuera real, como si esta mujer realmente estuviera contando su vida y haciendo público lo personal. Otras personas lo leyeron imaginándose que atrás había una escritora o un escritor que estaba jugando con una nueva forma de literatura. La realidad es que este escritor no solo estaba publicando en forma periódica un un texto en su blog, sino que además estaba atento a lo que decían sus lectores y lectoras en comentarios. Y en base a estos comentarios iba construyendo y rearmando su historia.

Ese blog fue un éxito en el sentido de recibir premios a la literatura y metió un golazo inesperado, cuando esa novela escrita en un blog se convirtió en una obra de teatro protagonizada por el gran actor argentino Antonio Gasalla. Ese éxito tuvo a su vez un correlato económico y una comunidad de lectores relacionada al autor, quien además de ese blog tan particular, empezó a tener uno propio con su nombre y apellido real, escribiendo cuentos y haciendo correcciones "en vivo" a medida que su propia comunidad de lectores los detectaba. Esta nueva forma de publicar le permitió transformarse y transformar la forma de crear, distribuir y remunerar la cultura.

La publicación de contenidos literarios en un blog sin que previamente haya pasado por un editor, por un corrector, le permitieron a casi Casciari dos cosas muy importantes: Tener un contacto directo con sus lectores, que a su vez esos lectores le hicieran recomendaciones, le pidieran contenidos, le hicieran sugerencias, opinaron sobre cada uno de sus textos casi en tiempo real, apenas el texto estaba terminado. La segunda es que fue creando una comunidad en torno a su literatura, a sus contenidos. Esa comunidad de lectores le dio el empujón para que hiciera una primera aventura, hace ya diez años que fue la publicación de la revista Orsai. Una revista cultural, escrita por los involucrados sin intermediarios, que llegaba desde los creadores directamente a esta comunidad de lectores. 

Era un nuevo modelo en el sentido de que la revista no se imprimía para después venderla, sino que la revista se financiaba por los pagos en forma anticipada de un producto que una comunidad estaba esperando, pero del que aún no conocía su contenido. La confianza de una comunidad en una idea iba más allá del producto. 

La comunidad esperaba un conjunto de contenidos donde verse reflejada. La revista Orsai funcionó muy bien, como una aventura de literatura de calidad, de crónicas, de entrevistas, pagadas por esos lectores en forma anticipada para recibir un contenido de calidad. 

Casciari continuó transformándose y en momentos donde la creatividad no afloraba, decidió salir a visitar bares y pequeños teatros para contar sus cuentos. Otra vez, sustentad en una comunidad dispuesto a escucharlo. Una comunidad que lo sentía cercano, que conocía sus cuentos y ahora encontraba otra forma de acceder a los mismos contenidos que estaban libres y gratis disponibles en la web. Porque además, recordemos que la revista Orsai, si bien se vendía, siempre estaba también disponible en formato PDF para quien quisiera descargarla en forma gratuita. 

Ahora, Editorial Orsai se convierte en fundación para apoyar proyectos nuevos, financiar ideas disparatadas, publicar lo que nadie publicaría, empujar a los más nuevos e irreverentes. Lo hace nuevamente impulsado por una comunidad virtual (que es muy real, por más que sea mediada su comunicación por tecnología), que tiene intereses compartidos y que salta al vacío porque las ideas lo valen, porque el camino es la solidaridad y la transparencia. 

No sólo me resulta interesante el proyecto por sus fines, sino también por ser parte de una experiencia que tiene que ver con los cambios culturales: la eliminación de los intermediarios, el poder de las comunidades y el desarrollo de nuevas formas de hacer.

[Este artículo puede leerse en formato podcast vía Spotify]

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martes, 22 de septiembre de 2020

Estrategias para enfrentar la crisis

La cámara de economía digital del Uruguay (CEDU) me invitó a dictar un webinar sobre estrategias para que las mipymes enfrenten la crisis, y estuve hablando sobre el relacionamiento con clientes, junto a Natalia Macri - egresada del posgrado en sistemas de información y responsable del portal abierto.uy


Les dejo el video del webinar para quienes no pudieron asistir y los enlaces a un par de notas de prensa sobre el evento (Empresas del Uruguay  y Net Uruguay)

[Disponible en el canal de YouTube de CEDU]
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jueves, 3 de septiembre de 2020

Un mundo de robots: Desafíos y oportunidades para el analista de gestión

En una economía digital con un nivel creciente de automatización de tareas, es necesario un análisis que vaya más allá de una visión en términos de eficiencia. Hay implicaciones estratégicas asociadas a la generación de valor, por lo que se requiere entender el estado de la tecnología y su impacto en la gestión.

Las claves del futuro de la profesión deberían estar vinculadas a proporcionar asesoramiento estratégico de las organizaciones para navegar en un entorno empresarial volátil y un terreno regulatorio incierto, tener la capacidad de adaptar, aprovechar y utilizar la tecnología en beneficio de las empresas, el gobierno y la sociedad, y posicionarse como un asesor de confianza.

La profesión debería cambiar, incorporando habilidades digitales, para hacer su aporte significativo a la transformación de la sociedad. Encontrar rápidamente cuáles son esos contenidos y competencias a desarrollar específicamente, debería convertirse en una oportunidad para quienes trabajan en gestión.

El Instituto Internacional de Costos y la Universidad Central de Ecuador me invitaron a exponer sobre estos temas en sus Jornadas Internacionales de Gestión y  Costos ante los desafíos del siglo XXI.

Mi pregunta inicial fue: ¿Nos quedaremos sin trabajo, relegados por robots? Y a partir de ese disparador invité a reflexionar sobre si seguiremos haciendo lo mismo frente a los cambios de esta nueva revolución tecnológica, y cuál es su impacto en la profesión.

Los riesgos asociados al desconocimiento de las tecnologías, el rápido acceso a la información y la consecuente pérdida de poder, los efectos de la automatización y la robotización, y la presencia de otras profesionales en el mundo de las empresas, pueden también verse como oportunidades.

¿Por qué debemos involucrarnos en estos procesos de transformación digital?

Los profesionales en gestión tenemos conocimiento de los procesos, visión integradora (sistémica), capacidad para definir puntos de control, experiencia en la segregación de funciones y la definición de roles de usuarios. Somos expertos en sistemas de información, que ahora debemos abordar datos financieros y no financieros.

En el cierre invité a los participantes a pensar cuáles de sus tareas podrían automatizarse en el corto plazo, y a partir de eso implementar cambios en nuestras prácticas profesionales.


Un resumen de la charla fue publicado en mi podcast de Spotify.

[Video de las Jornadas Académicas Internacionales de Ecuador disponible aquí]
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viernes, 21 de agosto de 2020

Virtualidad, Tecnología y Gestión

Desde el Instituto Argentino de Profesores Universitarios de Costos (IAPUCO) me invitaron a su 4to Conversatorio online del 2020, donde estuve charlando un poco sobre los ya difusos límites entre la realidad y la virtualidad, hablé del impacto de las nuevas tecnologías y analicé la necesidad de medir otras cosas que no son financieras como parte de nuestra profesión.


Durante mucho tiempo nos dijeron que las tecnologías no eran para nosotros, que eran cosas futuristas y ajenas a nuestra profesión. 

Las veíamos distantes, como cosas de películas de ciencia ficción.

Preferíamos cosas más terrenales como una planilla electrónica, que se parecían más a lo que aprendimos, conocíamos y dominábamos.

Pero la realidad resulta ser otra cosa muy diferente.

Todo este tiempo, por ejemplo, pensamos que las personas mayores no se iban a adaptar, y con el paso de los años, los abuelos sí que se animaron a utilizarlas (en relación directa con necesidades concretas, como hablar con familiares en el exterior).

Pero también nosotros fuimos creciendo, y los que en los 80 pasábamos las horas en las primeras “maquinitas” de video juegos y experimentábamos con las Comodore 64, Spectrum y TK90, hoy ya estamos “crecidos”.

Con la pandemia Covid-19 (¿cómo hacer para no nombrarla?), vivimos una etapa muy novedosa, llena de desafíos, y de acelerados aprendizajes de competencias digitales.

Tuvimos que tele-trabajar, tele-enseñar o tele-aprender. Pero también tele-supervisar, tele-controlar, tele-colaborar, tele-gerenciar, tele-examinar, tele-discutir y tele-convencer.

Pasamos a estar muchas horas frente a una pantalla, repensando nuestro trabajo, nuestras formas de hacer, desarrollando competencias nuevas, descubriendo eficiencias (¡maravilloso evitar los traslados!) y sufriendo perder los viajes y los encuentros de café.

Pero la Pandamia nos mostró también que no estamos sólo frente a la computadora.

Hacemos multi-tareas: conectados en video-llamadas, respondiendo correos, intercambiando en grupos de whatsapp, asistiendo a conferencias virtuales, actualizando datos en planillas, aprobando compras en el ERP y comprando en línea.

Al mismo tiempo que preparamos el almuerzo, ayudamos a la familia a conectarse, reclamamos por el ancho de banda, colgamos la ropa y saludamos a los abuelos que nos miran desde el balcón.

Quedamos agotados y desbordados.

También desborDATOS, pues cada vez tenemos más datos al alcance de nuestro mouse o de nuestro Zoom.

Nos preguntamos cada día ¿En qué se fueron las horas que ahorramos en viajes de auto, micro, subte o tren?

En la pandemia redescubrimos el concepto de hiperconexión del que tanto se hablaba.

Y nuestra profesión, tan asociada a los números y los papeles de trabajo, resultó que se podía hacer a distancia, mediada por las TIC, con comunicaciones “en línea” y trabajo colaborativo.

Pero por supuesto no es nada sencillo.

Todos los días aparecen nuevas tecnologías, y no nos resulta fácil priorizar y aprender.

Las empresas para las que trabajamos también esperan de nosotros – profesionales de la gestión – que los ayudemos a desenredar esta maraña, y encontrar dónde poner el foco y reformular el control.

Porque esto afecta a las empresas, no es sólo tema de las personas.

Y en un mundo de redes sociales, de pronto vimos que eran fundamentales para el comercio electrónico, y para que muchas pymes pudieran sobrevivir a la crisis.

Whatsapp no es sólo para los individuos, implica un  nuevo flujo de información, de acceso, etc. 

Nuestros teléfonos inteligentes, son parte de ese límite borroso entre el mundo real y lo virtual. 

Ya no tiene sentido preguntar cuánto tiempo estamos conectados a internet, si la conexión es permanente. 

Hasta tenemos aplicaciones que analizan cuánto y cómo dormimos, a través de pulseras similares a las que miden las reacciones de nuestro cuerpo cuando corremos.

Y no es ciencia ficción, somos generadores permanentes de datos.

Cada vez hay un mayor número de dispositivos conectados a internet, recolectando datos. No son sólo computadoras y teléfonos. 

Hay tractores y cosechadoras que informan de manera detallada dónde y cómo se usó una máquina. Vehículos que están en condiciones de informar a una empresa de seguros cómo es que manejamos. 

Lavarropas que disparan órdenes de compra de jabón en polvo a través de Amazon. Sensores que monitorean consumos de energía de una planta industrial, temperatura en un contenedor, o movimiento de una mercadería.

Todavía muchas de estas tecnologías son emergentes, y como se refleja en el Hype Cicle de Gartner, algunas recién comienzan a difundirse, otras pasan por un pico de exageración de expectativas, luego caen en el abismo de la desilusión, para luego pasar por la rampa de la consolidación y llegar a la meseta de la productividad.

Internet de las cosas y la robotización de los procesos, está en la fase posterior a su pico de expectativas, y pronto llegará el momento de encontrar usos eficientes.

Estamos a tiempo de darle el seguimiento que se necesita y tomar acciones.

Nos podemos sentir agobiados también por este exceso de tecnologías que aparecen en las empresas y que deben ser analizadas, comprendidas, ponderadas, seleccionadas y adecuadas a procesos de negocios específicos.

Pero en todo esto hay buenas noticias para quienes tenemos por profesión los costos, la información y la gestión. Está frente a nosotros un “nuevo” rol. Con comillas, porque sigue siendo algo de lo que hemos hecho siempre: analizar, seleccionar, modelar y controlar procesos. 

Debemos buscar nuevas herramientas, formar equipos multidisciplinarios, asociándonos a otros profesionales que nos ayuden en este proceso de descubrimiento.

Recordemos que el problema no está en el registro de datos, sino en convertir esos datos en información útil para la toma de decisiones. Pero también ir un poco más allá para enfocarnos en el conocimiento. Articular la información que desarrollamos, formar a las personas, aportar una visión estratégica y sistémica, repensar la organización y repensarnos a nosotros mismos.


[Este texto también está disponible en mi Podcast de Spotify]
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lunes, 17 de agosto de 2020

Mesa redonda: App Covid-19 Uy

Como parte de la Estrategia Digital frente a la pandemia COVID-19, el gobierno uruguayo puso a disposición de la población la aplicación Coronavirus UY. Esta aplicación, entre otras funcionalidades, recolecta información e incluye alertas de exposición que facilitarían el monitoreo y respuesta ante la aparición de focos de contagio específicos.

Fabrizio Scrollini, director ejecutivo de la Iniciativa Latinoamericana de Datos Abiertos (ILDA), consultado por la diaria sobre el acercamiento de Uruguay al uso de este tipo de aplicaciones, dijo que “es interesante ver que hubo una capacidad de respuesta a nivel de gobierno, sector privado y sociedad, cada uno desde sus roles. Sin embargo, persisten muchas preguntas acerca de la gobernanza, transparencia, y evaluación de estas aplicaciones [ya que] sabemos todavía relativamente poco de su implementación”.

Así que, desde la diaria, organizamos una mesa redonda, autoridades y académicos, donde intercambiaremos sobre las características, el alcance, las oportunidades y los posibles riesgos asociados a la implementación de este tipo de aplicaciones. Abordaremos el tema desde distintas perspectivas como la gobernanza de los datos, el acceso a la información pública, la protección de datos personales y la vinculación del Estado con las grandes compañías de tecnología a nivel global. 


Seré moderador de la mesa, en la que participarán: Ing. Pablo Orefice (director del programa Salud.uy en AGESIC), Dra. Patricia Diaz (investigadora en el Laboratorio de Datos y Sociedad - DatySoc, profesora UdelaR y UTEC) y Dr. Ing. Gustavo Betarte (profesor del Instituto de Computación - Inco, de la Facultad de Ingeniería, UdelaR), junto a Ing. Danilo Espino (columnista de tecnología en la diaria) que será el comentarista en el cierre de loso intercambios.


Pueden acceder al video completo en el sitio de eventos de la diaria: 

[Aquí una reseña de lo que fue la mesa redonda]
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