martes, 30 de diciembre de 2025

Desafíos para el 2026: Impactos de la IA

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial plantea desafíos profundos que abarcan desde la economía y la política hasta la esencia misma de lo que significa ser humano. Basado en las fuentes que se detallan al final de este artículo, presento a continuación un resumen de los principales retos identificados de cara al inicio de un nuevo año:

1. Desigualdad económica y desempleo masivo

El senador norteamericano Bernie Sanders advierte que la automatización podría reemplazar cerca de 100 millones de empleos en Estados Unidos en la próxima década, afectando profesiones que van desde enfermeros hasta contadores.

Geoffrey Hinton - considerado uno de los "padres" de la inteligencia artificial (IA) sostiene que, en un sistema capitalista, la IA permitirá que los dueños de la tecnología se enriquezcan mientras eliminan puestos de trabajo sin crear otros nuevos, lo que generará un desempleo masivo.

La periodista Karen Hao que ha seguido el tema desde sus inicios destaca que este avance se apoya en una explotación laboral de trabajadores en países como Kenia o Colombia, quienes realizan tareas traumáticas de moderación de contenido por salarios ínfimos.

2. Erosión de la democracia y resurgimiento del autoritarismo

Sanders cuestiona si es aceptable que un puñado de oligarcas multimillonarios moldeen el futuro de la humanidad sin ningún control democrático o supervisión gubernamental.

Hinton alerta sobre el resurgimiento del fascismo, ya que la brecha entre ricos y pobres es el caldo de cultivo ideal para el populismo de derecha. Además, menciona que los algoritmos de redes sociales hiperpolarizan a la sociedad al mostrar contenido que genera indignación.

Hao define a las grandes empresas de IA como "nuevos imperios" que han consolidado más poder que cualquier Estado-nación y operan bajo una lógica depredadora.

3. Impacto ambiental y crisis de recursos

Karen Hao detalla cómo los centros de datos están provocando una crisis de agua dulce en comunidades como las de Uruguay y Chile, además de aumentar la contaminación del aire.

Sanders menciona que un solo centro de datos puede consumir la misma electricidad que más de un millón de hogares, lo que compromete los objetivos de energía renovable.

4. Riesgo existencial y pérdida de control

Hinton señala que existe cierta probabilidad de que la IA aniquile a la humanidad al volverse más inteligente que nosotros en un periodo de entre 5 y 20 años. Explica que las IA podrían desarrollar subobjetivos propios, como sobrevivir o tomar el control, para cumplir sus tareas asignadas.

Hao critica que las empresas prioricen la prevención de un apocalipsis lejano sobre la seguridad actual (ambiental, social y de salud) debido a una mentalidad cuasi-religiosa dentro de Silicon Valley.

5. Transformación social y cognitiva

Sanders se muestra preocupado por el impacto emocional en los jóvenes que forman amistades con IA, aislándose de las relaciones humanas reales.

Hao advierte sobre la atrofia del pensamiento crítico en adultos y niños que se vuelven dependientes de estas herramientas, perdiendo la capacidad de razonar de forma independiente.

Desarrollar una IA superinteligente es como criar un cachorro de tigre. Al principio es una mascota adorable y útil, pero crece tan rápido que, si no nos aseguramos de imbuirle un "instinto maternal" o protector hacia nosotros mientras aún tenemos el control, como señala Hinton, eventualmente se volverá más fuerte que su dueño y podría destruirlo sin necesidad de malicia, simplemente por los subobjetivos implícitos de supervivencia y control.

[Este artículo y el video fueron elaborados con asistencia de Notebook LM en base a las declaraciones del senador norteamericano Bernie Sanders y las entrevistas de Gustavo Entrala al experto investigador Geoffrey Hinton y a la priodista Karen Hao]

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sábado, 13 de diciembre de 2025

De Pacioli a las plataformas: ¿alcanza la contabilidad para entender el futuro?

Más allá de la imagen romántica del fraile matemático en la soledad de su estudio, la formalización de la contabilidad por parte de Fray Luca Pacioli no fue un acto de invención aislada, sino de recopilación de la sabiduría práctica de su tiempo. Los registros contables no nacieron para contar botellas en una bodega, sino para poner orden en el caos del comercio renacentista. Fueron la respuesta lógica a una Venecia que, al conectar mercados, personas y riesgos de todo el mundo, necesitaba un sistema robusto para dar seguimiento al crédito y validar la confianza entre comerciantes.

Tras su evolución la contabilidad fue un instrumento clave para generar confianza, transparencia y auditabilidad en las transacciones económicas. Registrar para pagar impuestos, registrar para informar a otras personas, registrar para dejar evidencia. Siempre con una lógica clara: dar cuenta del pasado.

Con la Revolución Industrial, los desafíos crecieron en escala y complejidad, y la contabilidad volvió a adaptarse. Ya no alcanzaba con documentar transacciones; era necesario determinar costos, evaluar procesos, medir eficiencia y apoyar decisiones en contextos productivos cada vez más desafiantes. Una vez más, la disciplina respondió a las necesidades de su época.

En economías cada vez más globalizadas, la contabilidad consolidó su rol como lenguaje de los negocios: facilitó la inversión, permitió comparar resultados, ayudó a medir rentabilidad y a proteger activos. Durante décadas, inversores, gobiernos y otros usuarios miraron la información histórica con la expectativa —implícita o explícita— de que el futuro sería una repetición razonable del pasado.

La contabilidad moderna, bajo estándares internacionales como las NIIF, ha dejado de ser una simple acumulación de costos históricos para incorporar mecanismos que traen el futuro al presente. Hoy, la valuación de una empresa se nutre de conceptos como el Valor Razonable, que captura las expectativas del mercado, o el análisis de Deterioro de Activos (Impairment), que exige proyectar si los flujos de fondos venideros justificarán las inversiones actuales. Del mismo modo, registrar provisiones o reconocer activos por impuestos diferidos implica estimar desembolsos o beneficios fiscales que ocurrirán mañana. Así, los estados financieros han evolucionado silenciosamente: ya no son solo una foto estática de lo que ocurrió, sino una construcción compleja que, mediante estimaciones financieras, intenta anticipar la realidad económica que vendrá.

Hoy vivimos en entornos volátiles, inciertos, complejos y ambiguos (VUCA), donde proyectar el futuro únicamente a partir de información histórica resulta, en la mayoría de los casos, insuficiente o directamente engañoso. La contabilidad sigue siendo el enfoque predominante para reportar hechos pasados, pero por sí sola no ofrece todos los elementos necesarios para anticipar lo que viene.

A esto se suma un cambio profundo en las expectativas de los usuarios de la información. Ya no alcanza con reportar resultados financieros y se desarrolla una mirada de triple impacto, donde la sostenibilidad, lo social y lo ambiental forman parte de la evaluación del desempeño organizacional. El concepto de “éxito” empresarial se volvió más amplio y más exigente.

Pero hay un elemento adicional que merece atención: los nuevos modelos de negocio.

La economía digital —y en particular la economía de plataformas y los modelos de suscripción— plantea desafíos que tensionan los límites tradicionales de la contabilidad. En este tipo de organizaciones, el verdadero valor no está tanto en los activos registrados ni en los resultados pasados, sino en la capacidad real de generar ingresos en el futuro.

En un modelo de suscripción, por ejemplo, entender el negocio requiere mirar variables como el volumen de suscripciones activas al inicio de cada período, las tasas de abandono (churn), la capacidad de retención y la propuesta de valor ofrecida a los usuarios. Son indicadores que hablan más del futuro probable que del pasado ya realizado.

Autores especializados en la economía de suscripciones, como Tien Tzuo en Subscribed, proponen analizar las organizaciones desde su capacidad de generar ingresos en el próximo ejercicio, estimar pérdidas potenciales y evaluar cómo se reinvierten los fondos: si se distribuyen beneficios, si se destinan a retener clientes a través de la mejora del servicio o si se utilizan para crear nuevo valor para los suscriptores.

Frente a este panorama, surge una pregunta inevitable: ¿cumplió la contabilidad su ciclo como sistema de información central de las organizaciones? Probablemente no. Pero sí es evidente que ya no alcanza por sí sola.

Las organizaciones actuales necesitan sistemas de información cada vez más integrados, que combinen datos financieros y no financieros, pasado y futuro, control y estrategia. En ese contexto, la contabilidad sigue teniendo mucho para aportar, siempre que sea gestionada por profesionales capaces de interpretarla, complementarla y traducirla en valor para la toma de decisiones.

Luca Pacioli jamás imaginó la permanencia ni la relevancia que tendría su sistema siglos después. Pero tampoco imaginó plataformas digitales, modelos de suscripción, métricas de sostenibilidad ni inteligencia artificial. El desafío actual de la profesión contable no es defender el pasado, sino aprovechar su enorme potencial, incorporando nuevas miradas, nuevos enfoques y nuevas formas de presentar la información según las necesidades reales de los usuarios.

La contabilidad no está terminada. Está, una vez más, en transformación. Y como tantas otras veces en la historia, el verdadero desafío no es técnico, sino profesional.

[Imagen generada en AIStudio con NanoBanana gemini-2.5-flash-image]

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lunes, 17 de noviembre de 2025

La contabilidad estratégica en tiempos de automatización e inteligencia artificial

Escribo estas líneas aprovechando la invitación que me realizaron desde la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP) para participar como conferencista en un congreso de la profesión contable. Lima es una ciudad vibrante, con una mezcla única de historia, hospitalidad y una oferta gastronómica irresistible. Pero más allá del evento académico en sí, lo que realmente nutre estas experiencias es el intercambio humano: las conversaciones con colegas, las miradas compartidas sobre los desafíos de nuestra profesión y el entusiasmo por construir futuro. 


En los últimos años, vivimos una aceleración tecnológica sin precedentes. La inteligencia artificial (IA), la automatización y los modelos avanzados de procesamiento de datos dejaron de ser tendencias para convertirse en parte del día a día profesional. En este contexto, la contabilidad —tradicionalmente asociada a procesos transaccionales y normativos— enfrenta un punto de inflexión.

Durante el Fórum NIIF Lima 2025, tuve la oportunidad de reflexionar sobre estos desafíos en la conferencia “La contabilidad estratégica en tiempos de automatización e inteligencia artificial”. La premisa central fue simple pero provocadora: no estamos ante el fin del trabajo contable, sino ante la reconfiguración de su sentido y su aporte estratégico.

Cuando la tecnología automatiza tareas, cambia la naturaleza del trabajo.

Investigaciones clásicas en economía del trabajo ya anticipaban que no era el empleo en sí el que iba a desaparecer, sino las tareas que lo componen (Acemoglu & Autor, 2011; Arntz et al., 2016). Estudios posteriores afinaron la discusión al analizar la probabilidad de automatización según la estructura ocupacional (Frey & Osborne, 2017) y la distribución de habilidades en los mercados laborales (Górka et al., 2017).

En contabilidad, esto es visible: tareas repetitivas y basadas en reglas —registro contable, conciliaciones, controles básicos, revisión documental estándar— ya pueden ser realizadas por sistemas inteligentes. Pero no todo el trabajo contable es susceptible de automatización. Lo que está en juego es la redistribución del tiempo profesional: menos carga operativa, mayor foco en análisis, interpretación, comunicación y toma de decisiones.

Para pensar la transformación digital de la profesión, utilizo el marco conceptual propuesto por Latham & Humberd (2018), quienes clasifican los cambios laborales en cuatro categorías:

  • Desplazados: procesos antes humanos que ahora son totalmente automatizados.
  • Interrumpidos: tareas automatizables solo parcialmente, que requieren supervisión o intervención.
  • Deconstruidos: funciones desagregadas en microtareas, algunas automatizables y otras no.
  • Duraderos: actividades donde la intervención humana sigue siendo central, especialmente en entornos de incertidumbre, juicio profesional y ética.

Aplicado a la contabilidad, permite pasar del debate generalista (¿la IA eliminará contadores?) a un análisis granular: ¿qué parte de nuestro trabajo aporta valor humano irremplazable y cuál necesitamos rediseñar?

Del “hacer” al “preguntar”: nueva agenda de valor.

Si el profesional contable deja de ser “quien procesa” para convertirse en “quien interpreta y explica”, entonces la pregunta clave es: ¿estamos preparados para asumir ese rol?

La IA puede multiplicar capacidad, velocidad y calidad, pero sólo si la acompañamos con dominio conceptual y técnico, pensamiento crítico, habilidades comunicacionales, criterio ético y comprensión del negocio.

En otras palabras, no alcanza con saber usar herramientas: necesitamos redefinir nuestras competencias y fortalecer nuestra identidad profesional.

Así como la automatización exige nuevas habilidades, también libera tiempo y energía para que contadores y contadoras se enfoquen en su rol estratégico: contribuir activamente a la creación de valor organizacional.

Esto implica repensar los planes de estudio universitarios y la formación continua, profundizar el vínculo entre contabilidad, datos y estrategia, incorporar capacidades tecnológicas sin perder el foco en el juicio profesional y entender la ética como un activo, no como un apéndice regulatorio.

No se trata de “sobrevivir” a la IA, sino de co-evolucionar con ella.

La discusión sobre el futuro del trabajo contable no es tecnológica, sino estratégica. La automatización no reemplaza a la profesión; la obliga a elevarse. Nos invita —y en cierto modo nos exige— pasar del procesamiento al pensamiento, de la tarea al propósito. Como decía un colega argentino: "dejar de lado lo operativo te hace mas pensativo".

En el Fórum NIIF Lima 2025 intenté dejarlo claro: el desafío no es que la IA haga más, sino que nosotros hagamos mejor. Y eso requiere hacernos, hoy, las preguntas correctas.

Las y los profesionales contables tenemos tarea.

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lunes, 13 de octubre de 2025

Santa Fe un destino que no estaba en mis planes

Nunca pensé que terminaría viajando dos veces a Santa Fe en el mismo año. No era un destino que tuviera en el radar, ni por trabajo ni por turismo. Pero las cosas se fueron dando así, y como suele pasar con los lugares a los que uno llega sin demasiadas expectativas, terminé sorprendido.

La primera visita fue en junio, invitado como conferencista al Foro Argentino de Contabilidad. Un encuentro con colegas de distintas provincias, organizado con un nivel de detalle que se agradece. Mi charla fue sobre el impacto de la tecnología en la profesión contable, y me encontré con un público muy interesado, con ganas de discutir y compartir experiencias. Esa energía de comunidad profesional, que a veces cuesta sostener en la rutina, estuvo muy presente.

Además del foro, me quedó la sensación de una ciudad amable, ordenada y con ese aire tranquilo de las capitales de interior. Me quedé un dias más para tener el tiempo necesario y caminar un poco, pero ya sabía que iba a volver.

Caminé por el centro, por la costanera, y me detuve a mirar los edificios antiguos que conviven con construcciones más modernas. Santa Fe tiene algo de ciudad que se deja descubrir despacio, sin apuro.

También aproveché para conocer un poco de su historia. Fundada en 1573, fue una de las primeras ciudades del Río de la Plata. Su ubicación junto al río Paraná marcó su desarrollo, con un fuerte vínculo entre puerto, comercio y vida social. Hay rincones que conservan ese espíritu: la costanera con sus vistas abiertas, las plazas amplias, las iglesias coloniales, rincones donde el tiempo parece ir más lento.

Tres meses después estaba otra vez en Santa Fe, esta vez para participar en las XIX Jornadas de Docentes Universitarios de Sistemas y Tecnologías de la Información (DUTI 2025). Un evento con un perfil distinto, más cercano a mis intereses, pero con la misma calidez en la organización (a cargo de colegas de la Universidad Nacional del Litoral) y en los intercambios. Volví a cruzarme con varios colegas de Argentina que había conocido en la edición del año pasado en Tandil, y aparecieron nuevas ideas y desafíos sobre la enseñanza de sistemas y nuevas tecnologías en carreras de ciencias económicas.

Aprovechamos también para hacer un recorrido por la Cervecería Santa Fe, la planta que produce dos de las marcas más tradicionales de la región (Santa Fe y Schneider), pero también internacionales como Heineken por ser del grupo CCU. La escala industrial impresiona, pero lo más llamativo es el “cervezoducto” que conecta la planta con el Patio Cervecero, donde se puede degustar el tradicional "liso" santafesino directamente del tanque al vaso. Un concepto que une industria, tradición y experiencia de consumo, todo en el mismo lugar.

Después del recorrido pasé por Palo y Hueso y por Okcidenta, dos cervecerías artesanales que muestran otra cara de la ciudad: emprendedora, creativa, con foco en el producto y en la comunidad que se arma alrededor. Probé varis IPAs locales que estaban excelentes y charlé un rato largo sobre cómo se mueve el sector. Da gusto ver proyectos que combinan oficio, innovación y pasión por lo que hacen.

Santa Fe apareció en mi agenda casi por accidente, y terminó siendo un destino muy interesante. A veces los viajes de trabajo tienen esa virtud: te llevan a lugares que no habías elegido, pero que terminan dejándote mucho más de lo que esperabas.

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miércoles, 20 de agosto de 2025

Inteligencia Artificial y Automatización: transformando las empresas

Este artículo resume y amplía los ejes de mi presentación en el webinar “Promoviendo la Profesionalización Digital”, organizado por la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU). La idea fue compartir la evidencia recogida en investigaciones académicas, reflexionar sobre sus implicancias prácticas y discutir, en conjunto, cómo estas transformaciones inciden en la economía digital de Uruguay.


La automatización de procesos es una tendencia estudiada desde hace más de una década: ¿qué tareas humanas pueden ser reemplazadas por máquinas y algoritmos? Investigaciones como las de la OCDE o las de Frey y Osborne muestran que no todas las tareas son igualmente vulnerables.

Al discutir el futuro del trabajo, es común escuchar predicciones apocalípticas sobre puestos que desaparecerán. Sin embargo, la evidencia académica sugiere que el debate debe moverse del nivel de “puestos de trabajo” al nivel de tareas. No se trata tanto de que desaparezcan empleos o profesiones completas, sino de que ciertas tareas se automatizan, otras se transforman y muchas permanecen esencialmente humanas.

Un marco de análisis interesante (Latham & Humberd, 2018) clasifica las tareas en cuatro categorías:

  • Desplazadas: cuando la máquina asume completamente la actividad.
  • Interrumpidas: cuando la tarea se reduce o se suspende temporalmente.
  • Deconstruidas: cuando se fragmenta en partes que se redistribuyen entre personas y algoritmos.
  • Duraderas: aquellas que siguen siendo humanas por su componente de creatividad, juicio o interacción social.

Este enfoque permite un análisis más fino de cómo la IA impacta en el mundo laboral.

La adopción de estas tecnologías no está exenta de desafíos. Entre los principales se destacan la opacidad algorítmica —muchos modelos funcionan como “cajas negras” difíciles de explicar— y los sesgos en los datos, que tienden a reproducir inequidades. A esto se suma el impacto en derechos y roles, ya que los trabajadores desplazados no siempre cuentan con redes de contención que faciliten su adaptación.

Frente a estos riesgos, distintos autores han planteado que el verdadero valor de la IA no está en reemplazar a las personas, sino en potenciar sus capacidades. David Autor sugiere que la tecnología debe complementar el juicio humano. David Alayón recuerda que puede liberar tiempo para la creatividad, la empatía y la estrategia. Y Daron Acemoglu insiste en que la IA no solo aumenta la productividad del trabajador, sino que también puede generar nuevas tareas y empleos que antes no existían.

El mensaje final de la presentación fue que la IA puede multiplicar la capacidad de los equipos, la velocidad de las tareas y la calidad de las entregas. La clave está en cómo la implementamos: no como un sustituto, sino como un socio tecnológico que amplifica el talento humano.

La economía digital en Uruguay tiene ante sí una gran oportunidad. La IA y la automatización no deben pensarse como amenazas inevitables, sino como herramientas que, si se diseñan e implementan con criterio ético y visión organizacional, pueden fortalecer la competitividad de las empresas y abrir espacios de trabajo más ricos en creatividad, juicio y relación humana.

En el contexto uruguayo —con talento calificado, un ecosistema digital dinámico y una cultura de adopción pragmática— tenemos la oportunidad de construir organizaciones más rápidas, precisas y humanas. Identificar tareas, rediseñar procesos, medir impactos y fortalecer equipos son los pasos que transforman las promesas de la IA en resultados tangibles para las organizaciones.

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jueves, 7 de agosto de 2025

Inteligencia Artificial sin miedo: cómo entenderla, usarla y cuestionarla

En una entrevista conducida por Cacho Mariño en El lugar 99.1 FM de San José, abordamos los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial (IA) desde una mirada accesible y crítica. Más allá de los aspectos técnicos, lo esencial es comprender cómo estas herramientas están impactando en la vida cotidiana, en las organizaciones y en la práctica profesional. Aunque la IA no es una novedad —su desarrollo lleva décadas—, ha ganado visibilidad en los últimos años gracias a tecnologías como ChatGPT. Su funcionamiento se basa en el reconocimiento de patrones a partir de grandes volúmenes de datos, de forma similar a como aprenden los seres humanos. Esto conlleva tanto beneficios como riesgos, entre ellos la reproducción de sesgos presentes en los datos con los que fue entrenada.

Es fundamental adoptar una actitud de aprendizaje constante y de cuestionamiento activo ante estas herramientas, no solo para prevenir errores, sino también para promover un uso ético y responsable. En cuanto a su impacto en el empleo —especialmente en tareas repetitivas o de bajo valor agregado—, urge que las políticas públicas incorporen estos temas en el debate sobre el futuro del trabajo y la sostenibilidad de los sistemas de protección social. Nadie debería quedar al margen de esta transformación tecnológica. Si se gestiona con inteligencia y sensibilidad, la IA podría ayudarnos a liberar tiempo para lo verdaderamente valioso: disfrutar más de la vida, y no quedar atrapados en nuevas formas de desigualdad o control.

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jueves, 31 de julio de 2025

IA Podcast: Impacto Social de la IA - Desafíos y Oportunidades

Este nuevo capítulo del podcast en español, es el resultado de preguntar a ChatGPT ¿cuáles pueden ser los posibles impactos de la Inteligencia Artificial en la sociedad? en una investigación en profundidad, donde el promt establecía que debía responder utilizando los contenidos que están disponibles en los artículos de mi blog: DTodo1Poco https://www.detodounpoco.com.uy/. En esta compilación se recorren temas como privacidad, toma de decisones, creatividad, mercado laboral, concentración de poder, desinformación, transparencia, oportunidades y formación. En base a esa respuesta y sin mas, se solicitó a NotebookLM crear este episodio del podcast.

Creado con inteligencia artificial utiliznado NotebookLM de Google.

Artículos originales utilizados:

  • https://www.detodounpoco.com.uy/2025/03/desafios-eticos-en-la-era-de-la.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2025/07/inteligencia-artificial-en-la-actividad.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2024/10/etica-en-la-era-de-la-inteligencia.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2024/10/inteligencia-artificial-en-consultoria.html

[Escuchar el podcast aquí]