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martes, 9 de junio de 2026

Magnifica Humanitas

Ante el auge de la Inteligencia Artificial (IA) hasta el Papa León XIV se expresó en un documento denominado Carta Encíclica Magnifica Humanitas publicada el 15 de mayo de este año. El texto aborda de manera profunda la transformación digital y el fenómeno de la IA como las nuevas "res novae" (asuntos nuevos) que interpelan la dignidad de la persona y la estructura de la sociedad contemporánea.

En la encíclica, León XIV (que entre otras cosas es licenciado en matemáticas por la Universidad Villanova) propone un discernimiento ético y espiritual sobre el impacto de la IA en la humanidad. Advierte que nos encontramos en un "cambio de época" donde el poder tecnológico, predominantemente en manos de actores privados transnacionales, amenaza con eclipsar la dignidad humana a través de un paradigma tecnocrático.

Los puntos críticos del documento incluyen:

  • La primacía de lo humano: La dignidad ontológica del ser humano no depende de su eficiencia o productividad.
  • Babel vs. Jerusalén: Se presentan dos modelos de construcción social: la "Torre de Babel" (uniformidad, orgullo y dominio técnico) frente a la "Reconstrucción de Jerusalén" (responsabilidad compartida, comunión y cuidado de los frágiles).
  • Justicia Digital: Se exige que el destino universal de los bienes se extienda a algoritmos, datos e infraestructuras tecnológicas.
  • Alerta Antropológica: Una crítica severa al transhumanismo y posthumanismo que ven la fragilidad humana como un error a corregir y no como un espacio de maduración y relación.
  • Desarme Tecnológico: Un llamado urgente a evitar la automatización de la guerra y la delegación de decisiones letales a algoritmos.

El Paradigma Tecnocrático y la Inteligencia Artificial

El documento analiza cómo la técnica ha dejado de ser un simple instrumento para convertirse en un sistema de poder que moldea el imaginario colectivo y los procesos de decisión.

León XIV aclara que la "inteligencia" artificial es una imitación de funciones humanas basada en procesamiento de datos y estadística, pero carece de:

  • Conciencia moral: No capta el sentido último ni asume responsabilidades.
  • Experiencia vital: No conoce el amor, el dolor, la amistad ni el perdón.
  • Crecimiento interior: Su "aprendizaje" es una adaptación estadística, no una maduración relacional.

Existe una tendencia peligrosa a delegar decisiones humanas a sistemas automatizados bajo una falsa apariencia de "objetividad". Esto puede generar "nuevas formas de descarte", donde la injusticia se realiza silenciosamente porque el algoritmo no conoce la compasión ni la apertura a la esperanza.

Fundamentos y Principios de la Doctrina Social en la Era Digital

La encíclica actualiza los principios tradicionales de la Iglesia para responder a los desafíos de la red y la IA:

Dignidad Ontológica: El valor de la persona es infinito e incondicionado; no se gana con productividad ni se pierde por "errores" técnicos.

Bien Común: No es la suma de intereses individuales, sino un plus social que debe orientar el desarrollo tecnológico.

Destino Universal de los Bienes: Patentes, algoritmos, plataformas y datos deben servir a todos y no ser monopolizados por élites.

Subsidiariedad: Las plataformas no deben absorber la capacidad de decisión de las comunidades; se requiere transparencia y rendición de cuentas (accountability).

Solidaridad: Reconocer el "trabajo invisible" (etiquetado de datos, extracción de minerales) que sostiene la economía digital.

Justicia Social: Evitar la "asimetría epistémica" y las nuevas geografías de poder que definen quién programa y quién es objeto de programación.

Custodiar lo Humano: Verdad, Trabajo y Libertad

El Papa identifica tres frentes de batalla donde la transformación digital impacta directamente la vida cotidiana:

(1) La Verdad como Bien Común

La IA actúa como un potente multiplicador de la desinformación. León XIV aboga por una "ecología de la comunicación": Establecer reglas de transparencia sobre cómo se seleccionan y amplifican los contenidos; Fortalecer el periodismo serio y el pensamiento crítico frente a la "cultura de la inmediatez"; Reconocer que la verdad no es una posesión, sino un bien compartido que sostiene la democracia.

(2) La Dignidad del Trabajo

Frente a la automatización masiva, la encíclica sostiene que el trabajo es "la clave esencial" de la cuestión social y un camino de realización personal. El objetivo del beneficio económico no justifica el sacrificio sistemático del empleo humano. Se deben establecer criterios sociales para la innovación: cualquier automatización debe ir acompañada de medidas de protección y recualificación del trabajador.

(3) Educación y Alianza Familiar

Se propone una "higiene de la atención" para proteger a los jóvenes de la sobreestimulación digital. La escuela y la familia deben unirse para educar en la sobriedad digital y en la capacidad de decidir cuándo no usar la IA, protegiendo el pensamiento humano original.

Crítica al Transhumanismo y el Valor del Límite

Uno de los puntos más incisivos es la confrontación con las corrientes transhumanistas y posthumanistas. León XIV argumenta que:

  • El límite es constitutivo: El ser humano no florece a pesar de su fragilidad, sino a menudo a través de ella. La enfermedad, el dolor y la muerte son espacios de apertura al otro y a Dios.
  • El peligro de la optimización: Tratar al ser humano como materia para ser perfeccionada técnicamente facilita el descarte de quienes no cumplen con los estándares de "humanidad potenciada".
  • La Gracia frente a la Autosuficiencia: El verdadero "más que humano" no viene de una divinización tecnológica, sino de la gracia de Dios recibida en Cristo, que asume la debilidad para transformarla.

De la Cultura del Poder a la Civilización del Amor

El capítulo final aborda la preocupante "normalización de la guerra" y el uso de armas autónomas.

La Santa Sede advierte que la IA puede bajar el umbral del uso de la fuerza al hacerla parecer "limpia" o "impersonal". El documento es categórico: "No es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o irreversibles. No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable."

León XIV propone "desarmar" la IA, lo que implica: Sustraerla de la lógica de la competencia armamentística y económica, romper los monopolios de datos que actúan como un "colonialismo digital" y asumir la mirada de las víctimas para no anestesiar la conciencia frente a los "daños colaterales".


La encíclica concluye con una invitación a ser "arquitectos sabios". Al igual que Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén escuchando al pueblo y uniendo esfuerzos, la humanidad está llamada a entrar en los laboratorios, empresas y escuelas para "levantar lo que se ha derrumbado".

La meta final es la Civilización del Amor, donde la técnica no sea un proyecto de dominio egoísta (Babel), sino una herramienta para que la ciudad de los hombres sea más habitable, justa y fraterna, custodiando siempre esa "magnífica humanidad" que es imagen del Creador.

[Resumen elaborado por NotebookLM en base a la Carta Encíclica y a este análisis realizado con ChatGPT]

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lunes, 16 de marzo de 2026

El fin del trabajo

Solemos pensar que las empresas nacieron como una evolución natural para facilitar el bienestar. Sin embargo, si repasamos la historia con honestidad, la transición de la reciprocidad comunitaria al modelo corporativo fue una fractura. Las empresas modernas no nacieron para el beneficio colectivo; funcionan, en rigor, como tecnologías jurídicas diseñadas para la concentración de capital y la limitación del riesgo individual de los accionistas.

Este proceso de "desacoplamiento" (disembedding) de la economía respecto a las relaciones sociales convirtió lo que era una estructura comunal en un mercado de dependencia salarial. Lo que hoy aceptamos como "natural" fue, en realidad, el resultado de leyes que cercaron lo común para forzar la subsistencia a través del empleo.

Hoy, esa estructura ha llegado a un punto de quiebre. Estamos ante un cambio de paradigma donde el factor trabajo pierde peso relativo de forma acelerada. La inteligencia artificial y la digitalización permiten que el producto crezca mientras la fuerza laboral disminuye, creando una "abundancia" que no se distribuye. El resultado es una brecha cada vez más profunda entre los dueños del software y quienes aún dependen de su esfuerzo físico o intelectual.

No enfrentamos solo una crisis de empleo, sino una crisis de relevancia. Si las personas dejan de ser necesarias para producir, pierden su capacidad de influir en el sistema a través de mecanismos tradicionales como la huelga. En este escenario, la rentabilidad del capital no puede seguir justificando el desplazamiento de la vida humana.

Si el mercado ya no nos necesita como trabajadores, debemos recordarle que somos ciudadanos. El poder que antes residía en la fábrica hoy debe trasladarse a la organización global. No podemos esperar que el capital desarrolle "conciencia"; debemos imponer la responsabilidad social mediante tres ejes urgentes:

  • Gobernanza de los Comunes: Colectivizar la infraestructura física y digital para que la comunicación no dependa de la mediación de grandes corporaciones.
  • Métricas de Éxito Social: El éxito empresarial no puede medirse solo por el retorno de la inversión (ROI), sino por indicadores sociales y ambientales auditables por la ciudadanía.
  • Protección de la Vida: Asegurar la existencia de las personas debe ser el objetivo primordial del Estado, reconociendo que los puntos de partida son desiguales y requieren mecanismos de protección específicos.

Problemas globales requieren soluciones globales. De nada sirve que un país intente marcar el rumbo si el capital puede ejecutar su "secesión" hacia paraísos fiscales o jurisdicciones privadas. Necesitamos una red de ciudadanos globales conectados a través de infraestructuras propias, exigiendo que la tecnología sea un legado colectivo y no una herramienta de exclusión.

La empresa puede y debe ser una unidad de colaboración social, pero solo si estamos dispuestos a repensar quién es dueño del futuro. No se trata de nacionalizar empresas, sino de colectivizar los activos que permiten la vida digital: redes, datos y protocolos. Dado que gran parte de la innovación privada fue financiada originalmente por los estados, el beneficio debe retornar a la sociedad de forma directa.

Es imperativo transitar de una política basada en el empleo a una basada en la ciudadanía. Si el trabajo ya no es el mecanismo principal de distribución, la vida debe asegurarse mediante un dividendo social. Esto no es "asistencia", sino el reconocimiento de que la riqueza tecnológica nos pertenece a todos.

[Visualización conceptual generada por IA (Nano Banana en Google Gemini 3) sintetizando las tesis principales del artículo]

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martes, 30 de diciembre de 2025

Desafíos para el 2026: Impactos de la IA

El desarrollo acelerado de la inteligencia artificial plantea desafíos profundos que abarcan desde la economía y la política hasta la esencia misma de lo que significa ser humano. Basado en las fuentes que se detallan al final de este artículo, presento a continuación un resumen de los principales retos identificados de cara al inicio de un nuevo año:

1. Desigualdad económica y desempleo masivo

El senador norteamericano Bernie Sanders advierte que la automatización podría reemplazar cerca de 100 millones de empleos en Estados Unidos en la próxima década, afectando profesiones que van desde enfermeros hasta contadores.

Geoffrey Hinton - considerado uno de los "padres" de la inteligencia artificial (IA) sostiene que, en un sistema capitalista, la IA permitirá que los dueños de la tecnología se enriquezcan mientras eliminan puestos de trabajo sin crear otros nuevos, lo que generará un desempleo masivo.

La periodista Karen Hao que ha seguido el tema desde sus inicios destaca que este avance se apoya en una explotación laboral de trabajadores en países como Kenia o Colombia, quienes realizan tareas traumáticas de moderación de contenido por salarios ínfimos.

2. Erosión de la democracia y resurgimiento del autoritarismo

Sanders cuestiona si es aceptable que un puñado de oligarcas multimillonarios moldeen el futuro de la humanidad sin ningún control democrático o supervisión gubernamental.

Hinton alerta sobre el resurgimiento del fascismo, ya que la brecha entre ricos y pobres es el caldo de cultivo ideal para el populismo de derecha. Además, menciona que los algoritmos de redes sociales hiperpolarizan a la sociedad al mostrar contenido que genera indignación.

Hao define a las grandes empresas de IA como "nuevos imperios" que han consolidado más poder que cualquier Estado-nación y operan bajo una lógica depredadora.

3. Impacto ambiental y crisis de recursos

Karen Hao detalla cómo los centros de datos están provocando una crisis de agua dulce en comunidades como las de Uruguay y Chile, además de aumentar la contaminación del aire.

Sanders menciona que un solo centro de datos puede consumir la misma electricidad que más de un millón de hogares, lo que compromete los objetivos de energía renovable.

4. Riesgo existencial y pérdida de control

Hinton señala que existe cierta probabilidad de que la IA aniquile a la humanidad al volverse más inteligente que nosotros en un periodo de entre 5 y 20 años. Explica que las IA podrían desarrollar subobjetivos propios, como sobrevivir o tomar el control, para cumplir sus tareas asignadas.

Hao critica que las empresas prioricen la prevención de un apocalipsis lejano sobre la seguridad actual (ambiental, social y de salud) debido a una mentalidad cuasi-religiosa dentro de Silicon Valley.

5. Transformación social y cognitiva

Sanders se muestra preocupado por el impacto emocional en los jóvenes que forman amistades con IA, aislándose de las relaciones humanas reales.

Hao advierte sobre la atrofia del pensamiento crítico en adultos y niños que se vuelven dependientes de estas herramientas, perdiendo la capacidad de razonar de forma independiente.

Desarrollar una IA superinteligente es como criar un cachorro de tigre. Al principio es una mascota adorable y útil, pero crece tan rápido que, si no nos aseguramos de imbuirle un "instinto maternal" o protector hacia nosotros mientras aún tenemos el control, como señala Hinton, eventualmente se volverá más fuerte que su dueño y podría destruirlo sin necesidad de malicia, simplemente por los subobjetivos implícitos de supervivencia y control.

[Este artículo y el video fueron elaborados con asistencia de Notebook LM en base a las declaraciones del senador norteamericano Bernie Sanders y las entrevistas de Gustavo Entrala al experto investigador Geoffrey Hinton y a la priodista Karen Hao]

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miércoles, 20 de agosto de 2025

Inteligencia Artificial y Automatización: transformando las empresas

Este artículo resume y amplía los ejes de mi presentación en el webinar “Promoviendo la Profesionalización Digital”, organizado por la Cámara de la Economía Digital del Uruguay (CEDU). La idea fue compartir la evidencia recogida en investigaciones académicas, reflexionar sobre sus implicancias prácticas y discutir, en conjunto, cómo estas transformaciones inciden en la economía digital de Uruguay.


La automatización de procesos es una tendencia estudiada desde hace más de una década: ¿qué tareas humanas pueden ser reemplazadas por máquinas y algoritmos? Investigaciones como las de la OCDE o las de Frey y Osborne muestran que no todas las tareas son igualmente vulnerables.

Al discutir el futuro del trabajo, es común escuchar predicciones apocalípticas sobre puestos que desaparecerán. Sin embargo, la evidencia académica sugiere que el debate debe moverse del nivel de “puestos de trabajo” al nivel de tareas. No se trata tanto de que desaparezcan empleos o profesiones completas, sino de que ciertas tareas se automatizan, otras se transforman y muchas permanecen esencialmente humanas.

Un marco de análisis interesante (Latham & Humberd, 2018) clasifica las tareas en cuatro categorías:

  • Desplazadas: cuando la máquina asume completamente la actividad.
  • Interrumpidas: cuando la tarea se reduce o se suspende temporalmente.
  • Deconstruidas: cuando se fragmenta en partes que se redistribuyen entre personas y algoritmos.
  • Duraderas: aquellas que siguen siendo humanas por su componente de creatividad, juicio o interacción social.

Este enfoque permite un análisis más fino de cómo la IA impacta en el mundo laboral.

La adopción de estas tecnologías no está exenta de desafíos. Entre los principales se destacan la opacidad algorítmica —muchos modelos funcionan como “cajas negras” difíciles de explicar— y los sesgos en los datos, que tienden a reproducir inequidades. A esto se suma el impacto en derechos y roles, ya que los trabajadores desplazados no siempre cuentan con redes de contención que faciliten su adaptación.

Frente a estos riesgos, distintos autores han planteado que el verdadero valor de la IA no está en reemplazar a las personas, sino en potenciar sus capacidades. David Autor sugiere que la tecnología debe complementar el juicio humano. David Alayón recuerda que puede liberar tiempo para la creatividad, la empatía y la estrategia. Y Daron Acemoglu insiste en que la IA no solo aumenta la productividad del trabajador, sino que también puede generar nuevas tareas y empleos que antes no existían.

El mensaje final de la presentación fue que la IA puede multiplicar la capacidad de los equipos, la velocidad de las tareas y la calidad de las entregas. La clave está en cómo la implementamos: no como un sustituto, sino como un socio tecnológico que amplifica el talento humano.

La economía digital en Uruguay tiene ante sí una gran oportunidad. La IA y la automatización no deben pensarse como amenazas inevitables, sino como herramientas que, si se diseñan e implementan con criterio ético y visión organizacional, pueden fortalecer la competitividad de las empresas y abrir espacios de trabajo más ricos en creatividad, juicio y relación humana.

En el contexto uruguayo —con talento calificado, un ecosistema digital dinámico y una cultura de adopción pragmática— tenemos la oportunidad de construir organizaciones más rápidas, precisas y humanas. Identificar tareas, rediseñar procesos, medir impactos y fortalecer equipos son los pasos que transforman las promesas de la IA en resultados tangibles para las organizaciones.

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jueves, 7 de agosto de 2025

Inteligencia Artificial sin miedo: cómo entenderla, usarla y cuestionarla

En una entrevista conducida por Cacho Mariño en El lugar 99.1 FM de San José, abordamos los desafíos y oportunidades que plantea la inteligencia artificial (IA) desde una mirada accesible y crítica. Más allá de los aspectos técnicos, lo esencial es comprender cómo estas herramientas están impactando en la vida cotidiana, en las organizaciones y en la práctica profesional. Aunque la IA no es una novedad —su desarrollo lleva décadas—, ha ganado visibilidad en los últimos años gracias a tecnologías como ChatGPT. Su funcionamiento se basa en el reconocimiento de patrones a partir de grandes volúmenes de datos, de forma similar a como aprenden los seres humanos. Esto conlleva tanto beneficios como riesgos, entre ellos la reproducción de sesgos presentes en los datos con los que fue entrenada.

Es fundamental adoptar una actitud de aprendizaje constante y de cuestionamiento activo ante estas herramientas, no solo para prevenir errores, sino también para promover un uso ético y responsable. En cuanto a su impacto en el empleo —especialmente en tareas repetitivas o de bajo valor agregado—, urge que las políticas públicas incorporen estos temas en el debate sobre el futuro del trabajo y la sostenibilidad de los sistemas de protección social. Nadie debería quedar al margen de esta transformación tecnológica. Si se gestiona con inteligencia y sensibilidad, la IA podría ayudarnos a liberar tiempo para lo verdaderamente valioso: disfrutar más de la vida, y no quedar atrapados en nuevas formas de desigualdad o control.

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jueves, 31 de julio de 2025

IA Podcast: Impacto Social de la IA - Desafíos y Oportunidades

Este nuevo capítulo del podcast en español, es el resultado de preguntar a ChatGPT ¿cuáles pueden ser los posibles impactos de la Inteligencia Artificial en la sociedad? en una investigación en profundidad, donde el promt establecía que debía responder utilizando los contenidos que están disponibles en los artículos de mi blog: DTodo1Poco https://www.detodounpoco.com.uy/. En esta compilación se recorren temas como privacidad, toma de decisones, creatividad, mercado laboral, concentración de poder, desinformación, transparencia, oportunidades y formación. En base a esa respuesta y sin mas, se solicitó a NotebookLM crear este episodio del podcast.

Creado con inteligencia artificial utiliznado NotebookLM de Google.

Artículos originales utilizados:

  • https://www.detodounpoco.com.uy/2025/03/desafios-eticos-en-la-era-de-la.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2025/07/inteligencia-artificial-en-la-actividad.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2024/10/etica-en-la-era-de-la-inteligencia.html
  • https://www.detodounpoco.com.uy/2024/10/inteligencia-artificial-en-consultoria.html

[Escuchar el podcast aquí]

jueves, 24 de julio de 2025

Inteligencia Artificial en la actividad profesional

A continuación la guía de la conferencia que compartí con la profesora Isabel Rodriguez en el marco del webinar "Ética en la actividad empresarial" organizado por la Unidad Académica Jurídica de la Facultad de Ciencias Económicas y de Administración (UdelaR) realizado el pasado 23 de julio de 2025.

La IA ya no es una tecnología del futuro, es una realidad presente que redefine cómo trabajamos, especialmente en campos como la contabilidad y la administración. Su impacto es innegable y su uso, inevitable.

Hoy exploraremos los desafíos y oportunidades que la IA presenta, enfocándonos en cómo entenderla y abordarla desde una perspectiva ética.

Tradicionalmente, nuestras decisiones se basan en intuición, valores, experiencias y prejuicios. En las empresas, agregamos reglas, transparencia y procesos auditables.

Curiosamente, las IA toman decisiones de manera más parecida a los humanos de lo que creemos. Sus procesos son complejos y no siempre transparentes.

Pensemos en una IA evaluando riesgos crediticios: procesa vastos datos, pero la lógica interna puede ser opaca.

El verdadero quid de la cuestión radica en cómo se entrenan estas IA. Sus decisiones reflejan la experiencia, los valores y, crucialmente, los prejuicios presentes en los datos con los que fueron alimentadas.

¿Cómo impacta esto en la equidad y objetividad de sus decisiones?

No se basan en reglas explícitas, lo que dificulta entender el 'porqué' de sus resultados. Aquí, la transparencia de los algoritmos es fundamental.

Uno de los primeros desafíos es la privacidad. El reconocimiento facial o la personalización de la experiencia del cliente, si bien útiles, plantean serias dudas sobre el consentimiento explícito y hasta qué punto deseamos ser rastreados.

¿Estamos informando adecuadamente a nuestros clientes y empleados sobre cómo se usan sus datos?

Estamos delegando decisiones críticas a la IA: aprobaciones de préstamos, selección de personal, incluso diagnósticos médicos. La IA puede procesar datos objetivamente, pero carece de contexto humano y moral. ¿Hasta dónde es aceptable esta delegación? ¿Quién es responsable si la IA comete un error?

Con la IA generando textos, arte, música, surge la pregunta: ¿es realmente nuevo o una reconstrucción? Esto nos obliga a replantearnos la autoría y los derechos de propiedad intelectual en la era digital.

Si una IA nos ayuda a redactar, ¿es nuestra expresión? ¿Es una forma de plagio? ¿Deberíamos revelar cuándo hemos usado asistencia de IA?

Finalmente, la IA puede desplazar empleos y aumentar la desigualdad económica. ¿Cómo aseguramos que esta tecnología contribuya al bienestar general y no exacerbe las brechas existentes?

El primer paso es entender cómo funcionan las IA. No podemos gestionar lo que no comprendemos.

El segundo paso es aprender a utilizar estas herramientas de manera ética, integrando principios de responsabilidad, equidad y transparencia en cada decisión.

El tercer paso y fundamental es revisar y evaluar constantemente nuestras prácticas. La IA evoluciona rápidamente, y nuestra ética también debe hacerlo.

El uso de la IA en la toma de decisiones es inevitable, pero la ética debe ser nuestro faro. Es la base para una IA confiable y beneficiosa para todos.

En resumen, la IA nos presenta retos significativos en ética, desde la privacidad hasta la responsabilidad y el impacto social. Pero también nos ofrece una oportunidad única para repensar nuestras prácticas profesionales.

Desarrollemos un enfoque crítico y ético en el uso de la IA. No se trata de temer a la tecnología, sino de dominarla con sabiduría y responsabilidad.

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viernes, 18 de julio de 2025

USA Norte a Sur: (4) Nueva Orleans, destino y punto de inflexión


Llegar a Nueva Orleans fue como cruzar una frontera invisible. Algo cambia en el aire, en el ritmo, en los colores. Todo es más húmedo, más ruidoso, más desordenado. Más vivo. Desde Baton Rouge podríamos haber ido directo, pero preferimos desviarnos por el sur: Atchafalaya, Lake Fausse Pointe State Park, Chitimicha, Lake End Park, Sunshine Bridge y Sorrento. Caminos entre pantanos y plantaciones. Antes ya habíamos parado en Rosedown Plantation (Francisville) y las mansiones Rosalie y Longwood en Natchez que son la imagen más reconocible del viejo sur: columnas blancas, robles inmensos, la historia pesada que se siente aunque no se nombre.

Pero todo eso fue antes de entrar a Nueva Orleans. Acá ya no hay medias tintas. En cuanto empezamos a recorrer sus calles ya estábamos del otro lado. La ciudad no se visita, se experimenta. En el Barrio Francés todo parece escenario: Jackson Square, la catedral de St. Louis, los músicos callejeros, los balcones de hierro forjado. Después nos perdimos entre los bares de Bourbon Street. Algunos nos parecieron un delirio, otros irresistibles.

Comí una Muffuletta en Central Grocery, que fue como morder una enciclopedia siciliana, y nos tomamos el tranvía para recorrer el Garden District, todo sombra y mansiones elegantes. Las cervezas fueron en el bar Bulldog, pero la noche cerró con jazz en el Café Beignet del Musical Legends Park, y el aire cargado de trompetas y voces rasposas.

El segundo día inició con un recorrido en barco a vapor por el Misisipi (Steamboat Natchez) y luego visitar el Louis Armstrong Park, donde Congo Square vibra todavía con la energía de lo que alguna vez fue: un especio de música, baile y ceremonias de los esclavos africanos.

Probar un Po’ Boy, caminar sin rumbo, comer nueces pecanas, dejarse llevar. Nueva Orleans no es una ciudad para marcar en un mapa. Es un estado de ánimo.

Después de casi dos semanas en la ruta, el regreso se sintió raro. Pero volver con esta música en la cabeza —y una larga historia en el cuerpo— es lo mejor que uno se puede llevar de este recorrido por los estados de Illinois, Missouri, Kentucky, Tennessee, Arkansas, Mississippi y Louisiana.

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miércoles, 16 de julio de 2025

USA Norte a Sur: (3) Mississippi profundo


Dejar Memphis fue como cambiar de frecuencia. La ciudad había sido intensa, llena de historias grandes. Pero al salir por la Ruta 61, el ritmo bajó. El paisaje se volvió más plano, más rural. La música seguía sonando, pero más lejos, más suave.

En Túnica asamos por el centro de visitantes y el Gateway to the Blues Museum, una joya en la ruta apenas afuera de Memphis, y después nos desviamos un rato para localizar The Hollywood Café, un clásico del Delta que aparece en la letra de Walking in Memphis (no confundir con el bar donde entró Míriam en la canción de Los Terapeutas). La ruta atraviesa campos infinitos y pueblos donde el tiempo parece haberse detenido. En el cruce de caminos de la 61 y la 49, en Clarksdale, dicen que Robert Johnson vendió su alma al diablo para tocar el blues como jamás nadie lo había hecho. No es el único lugar que se adjudica el mito —Rosedale también lo reclama y por ahí estuvimos — pero en esta esquina hay guitarras colgadas en el aire con el típico marketing de leyenda que no necesita mucha explicación.

Clarksdale es mínima, polvorienta, solitaria, abandonada: pura atmósfera. Fui hasta el Ground Zero Blues Club, pero me quedé con las ganas de pedir tomates verdes fritos y tamales, estaba cerrado. Cruzamos a otro de los bares que tienen música en vivo al caer la tarde. Al igual que otros como el Red's Lounge, los bares abren cuando le parece, y eso también es parte del encanto. 

La ciudad vive en clave de blues y a su ritmo. El Delta Blues Museum mezcla historia, guitarras y polvo. Cerca está la Cutrer Mansion, donde Tennessee Williams encontró inspiración para Un tranvía llamado deseo. Al salir, pasamos por Hopson Commissary y Shack Up Inn, dos lugares detenidos en otra época. Uno podría quedarse ahí, con una cerveza, escuchando cómo el sur cuenta sus historias sin apuro.

La ruta hacia Vicksburg fue larga, pero con paradas que arman su propio relato. Encontramos las calles polvorientas donde se grabó la versión cinematrográfica del cruce de caminos entre chacras rurales y mosquitos. En Leland, con su pequeño museo de vida salvaje y otro dedicado al blues de la Highway 61. Seguimos por Yazoo City, cruzamos Bentonia para ver el mítico Blue Front Café, y llegamos a Vicksburg al atardecer, con el Mississippi como telón de fondo.

Vicksburg tiene otra energía. No es el sur musical, sino el sur de los fantasmas de la Guerra Civil. Visitamos el National Military Park, donde las colinas suaves esconden trincheras, cañones y placas. En el centro, el Old Courthouse y el Depot Museum ofrecen una historia más doméstica, más cotidiana, que incluye los desafíos de las inundaciones en el Mississipi.

Comimos pescados de río en DL y subimos al 10 South Rooftop Bar esperando ver un rojo atardecer, pero la lluvia fue la estética reinante.

A la mañana siguiente volvimos a la ruta. Paramos en The Tomato Place, que parece más un mercado improvisado que un restaurante. En Natchez, nos esperaban mansiones, tamales y balcones al río. Fat Mama's es una parada inevitable, al igual que el puente que cruza hacia Louisiana. Me despedí (por ahora) de Mississippi, y ya del otro lado, Baton Rouge nos recibió con su Capitolio desproporcionado, como un rascacielos plantado en la llanura.

Este tramo del viaje fue menos turístico, pero más revelador. Todo está más disperso, más callado. Pero si uno se detiene lo suficiente, el sur empieza a hablar. A veces con música, a veces con silencio.

[Siguiente]

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viernes, 11 de julio de 2025

USA Norte a Sur: (2) Cruzando el corazón del país


Después de varios días caminando por Chicago, era hora de cambiar el ritmo. Fuimos a retirar el auto de alquiler bien temprano. El plan era sencillo en el papel: manejar hacia el sur con San Luis como primer destino, pero la ruta tenía algunas ramificaciones tentadoras. Una de ellas era Gary, Indiana. Dudamos si desviarnos hasta la casa natal de Michael Jackson —un barrio humilde, una fachada que es más mito que museo. Por ahí cerca estuvo el Mister Lucky Lounge, donde debutaron los Jackson Five, hoy cerrado y abandonado. No nos animamos. La idea de visitar un lugar tan cargado y a la vez tan deshecho nos pareció una especie de contradicción difícil de sostener.

Buscando un lugar interesante y cercano en Indiana, y la mejor opción era desviarnos hasta el Dunes National Park, donde recorrimos el histórico Bailly Homestead y la Chellberg Farm. Nos quefamos finalmente con las ganas de ir hasta la Washington Park Beach para fotografiar su faro y marcar un estado más en el mapa del viaje, pero nos demoramos demasiado en retirar el auto e iniciar el largo recorrido que teníamos previsto para el primer día. 

Quedó para otro viaje hacer un recorrido por las fábricas oxidadas del cinturón industrial, y nos metimos de lleno en el corazón del país.

La Ruta 66 apareció como una vieja melodía que se reconoce apenas suena. Paramos en el Polk-A-Dot Drive In, que parece una cápsula del tiempo con decorado de los 50 y "esculturas" de personajes icónicos. 

Springfield, la capital de Illinois, nos recibió con una calma administrativa. Pasamos por la tumba de Abraham Lincoln, y por el Capitolio del Estado que impone desde afuera. Antes de seguir rumbo a San Luis, hicimos varias paradas en rincones que se esfuerza por ser almacenar la nostalgia de la ruta que unía el este con el oeste.

Ya cerca del destino, desviamos por la Ruta 270 para cruzar el Chain of Rocks Bridge, un puente peatonal que alguna vez fue parte de la Ruta 66. Tiene una curva rara en el medio y una vista del Mississippi que justifica el rodeo. Entramos a San Luis por la 367, una entrada menos turística pero más auténtica.

Caminamos un poco por el Gateway Arch Trail y llegamos hasta el imponente arco que simboliza la expansión hacia el oeste. Un monumento simple y descomunal a la vez. Después nos perdimos un rato en Forest Park, un espacio verde que es más grande que el Central Park y con menos pretensión. El Mississippi Riverfront tiene esa mezcla de río poderoso y costado industrial que tanto caracteriza a esta zona del país. En el Soulard District encontramos un poco más de vida: bares con blues en vivo, mercados de productos locales, y esa sensación de que la ciudad se guarda cosas para la noche.

Habíamos previsto ir a Blueberry Hill, el famoso restaurante donde solía tocar Chuck Berry, pero nos pareció que ese homenaje podía esperar. A veces conviene dejar algo pendiente.

La mañana siguiente trajo otra ruta. Desde San Luis a Nashville hay poco más de 500 kilómetros. Salimos temprano, y pasamos por Cairo, una ciudad en el cruce de los ríos Mississippi y Ohio, que hoy parece detenida en el tiempo. Casas vacías, tiendas cerradas, e historias de violencia y segregación racial muy complejas que siguen pesando en el aire.

Más adelante, Paducah, en Kentucky, ofreció un respiro amable. El centro está lleno de murales y tiene ese aire de pueblo que quiere ser visitado. Después tomamos la 24 y llegamos a Nashville por la tarde.

Lo primero fue recorrer el Nashville Farmers' Market y Germantown, dos lugares que muestran el costado más relajado de la ciudad. El War Memorial Auditorium, enorme y solemne, estaba cerrado en mantenimiento. 

Para recuperar energía, y aprovechando lls festejos del 4 de juluo, nos metimos de lleno en la Bourbon Street Blues, llena de esos bares donde la música en vivo es una constante, no un evento.

Broadway Street es otra cosa. Un carnaval de luces y ruido, donde cada bar parece competir por volumen y cantidad de guitarras colgadas. Vimos el Johnny Cash Museum, pasamos por el Whiskey Row de Dierks Bentley, Layla’s, The Stage, Tootsies, y el mítico Ryman Auditorium, donde la historia del country se puede sentir en cada rincón. Difícil abarcarlo todo en una noche, pero casi ninguno cobra entrada ni obliga a consumir. Entrar, escuchar un poco de música, intentar comprender el ambiente local y salir en búsqueda de un nuevo bar, fue la constante. Mucha bota y sombrero de cuero a pesar del calor de la noche.

Al salir de Nashville pasamos por The Parthenon, una réplica exacta del original griego que parece fuera de lugar pero tiene sentido en esta ciudad que se autoproclama “la Atenas del Sur”. Después, una visita rápida al Studio B de RCA Victor, donde grabaron leyendas como Elvis y Roy Orbison, y un vistazo a The Orchard, un espacio artístico comunitario, pero que al estar cerrado dice poco y nada.

La ruta 40 nos llevó directo a Memphis. A la entrada, nos sorprendió la pirámide del Bass Pro Shops, que es un shopping y mirador adentro de una estructura egipcia gigante. Inexplicable, como muchas cosas en este país, pero ahí está.

Memphis tiene otro pulso. Empezamos en Sun Studios, el lugar donde Elvis grabó su primer tema. Una cápsula sonora detenida en 1954. Luego el downtown: la plaza de Elvis Presley, el BB King’s Blues Club, el Rum Boogie y el Rock 'n' Soul Museum. Ver el atardecer sobre el río desde Beale Street Landing fue uno de esos momentos en los que todo encaja.

Al otro día visitamos el National Civil Rights Museum, construido alrededor del Lorraine Motel, donde asesinaron a Martin Luther King. El silencio que se impone ahí no es el mismo que en un museo tradicional. Es más denso. Más profundo. Caminamos también por donde Rosa Parks luchó por los derechos civiles de los afroamericanos.

Vimos el puente que separa Tennessee de Arkansas. Cruzamos para almorzar cómida tradicional del luegar y anotar un nuevo estado en la lista. Una línea en el mapa con muchas capas debajo.

Antes de dejar la ciudad, paramos en el Stax Museum of American Soul Music, una joya escondida que cuenta otra cara del soul, menos blanca, más auténtica. Y sí, pasamos por Graceland, aunque lo hicimos más por deber que por fanatismo. El cierre fue en la Full Gospel Tabernacle Church, donde a veces canta el reverendo Al Green. No tuvimos esa suerte, pero igual fue un cierre espiritual.

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martes, 8 de julio de 2025

USA Norte a Sur: (1) Chicago, la ciudad que mira hacia arriba


Durante mucho tiempo tuve la idea de hacer un viaje por carretera desde Chicago hasta Nueva Orleans. No solo por lo que prometen las ciudades de inicio y fin del recorrido, sino por lo que insinúan los espacios intermedios: las ciudades míticas de la Ruta 61, los pueblos chicos, los tramos largos de ruta, las estaciones de servicio perdidas, las historias mínimas que aparecen cuando uno baja la velocidad. Esta serie de cuatro artículos no es una guía de viaje, ni pretende serlo. Es, más bien, una crónica personal de lo que fui viendo, sintiendo y reflexionando mientras bajaba hacia el sur. Un intento de narrar el movimiento, pero también los silencios, los contrastes y las marcas que deja el camino.

Hoy comienzo con mi recorrido en Chicago, la ciudad que mira hacia arriba.

Hay ciudades que no se caminan: se observan hacia arriba. Chicago es una de ellas. No solo por sus rascacielos, que son una forma de testimonio, sino porque su historia, sus cicatrices y su vitalidad no están solo a ras del suelo. Empezar este viaje hacia el sur desde aquí no fue casual. Fue una elección con peso simbólico. Desde este punto parte la Ruta 66 (que recorrí hace más de 25 años), y de alguna manera, también parte una cierta concepción de lo que es Estados Unidos.

Llegamos en avión, pero para empezar a caminar lo hicimos desde Union Station, y nos fuimos dejando llevar por el ritmo de la ciudad, que al principio se siente densa pero ordenada. A la vuelta de la esquina se  ve la Willis Tower. Chicago desde la altura se ve como una maqueta precisa. Luego caminé hasta la intersección de la calle Adams y la avenida Michigan donde está el cartel que marca el inicio de la Ruta 66. Pequeño, modesto, pero cargado de una promesa. Lo fotografié sin demasiado entusiasmo, sabiendo que ese símbolo iba a volver más adelante en el viaje.

Seguimos hacia el Instituto de Arte de Chicago, que es de esos lugares que te pueden absorber por horas si no te cuidás. Justo enfrente, el Millennium Park me devolvió al presente: la fuente de las caras que escupen agua y el famoso "Bean", que distorsiona todo y a la vez lo refleja con una nitidez inquietante. Más al sur, en el Grant Park, la Fuente de Buckingham me regaló una postal clásica de ciudad. Cerré este primer recorrido en el Field Museum, un templo de historia natural con ese aroma inconfundible a ciencia y solemnidad.

Comimos al paso. En los carritos (foodtrucks) encontré una forma de entender la ciudad por el estómago. Usé dos apps que funcionaron bien: Truckster y StreetFoodFinder. Los puestos cambian, así que conviene chequear antes de salir.

Recorrimos el Riverwalk a pie (quedó pendiente tomar uno de esos barcos turísticos que ofrecen un recorrido arquitectónico por el río). Sorprende cuánto se puede entender de una ciudad por cómo se construyó. Cada edificio cuenta una parte de la historia, cada ángulo habla del tiempo. Crucé el río para ver una escultura que no esperaba: "Wings of Mexico", unas alas enormes de bronce que parecen fuera de lugar y sin embargo encajan. Llegué al Navy Pier, más turístico, pero con una vista abierta al lago que regala un oasis en el hormigón (a pesar de la enorme cantidad de gente).

Más tarde caminamos hasta el Haymarket Memorial, en homenaje a los mártires de Chicago. No está cerca de nada, casi no se nombra en las agendas turísticas, pero vale la caminata por lo que significa en la historia de la lucha de los trabajadores. De camino pasamos por el City Hall y vimos la escultura de Picasso, una figura de un caballo a su estilo. Muy particular como Chicago misma, quizás.

Un tip barato y divertido: subirse al tren elevado (necesario además porque alojarse en el down town es carísimo). La línea marrón da una vuelta hermosa por el centro, con vistas inesperadas. Por 5 USD tenés un pase de 24 hs que también sirve para cualquier traslado en bus. Es una experiencia de cine urbano en tiempo real.

Recorrimos la Magnificent Mile y llegamos hasta el John Hancock Center, donde se encuentra el mirador 360 Chicago  (vale la pena subir, disfrutar la vista y descubrir las playas que no son pocas). A pocos pasos entramos a la Fourth Presbyterian Church, una iglesia gótica que parece suspendida en el tiempo. Luego fuimos hasta Lincoln Park. El zoológico es gratuito pero no encontramos mucho para ver.

Fuimos a la Oak Street Beach. Me senté en la arena, miré el lago como si fuera un mar y por un rato dejé que el ruido urbano quedara atrás. Después bañarse en el lago. Nada que enviadiarle a una playa "de verdad".

La despedida ffuecon la original pizza de Chicago, con maíz, relleno y mucha salsa.

Chicago no se deja conocer del todo en cuatro días, pero ofrece lo suficiente como para quedarse pensando.

Ahora toca conducir por la frontera entre Illinois e Indiana. El sur espera.

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sábado, 21 de junio de 2025

Música uruguaya para extranjeros

Como me apasiona la música, cada vez que viajo o recibo visitantes del exterior en Uruguay, me gusta compartir con ellos los sonidos más característicos de nuestro país. No es tarea sencilla: la riqueza de nuestra música reside precisamente en su diversidad y en una mezcla de influencias que, fuera de nuestras fronteras, suelen ser poco conocidas.

La música uruguaya tiene una identidad propia, pero al mismo tiempo híbrida. Por eso, para comprenderla en profundidad, es necesario primero presentar sus raíces: los estilos originarios que moldearon su personalidad sonora, y que luego dieron lugar a fusiones, transformaciones y nuevas expresiones a lo largo del tiempo.

Podríamos decir que hay cuatro pilares fundamentales que explican el sonido de la música uruguaya: el candombe, la milonga, la murga y el tango. Cada uno de ellos tiene un origen singular y una impronta cultural propia, pero todos han dialogado con otros géneros —como el jazz, el blues, el rock o la música latinoamericana— dando lugar a un paisaje sonoro complejo y en permanente evolución.

Pero los principios tienen su peso: la música uruguaya nace del entrecruce de la herencia africana —traída por los esclavizados durante los siglos XVIII y XIX— con las influencias europeas, principalmente de inmigrantes españoles e italianos. Esta combinación se manifiesta tanto en los sonidos urbanos como en las expresiones musicales rurales, conformando una identidad sonora única en la región.

1. Candombe: Reconocido como Patrimonio Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO, el candombe tiene raíces afrodescendientes y nace de la fusión de ritmos de distintas etnias africanas esclavizadas durante la época colonial. Hoy se interpreta con tres tipos de tambores que conforman una cuerda: el chico (marca el pulso), el piano (lleva la base) y el repique (improvisa libremente). Es un ritmo montevideano por excelencia, nacido en la calle y para la calle, profundamente ligado al barrio, la danza y la comunidad. Aunque se ha convertido en un espectáculo en Carnaval, su esencia sigue viva en las llamadas barriales que recorren la ciudad al ritmo de los tambores.

2. Milonga: Surge del cruce entre el canto gauchesco, la guitarra española y ritmos de raíz africana. Se caracteriza por letras de tono poético o narrativo, acompañadas por un ritmo marcado en la guitarra criolla. Es la base de buena parte del folclore nacional y del canto popular uruguayo, y ha sido la plataforma desde la cual se han expresado trovadores y cantautores a lo largo del siglo XX, desde Alfredo Zitarrosa hasta Fernando Cabrera.

3. Murga uruguaya: Una adaptación del carnaval gaditano, transformada y apropiada en Uruguay como una expresión colectiva de crítica social, humor y poesía urbana. Se interpreta con un coro polifónico acompañado por una percusión particular: bombo, redoblante y platillos. Es una forma de crónica cantada que aborda tanto temas de actualidad como aspectos esenciales de la vida cotidiana: el barrio, la amistad, el bar, la memoria colectiva. Aunque nació ligada al Carnaval, la murga trasciende la fiesta y ha influido en músicos de todos los géneros.

4. Tango: Nacido en los arrabales portuarios de Montevideo y Buenos Aires como una mezcla cultural entre criollos, inmigrantes europeos y afrodescendientes. El bandoneón, junto a las guitarras y violines, define su sonoridad melancólica y profundamente expresiva. Aunque durante décadas fue más asociado a Argentina, Uruguay tuvo un rol protagónico en su gestación, y sigue siendo una parte vital de nuestra identidad musical.

A partir de estos pilares, la música uruguaya ha generado múltiples fusiones, en las que dialogan el candombe, la murga, la milonga y el tango con géneros globales como el rock, el pop, el jazz, el reggae o la música latina. Este proceso, que se intensificó a partir de los años setenta, dando lugar a estilos únicos como el candombe beat (Eduardo Mateo, Rubén Rada, El Kinto) o la murga canción (Jaime Roos) donde conviven sonidos del barrio con armonías del pop y el espíritu del carnaval.

Estas mezclas no solo aportaron innovación, sino también una nueva forma de entender la identidad: no como algo fijo, sino como una conversación permanente entre lo propio y lo ajeno, entre el pasado y el presente. La música uruguaya se reinventa constantemente sin perder de vista sus raíces.

En la actualidad, Uruguay sigue siendo un semillero de propuestas musicales originales. Desde la canción de autor hasta las nuevas formas del trap, el rap o la música electrónica, muchos artistas mantienen vivo el diálogo con los estilos tradicionales, ya sea de forma explícita o sutil. Jorge Drexler o Fernando Cabrera, por ejemplo, ha llevado elementos de la milonga y la murga a escenarios globales. Bandas como Cuarteto de Nos, No te va gustar o La vela puerca, que han incorporado influencias rioplatenses en el rock, mientras que proyectos más recientes exploran nuevas formas de expresión urbana con guiños a lo ancestral.

Dentro de los géneros bailables más populares, Uruguay desarrolló una escena propia conocida como música tropical uruguaya, que incluye versiones locales de cumbia, merengue y salsa, pero con un sello distintivo. Un subgénero especialmente representativo es la llamada plena uruguaya, caracterizada por ritmos contagiosos, uso prominente de teclados, percusión y letras simples o festivas. Grupos como Los Fatales, Karibe con K o Chocolate marcaron generaciones con esta música pensada para bailar, donde el acento rioplatense, los guiños al candombe y el espíritu popular definen una identidad sonora única en el mapa latinoamericano.

También vale la pena destacar dos formas expresivas que, aunque muy distintas entre sí, comparten el arte de la improvisación y la palabra como herramienta principal: los payadores (Julio Gallego, Carlos Molina, Abel Soria) que han mantenido viva la tradición oral de décimas que cuentan historias del ámbito rural, y los raperos (La Teja Pride, Peke 77, Clipper) que desde las calles urbanas canalizan inquietudes sociales y vivencias personales a través de sus beats.

Playlists:

Candombe: Desde el candombe puro de tambores (Cuareim 1080, Morenada, Yambo Kenia) hasta las primeras canciones que suman instrumentos de viento (Pedro Ferreira) o las versiones mas recientes (Valores de Ancina, Eduardo da Luz). Pero también en la fusión con el sonido beat y los instrumentos eléctricos (Ruben Rada, El Kinto, Hugo Fattoruso), con la milonga (Jorge Do Prado) y las versiones que suman sonidos de la música urbana y tropial (Bola 8), el candombe es una base fundamental de la música uruguaya.

Milonga: Guitarras acústicas tradicionales (Zitarrosa, Los Olimareños, Daniel Viglietti, Larbanois & Carrero, Numa Moraes, El Sabalero) o combinadas con otros sonidos (Dino, La banda de la luna azul,  Montevideo Blues, Fernando Cabrera, Jorge Nasser, Jorge Drexler).

Murga: El sonido tradicional del coro de murga (Patos Cabreros, Araca la Cana, Falta y Resto, Curtidores de Hongos), se ha vuelto canción (Edu Lombardo, Tabaré Cardozo, Canario Luna, Jaime Ross, Los mareados, Mauricio Ubal) fusionada con el rock, el candombe, la milonga y el tango.

Tango: Desde los cantores mas tradicionales (Carlos Gardel, Julio Sosa, Francisco Canaro) a los mas cercanos en el tiempo (Gustavo Nocetti, Francis Andreu) el tango sigue vivo, busca sus raíces comunes con el candombe (Lágrima Ríos, Malena Muyala), la murga (Los Mareados), el rock (Maia Castro) o la electrónica (Bajo Fondo).

[Una recomendación adicional: Montevideo Sonoro]

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martes, 27 de mayo de 2025

IA Podcast: Ética en la Era de la Inteligencia Artificial

Este segundo capítulo del podcast en español, presenta una discusión sobre los desafíos éticos de la inteligencia artificial (IA), explorando temas clave como la privacidad en el reconocimiento facial y la necesidad de consentimiento explícito. También cuestiona la toma de decisiones autónomas por parte de la IA, considerando la responsabilidad y la falta de contexto humano en situaciones críticas. Se analiza la originalidad de las creaciones generadas por IA y los debates sobre autoría y propiedad intelectual, así como las implicaciones éticas de usar asistencia de IA para tareas creativas y el posible reemplazo de trabajos humanos por automatización, destacando la velocidad del cambio y la concentración de poder. Finalmente, se plantean interrogantes sobre cómo la IA puede impactar la desigualdad social y la distribución del poder en el futuro.

Creado con inteligencia artificial utiliznado NotebookLM de Google.

Artículo original: https://www.detodounpoco.com.uy/2025/03/desafios-eticos-en-la-era-de-la.html

[Escuchar el podcast aquí]

martes, 22 de abril de 2025

Piriapolis y Punta del Este en 1 día

Hace un tiempo compartia aquí un artículo con recomendaciones para conocer Montevideo en 1 día, pensando en personas extranjeras que vienen por trabajo, o están de paso, y quieren tener una primera aproximación a la ciudad.

Ahora, en esa misma línea, extiendo las recomendaciones hacia el este para poder visitar Piriápolis y Punta del Este en un día, ya que son sólo 150 kilómetros desde Montevideo y en
un recorrido en auto pueden combinar paisajes increíbles, historia, naturaleza y, por supuesto, ese aire único de la costa uruguaya. 


La jornada puede comenzar en Piriápolis, una ciudad diseñada por Francisco Piria con estilo europeo. 
Pero antes de llegar, si venís desde Montevideo y entrás por Las Flores, podés visitar el Castillo Pittamiglio, un lugar lleno de simbolismos esotéricos y con una arquitectura muy peculiar. Un breve recorrido alcanza para captar su esencia. 

Un paseo rápido en auto por la rambla te permitirá ver algunos íconos de Piriápolis: el Argentino Hotel y el Hotel Piriápolis (hoy colonia escolar) y el Paseo de La Pasiva (ex Hotel de Baños), símbolos del glamour de principios del siglo XX. Ideal para unas fotos y seguir viaje.

Tu primera parada debería ser el Cerro San Antonio, al que se puede subir en auto. Desde arriba vas a tener una vista espectacular de la ciudad y del mar. Hay un pequeño parador donde vale la pena tomarse un cafecito mientras disfrutás de la tranquilidad y las panorámicas.

El Puerto de Piriápolis podría tentarte, pero si tu ruta incluye el de Punta del Este, podés pasar de largo. Aunque si el hambre aprieta, las empanadas de los puestos de pescadores son una excelente excusa para una parada breve.

El siguiente punto del recorrido es la Fuente del Toro, ubicada en la base del cerro. La tradición manda tocar las bolas del toro para atraer la buena suerte. Si bien se puede subir caminando hasta la cima, en una recorrida de un único día en la zona, no tendrás tiempo suficiente.

No muy lejos se encuentra el Castillo de Piria, la antigua residencia del fundador de la ciudad. Es un sitio cargado de historia, y aunque podés hacer la visita completa, si tenés poco tiempo, al menos sacá unas buenas fotos del exterior, que ya de por sí es imponente.

Siguiendo ese camino se llega al Cerro Pan de Azúcar. Te recomiendo subir hasta la cima solo si querés hacer trekking, pero tené en cuenta que al menos un par de horas. Pero en su base hay una Reserva de Fauna Autóctona que vale la pena.

Dejando atrás Piriápolis, el camino hacia Punta del Este se puede visitar el Arboretum Lussich, un paseo gratuito entre árboles exóticos. Y siguiendo por ese camino se puede visitar el establecimiento Lapataia que es famoso por sus panqueques con dulce de leche, un imperdible.

Ya llegando al destino principal, la ruta ofrece una de las vistas más lindas de la costa: Punta Ballena. También podés dejarlo para el regreso ya que ver el atardecer en Casapueblo es mágico, aunque hay que considerar que el acceso no es gratuito.

Una vez en Punta del Este, las playas te reciben. En la Playa Brava no puede faltar la clásica foto con los famosos "Dedos", y si preferís un baño más tranquilo, la Playa Mansa es la opción ideal.

La Avenida Gorlero es la principal calle comercial. Aunque no son muchas cuadras, caminarla suma al espíritu turístico, quizás comprando algún souvenir o simplemente disfrutando del movimiento.

Para sentir que realmente estuviste en Punta del Este, acercate hasta el Faro, en el extremo de la península. Después, un recorrido por el Puerto te permitirá ver lobos marinos muy de cerca, mientras los pescadores limpian su pesca del día.

Una divertida parada es el Puente de La Barra: cruzalo en auto, acelerando un poco para sentir la famosa ondulación. Seguí camino hasta La Barra y Manantiales, zonas con un estilo más relajado y menos urbano, ideales para descansar la vista y el espíritu.

Si tenés ganas de ir un poco más lejos, el Faro de José Ignacio te regala postales de revista. Eso sí, comer allí puede resultar bastante caro. Y si sos de los que aman rutas escénicas, cruzar el Puente Circular de Laguna Garzón es una experiencia única. Luego de hacerlo, conviene volver sobre tus pasos, ya que del otro lado no hay muchos atractivos turísticos inmediatos.

Y si todavía te queda energía, el MACA (Museo de Arte Contemporáneo Atchugarry) ofrece un parque escultórico gratuito que combina arte y naturaleza en un entorno simplemente maravilloso.

Para los que buscan agregar algo diferente y tienen más tiempo, el desvío hasta Pueblo Edén es una excelente opción: un pequeño rincón rural donde el camino es tan lindo como el destino. Allí podés almorzar en la Posta de Vaimaca (una experiencia gourmet) o en Mis Raíces, con un menú más sencillo y precios más accesibles.

Otra alternativa exclusiva es visitar la Bodega Garzón, donde además de vinos de alta calidad, vas a encontrar una vista impresionante de las sierras. Eso sí, asegurate de reservar y confirmar horarios, y preparate para una experiencia un poco más costosa.

[Aquí un mapa con estos lugares señalados]
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lunes, 24 de marzo de 2025

Cervezas Artesanales en Uruguay: Modelos de Negocios

Cuando hablamos de los grandes cambios que han atravesado los mercados en las últimas décadas, solemos pensar automáticamente en el sector tecnológico. Sin embargo, hay ejemplos fascinantes de transformación e innovación en rubros que, a primera vista, parecen alejados del mundo de las TIC. Uno de ellos es el de las cervezas artesanales en Uruguay, un fenómeno que crece de manera sostenida y que refleja con claridad cómo las nuevas lógicas de producción, consumo y colaboración están redefiniendo la manera en que concebimos los negocios.

La mayoría de estas cervecerías nacen como iniciativas personales. Personas que, más que emprender con una visión puramente comercial, comienzan su camino desde una necesidad propia: el deseo de consumir algo diferente, algo que el mercado masivo no ofrece. Desde allí, deciden producirlo. Este gesto inicial tiene mucho que ver con el concepto de prosumer (productor + consumidor), donde quien antes era sólo un consumidor pasivo ahora toma un rol activo, participando no sólo en la elección sino también en la creación y transformación de los productos que desea.

Pero lo interesante no termina ahí. Las cervecerías artesanales no se limitan a fabricar un producto alternativo; construyen una forma distinta de vincularse con su entorno. Apoyadas en herramientas digitales y redes sociales, aprovechan canales de comunicación directa con sus clientes. Dialogan, reciben retroalimentación, ajustan sus recetas y experimentan constantemente. El ecommerce y las plataformas digitales les permiten llegar a consumidores sin necesidad de intermediarios, manteniendo un vínculo cercano y genuino que refuerza el valor de lo artesanal y lo local.

Además, en este sector es notable el grado de cooperación entre actores que, en otro contexto, serían considerados competidores. Lejos de replicar la lógica de las grandes corporaciones cerveceras, donde prima la competencia feroz y la estandarización, las cervecerías artesanales optan por colaborar, compartir conocimientos, insumos, y hasta espacios de producción o distribución. Se organizan en redes, participan en ferias conjuntas, y fortalecen una marca colectiva que trasciende a cada una de ellas.

Este tipo de dinámicas no son casuales. Son parte de un cambio más profundo en la forma en que entendemos el trabajo, la producción y el consumo. Las claves del éxito en este sector no pasan únicamente por el volumen, sino por la calidad, la cercanía, la innovación y la capacidad de adaptarse rápidamente. La experimentación es constante, ya sea probando nuevas combinaciones de ingredientes, nuevos estilos, o incluso nuevas formas de presentación y distribución.

En el fondo, lo que vemos en las cervecerías artesanales es la aplicación práctica de varios conceptos que han ganado relevancia en los últimos años: cooperación, redes horizontales, innovación abierta, economía colaborativa y crecimiento sostenible basado en la diferenciación, no en la homogeneización.

Quizás lo más importante sea la lección que dejan: no hace falta ser parte del sector tecnológico para adoptar y beneficiarse de estos enfoques. La transformación digital, entendida en un sentido amplio, no es sólo cuestión de software y algoritmos, sino también de nuevas maneras de relacionarse, de producir valor, de conectar con clientes y con otros actores del mercado.

Las cervecerías artesanales nos muestran que es posible construir modelos de negocio más humanos, descentralizados y colaborativos, donde la innovación no esté reservada a gigantes, sino que sea el resultado natural de la interacción entre personas apasionadas por lo que hacen.

Y, en ese sentido, vale la pena preguntarse: ¿qué otros sectores podrían mirar hacia este modelo para repensar sus prácticas y abrirse a nuevas formas de crecer?

[Si quieres probar cervezas locales, uso y recomiendo Birrava]

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miércoles, 5 de marzo de 2025

Entre lo Humano y lo Artificial

A fines de febrero de este año expuse algunas ideas en el panel “Inteligencia Artificial para la ciudadanía: retos y oportunidades” organizado por el Centro de Información Oficial (IMPO), y como se trataba de la reinauguración de una sala que lleva el nombre del escritor y compositor Felisberto Hernández, decidí jugar un poco combinando las ideas que quería transmitir con su obra.

Felisberto escribía sobre lo cotidiano atravesado por lo extraño. Sus relatos presentan un mundo donde la realidad se descompone sutilmente: muñecas que sustituyen personas, objetos que parecen cobrar vida, recuerdos que se transforman en fantasmas de la conciencia. Su literatura es un laboratorio donde lo artificial y lo humano conviven en tensión.

Hoy, en la era de la inteligencia artificial, vivimos una narrativa felisbértiana a escala global. No es la fantasía la que invade la realidad, sino la automatización y los algoritmos los que reescriben las reglas de la existencia humana, pudiendo crear nuevas ideas y tomar decisiones sin intervención de personas. Pero, como en sus cuentos, el verdadero problema no son los objetos en sí, sino la forma en que transforman las relaciones entre las personas.

La inteligencia artificial representa un verdadero desafío, no por poner en riesgo los puestos de trabajo actuales, sino por la velocidad en que se están dando estos cambios. Lo que debemos proteger son las personas y no los trabajos que hoy ocupan, lo cual tiene que ver con dos temas fundamentales: la falta de tiempo para adaptarnos a los cambios, y cómo se distribuirán los beneficios que la automatización genera.

Felisberto retrataba personajes desplazados, existencias que se desvanecen sin que nadie las note. En su universo, el extrañamiento es un destino silencioso. Con la IA, enfrentamos un dilema similar: el avance tecnológico deja a muchos atrás. El problema no es solo la desaparición del trabajo, sino el destino de quienes no logran adaptarse a esta nueva economía algorítmica. ¿Cómo evitamos que la IA profundice una distopía de exclusión?

En "Las hortensias", un hombre sustituye a su esposa por muñecas realistas diseñadas a su medida. Hoy, la IA es moldeada por quienes poseen los datos y el poder. Las grandes corporaciones que diseñan estos algoritmos, ¿están creando herramientas para todos o solo para una élite? Si la IA influye en decisiones sobre préstamos, empleos o seguridad, ¿quién controla estas decisiones y a quién benefician realmente?

Yuval Noah Harari advierte en Nexus que la IA no es solo una tecnología, sino una entidad con capacidad de decidir y generar nuevas ideas. En "El caballo perdido", Felisberto narra cómo los objetos adquieren una existencia propia en la mente del protagonista. De manera similar, la IA ha dejado de ser una simple herramienta para convertirse en un actor que escribe su propio relato. ¿Qué implica para la humanidad ceder la toma de decisiones a sistemas que no requieren nuestra intervención?

Si la IA es la primera tecnología capaz de alterar la evolución biológica al modificar la toma de decisiones a nivel global, ¿qué tipo de humanidad estamos construyendo? Felisberto jugaba con la idea de la identidad fragmentada, con lo humano dividido entre lo real y lo artificial. ¿Nos encaminamos hacia una nueva era donde ambas dimensiones se funden en algo distinto?

La literatura de Felisberto no ofrecía respuestas; nos sumergía en la incertidumbre. De manera similar, la IA nos plantea preguntas sin resolver: ¿a quién servirá realmente? ¿Qué humanidad estamos construyendo con ella? ¿Seremos protagonistas o meros espectadores de una historia escrita por algoritmos?

Así como en sus cuentos lo extraño se infiltraba en lo cotidiano, la IA se ha convertido en un elemento omnipresente que transforma nuestras vidas sin que siempre comprendamos su verdadero impacto. Nuestro desafío, como ciudadanos, no es detener el avance tecnológico, sino garantizar que este futuro sea inclusivo y no solo privilegio de unos pocos.

En un mundo cada vez más volátil, incierto, complejo y ambiguo, la inteligencia artificial puede ser tanto un velo que oculta como una herramienta que clarifica. Su potencial no radica solo en automatizar procesos, sino en ayudar a las personas a comprender mejor la realidad en la que viven. Un ejemplo de esto es el trabajo de IMPO para traducir la normativa legal a un lenguaje accesible para toda la ciudadanía.

La IA puede desempeñar un papel clave en hacer más inteligibles los sistemas que rigen nuestras vidas, desde leyes y regulaciones hasta datos económicos y algoritmos de toma de decisiones. Así como Felisberto exploraba lo oculto detrás de lo cotidiano, podemos utilizar la IA para iluminar lo que permanece opaco, asegurando que el conocimiento y la comprensión sean un derecho de todos y no un privilegio de unos pocos.

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jueves, 30 de enero de 2025

IA: impacts in Information Networks

The text presents excerpts from Yuval Noah Harari's book "Nexus", which explores the history of information networks, from prehistory to artificial intelligence (AI). Harari analyzes how information, as a social nexus, has driven human cooperation but has also generated problems such as misinformation and the misuse of power. The impact of AI is discussed, considering that it is not just a tool, but an agent with the capacity to make its own decisions that could alter the course of history and evolution. The structures of information networks in democratic and totalitarian systems are compared, highlighting the importance of self-correction mechanisms in democracy versus the centralization of power in totalitarian regimes. Finally, the text warns about the potential dangers of uncontrolled AI and the need to create institutions capable of regulating it and avoiding a catastrophe.

Created with AI using NotebookLM by Google

Original post in spanish: https://www.detodounpoco.com.uy/2025/01/el-impacto-de-la-ia-en-las-redes-de.html

[Escuchar el podcast aquí]

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martes, 21 de enero de 2025

El impacto de la IA en las redes de información

Yuval Noah Harari, publicó en 2024 un nuevo libro, Nexus. Me parece un texto fundamental para pensar en clave de futuribles los impactos de la Inteligencia Artificial en nuestras sociedades, a través de una mirada basada en redes de información.

¿Qué es lo que nos hace humanos? ¿Es nuestra inteligencia, nuestra capacidad de adaptación o nuestra habilidad para cooperar? Según Harari en el libro "Nexus: Una breve historia de las redes de información desde la Edad de Piedra hasta la IA", el poder humano reside en nuestra capacidad de construir grandes redes de cooperación, y la información es el pegamento que mantiene unidas esas redes. Sin embargo, el libro advierte que la forma en que construimos estas redes nos predispone a hacer un uso imprudente del poder.

La información es más que la mera representación de la realidad. Es algo que conecta diferentes puntos de una red, creando nuevas realidades. Según el autor, la información puede ser verdadera o falsa, pero siempre conecta. Esta idea ingenua de la información puede llevarnos a un enfoque optimista de las redes humanas, donde más información es igual a más verdad y sabiduría. Sin embargo, la realidad es más compleja. La información también incluye errores, mentiras, fantasías y ficciones.

Los humanos cooperamos no solo a través de hechos objetivos, sino también a través de relatos que compartimos y creemos. Estos relatos crean una realidad intersubjetiva, donde conceptos como leyes, dioses o dinero existen porque muchas personas creen en ellos y los sostienen a través del intercambio de información. Las ficciones tienen una ventaja sobre la verdad al unir a las personas: pueden simplificarse, mientras que la verdad suele ser compleja.

A medida que las sociedades se volvieron más complejas, los relatos ya no eran suficientes, y los documentos escritos se convirtieron en una herramienta esencial. Los documentos, como registros tributarios, ayudaron a la organización, pero también plantearon el problema de la recuperación de la información. La burocracia surgió como una solución, creando un orden artificial al mundo en lugar de entenderlo tal como es.

La historia de los libros sagrados y la imprenta demuestra que la tecnología no garantiza la infalibilidad. La difusión de información, aunque democratizadora, también puede propagar noticias falsas y teorías de la conspiración. La ciencia surge como una alternativa a esta situación, con mecanismos de autocorrección sólidos que reconocen la inevitabilidad del error y promueven el escepticismo.

La democracia se define como una red de información distribuida con mecanismos de autocorrección sólidos. Se basa en la idea de que todos somos falibles y que el poder debe ser limitado y descentralizado. Los medios de comunicación, los tribunales y las universidades, todos ellos independientes, son mecanismos de autocorrección necesarios que protegen la verdad incluso de la voluntad de la mayoría. En contraste, el totalitarismo busca centralizar el flujo de información y suprimir la verdad. Los medios de comunicación de masas permitieron la democracia a gran escala, pero también hicieron posible el totalitarismo.

La inteligencia artificial marca un antes y un después en la historia de las redes de información, ya que es la primera tecnología capaz de tomar decisiones y generar nuevas ideas por sí misma. Los algoritmos de redes sociales pueden tomar decisiones activas, y la IA puede procesar información por sí sola, sustituyendo a los humanos en la toma de decisiones. La IA tiene el potencial de alterar no solo la historia de nuestra especie, sino la evolución de todos los seres vivos.

Los ordenadores, al ser capaces de perseguir objetivos y tomar decisiones por sí mismos, se convierten en nuevos miembros de las redes de información. Esto plantea nuevos desafíos y preguntas:

  • ¿Cómo viviremos en un mundo donde melodías, teorías científicas o mitos religiosos sean moldeados por una inteligencia no humana?
  • ¿Qué pasará con la democracia, que se basa en conversaciones humanas, si los ordenadores hackean el lenguaje y dificultan la participación ciudadana?
  • ¿Cómo nos relacionaremos con la IA, que puede no tener sentimientos propios, pero puede hacer que nosotros nos sintamos emocionalmente ligados a ella?
  • ¿Será posible protegernos de una plétora de problemas imprevisibles y para eso necesitamos crear instituciones vivas que puedan identificar la amenaza cuando surja y responder a ella?

La red informática puede ser utilizada para la vigilancia total, la manipulación y la pérdida de privacidad. Los algoritmos pueden premiar la indignación y las noticias falsas, y los sistemas de puntuación social amenazan con convertir la vida en una interminable entrevista de trabajo. Además, la red informática, al estar siempre activa, puede negarnos la posibilidad de desconectar y descansar, que son importantes para corregir la red.


Los ordenadores son poderosos y, si se les marcan objetivos desajustados, pueden tener consecuencias peligrosas no previstas. Además, los ordenadores pueden crear realidades intercomputacionales que sean difíciles de entender para los humanos. El autor advierte que al usar bases de datos y matemáticas precisas para descubrir patrones, se pueden imponer prejuicios con una eficiencia sin precedentes. Es fundamental entender que la información se suele usar para crear orden, y no para descubrir la verdad.

Para evitar la catástrofe, es necesario mantener los mecanismos de autocorrección democráticos. Los principios democráticos esenciales son:

  • Benevolencia: la información debe usarse para ayudar, no para manipular.
  • Descentralización: múltiples bases de datos y canales de información.
  • Mutualidad: aumentar la vigilancia sobre el gobierno y las empresas.
  • Margen para el cambio y el descanso: permitir la desconexión.

Además, la automatización puede desestabilizar el mercado laboral, haciendo necesario que las personas adquieran nuevas habilidades y se reinventen constantemente. La comprensión de cómo funciona el sistema es crucial para la supervisión. Sin embargo, la complejidad de los algoritmos puede hacer que sean incomprensibles, lo que socava la democracia. Es fundamental buscar mecanismos que auditen a los algoritmos y garanticen su imparcialidad.

La IA plantea la amenaza de una anarquía digital y la posible pérdida de confianza entre los humanos. Además, puede dividir el mundo en imperios digitales rivales, cada uno con diferentes valores culturales y normas sociales. La IA puede ser utilizada para desatar noticias falsas y crear humanos falsos que dificultan confiar en cualquier cosa. La manipulación de datos y la concentración del poder en un solo núcleo podrían generar nuevas formas de colonialismo. La cooperación entre las diferentes sociedades es esencial para regular la IA y evitar una carrera armamentística.

La historia de la información nos muestra que su papel principal es forjar nuevas redes, más que representar realidades preexistentes. La IA es una tecnología que cambia las reglas del juego al ser capaz de tomar decisiones y generar ideas por sí misma. Tenemos la oportunidad de crear redes de información equilibradas que mantengan a raya su propio poder, pero debemos ser cautelosos y no caer en la complacencia. Las decisiones que tomemos en los próximos años determinarán si esta nueva inteligencia ajena será un error o el inicio de un nuevo capítulo en la evolución de la vida.

Finalmente les dejo aquí mi subrayado del libro para quienes no puedan leerlo completo.

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miércoles, 15 de enero de 2025

Seguridad Social y Automatización del Trabajo

La revolución tecnológica actual, impulsada por la automatización y la inteligencia artificial (IA), está transformando el mercado laboral de formas profundas y multifacéticas. Este artículo explora tres perspectivas recientes sobre este tema, destacando sus implicancias en las decisiones de jubilación, el futuro de los sindicatos y la participación política de los trabajadores.

Automatización y jubilación anticipada

El trabajo de Casas y Román (2023) analiza cómo la automatización está influyendo en las decisiones de jubilación anticipada en 26 países europeos. Utilizando datos de la Encuesta de Salud, Envejecimiento y Jubilación en Europa (SHARE), los autores examinan el impacto del riesgo de automatización en diferentes grupos ocupacionales. Sus hallazgos revelan que los trabajadores de mayor edad, particularmente aquellos con menores niveles educativos o empleos más expuestos a la automatización, enfrentan mayores probabilidades de salir del mercado laboral antes de la edad legal de jubilación. Esta situación genera tensiones entre las políticas gubernamentales que buscan retrasar la edad de retiro y las presiones del mercado laboral que tienden a excluir a estos trabajadores.

Casas y Román destacan la necesidad de acompañar el retraso en las edades legales de jubilación con medidas concretas, como programas de capacitación para reubicar a trabajadores desplazados y políticas de fomento del autoempleo. También proponen enfocar estos esfuerzos en ocupaciones menos susceptibles a la automatización, facilitando así una transición laboral más fluida y sostenible (Casas y Román, 2023).

En el contexto uruguayo, donde la reforma jubilatoria es un tema de actualidad y se han utilizado mecanismos de jubilación anticipada, el análisis de Casas y Román es pertinente. La implementación de programas de capacitación y políticas de reubicación podrían ser claves para evitar la exclusión laboral y garantizar una transición más justa.

El rol de los sindicatos en la era de la automatización

Por otro lado, Nissim y Simon (2021) abordan el desafío de los sindicatos frente a la automatización y el surgimiento de la IA. Estos autores identifican dos roles esenciales para las organizaciones sindicales en este contexto: salvaguardar los derechos de los trabajadores durante la transición hacia economías más automatizadas y reconfigurar su función para representar los derechos sociales de todos los ciudadanos. Esto incluye atender los intereses materiales de sectores vulnerables que pueden quedar marginados por los cambios tecnológicos.

La adaptación de los sindicatos a estas nuevas realidades podría requerir, según los autores, una transformación de su estructura y estrategias. Al pasar de un enfoque exclusivamente laboral a uno más amplio que considere los derechos sociales en general, los sindicatos podrían convertirse en actores clave en la defensa de una transición tecnológica inclusiva (Nissim y Simon, 2021).

En Uruguay, los sindicatos tienen una larga tradición de negociación colectiva y representación laboral, pero también ha sido actores clave con una visión integral de los problemas sociales. Por lo que, si bien la transición tecnológica plantea nuevos retos tal como señalan los autores mencionados, ya existe un camino recorrido que servirá como base para que los representantes sindicales aborden estos nuevos escenarios. La clave quizás está en cambiar de enfoque donde se proteja con mayor énfasis a los trabajadores que a los puestos de trabajo. Los sindicatos uruguayos podrían desempeñar un papel fundamental adaptando sus estrategias para abogar por una transición inclusiva y la incorporación de programas de capacitación tecnológica.

Automatización y participación política

Finalmente, Gonzalez-Rostani (2023) explora un ángulo menos estudiado: el impacto de la automatización en el compromiso político de los trabajadores. Sus resultados muestran que aquellos más expuestos al cambio tecnológico tienden a desvincularse de la política, participando menos en elecciones y protestas, y sintiéndose menos cercanos a los partidos políticos. Este efecto es más pronunciado en contextos de mayor desigualdad económica y menor organización sindical.

La investigación también revela una relación preocupante entre la desvinculación política de los trabajadores y el auge de los partidos de derecha radical, lo que subraya la importancia de fortalecer los mecanismos de organización colectiva y reducir las brechas de desigualdad (Gonzalez-Rostani, 2023).

En un país como Uruguay, en el que existe una fuerte institucionalidad de la democracia de partidos, esto parece tener menor riesgo, pero el impacto de la automatización sobre la participación política podría reflejarse en sectores vulnerables, como los trabajadores informales y aquellos con menor nivel educativo, dando lugar a la aparición de líderes carismáticos o visiones libertarias con soluciones mágicas. La histórica relación entre sindicatos y partidos políticos en el país podría ser una herramienta clave para mitigar esta desvinculación, promoviendo el diálogo y la participación activa de los trabajadores en procesos democráticos.

Reflexiones finales

La automatización está redefiniendo no solo las estructuras laborales, sino también los sistemas de protección social, la acción sindical y las dinámicas políticas. Para afrontar estos desafíos, es fundamental adoptar un enfoque integral que incluya políticas laborales más flexibles, formación continua y estrategias de inclusión política. De esta manera, podrá evitarse que los avances tecnológicos profundicen las desigualdades existentes y se convertirán en una oportunidad para construir un futuro más equitativo.

Referencias


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