jueves, 2 de julio de 2026

Reflexiones sobre tecnología, gestión y personas

A continuación un texto generado con Inteligencia Artificial (Gemeni 3.5 Flash) en base a mis reflexiones en el Conversatorio Internacional del pasado 25 de junio.

Dentro del ámbito del Control de Gestión y los Sistemas de Información, persiste una visión reductiva que encasilla a la tecnología como un simple centro de costos o una inversión abstracta de difícil justificación. Esta perspectiva ignora que el verdadero impacto tecnológico no se agota en la instalación de un software, sino en su capacidad para transformar el modelo operativo y estratégico de una organización.

Evaluar el retorno real de estas iniciativas exige ir más allá de las métricas financieras tradicionales, entendiendo que herramientas como un ERP no son fines en sí mismos, sino los cimientos estructurales necesarios para avanzar hacia la automatización y la inteligencia artificial. Ante la inevitable resistencia al cambio organizacional, el desafío —tanto para las industrias como para las universidades que forman a los futuros líderes— radica en medir el valor de los activos intangibles y en posicionar a los profesionales como articuladores clave de esta transformación digital, asegurando que la tecnología sea el motor de la adaptabilidad y no una fricción interna.

La insuficiencia del ROI tradicional y los intangibles estratégicos:

  • El ROI tradicional está diseñado para activos tangibles con depreciación lineal. Aplicarlo de forma aislada a la tecnología subestima el valor opcional y la flexibilidad operativa.
  • La inversión tecnológica debe medirse como un habilitador de capacidades dinámicas, especialmente en entornos VUCA/BANI. El verdadero retorno incluye:
    • Resiliencia cultural: Capacidad de la organización para absorber perturbaciones tecnológicas sin perder productividad.
    • Velocidad de respuesta: Reducción del tiempo de comercialización (time-to-market) y adaptación ágil a cambios regulatorios o de mercado.
    • Activos de información: El valor de contar con datos limpios, centralizados y disponibles en tiempo real para la toma de decisiones, lo cual no figura en los estados financieros, pero determina la supervivencia del negocio.

La escalera evolutiva: ERP à RPA à IA

  • No se puede automatizar el caos. Sistemas como SAP no son solo herramientas de registro; son la infraestructura que estandariza los procesos de negocio y garantiza la integridad del dato maestro.
  • Una vez que el proceso está estandarizado y es predecible, la Automatización Robótica de Procesos (RPA) elimina las tareas transaccionales repetitivas de bajo valor.
  • La IA y los modelos de lenguaje no operan en el vacío; requieren datos estructurados y procesos maduros. El Control de Gestión debe entender que el ERP es la condición necesaria (el cimiento) para que la IA aplicada a la estrategia y a la analítica predictiva sea viable y no un mero experimento aislado.

El rol de la Universidad en la articulación de la transformación

  • Las universidades no deben formar operarios de software ni teóricos abstractos. El desafío académico es desarrollar un perfil híbrido.
  • El profesional universitario debe ser el puente entre la tecnología (sistemas) y el negocio (control de gestión y cumplimiento). Esto exige un abordaje multidisciplinario donde se entienda la tecnología no como un fin, sino como el lenguaje en el que se ejecutan las estrategias corporativas y el compliance.
  • Los profesionales contables y de administración deben estar preparados para liderar la adopción tecnológica, gestionando la fricción humana y demostrando el valor del nuevo modelo operativo ante la organización.

Para construir un puente sólido que resguarde la sostenibilidad de las organizaciones en Argentina, Chile, Uruguay y Colombia, el desafío fundamental no radica en la adquisición de software, sino en la transformación metodológica y cultural. Existe hoy una fractura evidente entre quienes gestionan la infraestructura tecnológica y quienes toman las decisiones estratégicas de negocio. El verdadero puente consiste en la formación y el desarrollo de profesionales híbridos; "traductores bilingües" capaces de interpretar la complejidad de los datos técnicos y convertirlos en herramientas de control de gestión y cumplimiento normativo. Sin este rol articulador, las inversiones tecnológicas quedan aisladas y las empresas pierden la agilidad necesaria para sobrevivir en un entorno regional altamente competitivo y heterogéneo.

Esta brecha se ve directamente profundizada por la actual crisis de adaptación que atraviesa la educación superior. Las universidades de la región enfrentan un descompás temporal crítico: mientras los ciclos de actualización y aprobación burocrática de los planes de estudio toman años, la obsolescencia tecnológica ocurre en cuestión de meses. Continuar enseñando bajo estructuras rígidas y silos fragmentados —donde la tecnología se percibe como una materia aislada y no como un eje transversal— garantiza la formación de egresados que ingresan al mercado laboral con competencias ya desactualizadas.

Para evitar que esta desconexión fracture el tejido empresarial latinoamericano, donde coexisten corporaciones globales con medianas y pequeñas empresas artesanales, la academia debe reconfigurar su propuesta de valor. El foco debe desplazarse de la mera instrucción operativa hacia el desarrollo de capacidades dinámicas y de gestión del cambio. Solo mediante una integración real entre la teoría de los sistemas de información y la práctica estratégica del negocio será posible dotar a las organizaciones del talento local necesario para liderar la transformación digital con una visión sostenible.

Una verdadera transformación educativa radica en aceptar que la academia sigue siendo sumamente eficaz enseñando tareas de registro, procesamiento y elaboración de datos, precisamente las actividades más susceptibles de ser automatizadas de forma inmediata por los ERP, la robótica y la inteligencia artificial. El imperativo actual exige desplazar el eje formativo hacia las capacidades de análisis crítico, interpretación estratégica y gestión del cambio, es decir, aquellas competencias intrínsecamente humanas que la tecnología no puede replicar. Si no logramos migrar de la instrucción operativa a la formación analítica, seguiremos preparando a los profesionales para competir contra los algoritmos en lugar de capacitarlos para dirigirlos, cuestionarlos y decidir cómo aplicarlos.

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lunes, 22 de junio de 2026

Contabilidad en la era de las suscripciones

Fui invitado a dar una conferencia en el marco del II Coloquio de Estudiantes y Egresados de la Carrera de Contabilidad (CEEC 2026) de la Pontificia Universidad Católica del Perú (PUCP), donde presenté mi visión sobre la evolución de la disciplina contable frente a la economía de plataformas y la servitización.

El modelo contable tradicional, diseñado para la era industrial y enfocado en el registro histórico de transacciones, es insuficiente para gestionar modelos de suscripción en el contexto de la economía de plataformas. El cambio fundamental radica en pasar de una mirada estrictamente retrospectiva a una estructura de datos que soporte el análisis prospectivo, donde la gestión del valor del cliente, la retención y la capacidad predictiva se convierten en los pilares de la sostenibilidad financiera. En este entorno, el profesional contable ya no es un mero guardián de registros pasados, sino el arquitecto de la información estratégica de la organización.

El estado de resultados que solemos incluir en los estados financieros presenta limitaciones críticas en la economía digital: muestra qué ocurrió en el pasado, pero carece de capacidad predictiva. Mientras que en la economía industrial una venta representaba un hito finalizado (donde un cliente que dejaba de consumir reducía costos variables operativos), en la economía de suscripción una venta marca apenas el inicio de una relación de largo plazo. Bajo esta nueva lógica, la falta de consumo por parte del usuario no se traduce en ahorro, sino en un riesgo inminente de baja (churn), destruyendo el valor futuro de la compañía.

Para que la contabilidad de gestión sea útil en entornos de plataformas, la medición financiera debe considerar el enfoque de ingresos recurrentes. Para que la contabilidad de gestión sea útil, debe monitorear de forma continua la ecuación de movimiento del ARR (Annual Recurring Revenue o Ingresos Recurrentes Anuales):

ARR_n - Churn + ACV = ARR_{n+1}

  • ARR_n (Ingresos Recurrentes Iniciales): Ingresos anuales al comienzo del periodo.
  • Churn (Bajas): Pérdida de ingresos por cancelaciones de clientes.
  • ACV (Valor de Nuevos Clientes): Ingresos generados por nuevas adquisiciones y expansiones.
  • ARR_{n+1} (Resultado del Periodo Siguiente): La proyección real de crecimiento sostenible.

El verdadero reto del Contador no es simplemente adoptar indicadores comerciales como el Costo de Adquisición de Clientes (CAC) o el Valor de Vida del Cliente (LTV). El desafío crítico se encuentra en la intersección de estas métricas operativas con los marcos contables regulatorios.

Mientras que los modelos de negocio modernos se alinean con el ciclo de vida del cliente a través del modelo PADRE (Pipeline, Acquire, Deploy, Run, Expand) o el Doble Embudo (Land, Adopt, Expand, Renew), la contabilidad financiera debe traducir estas acciones comerciales bajo criterios normativos contables.

Aún existe una desconexión estructural entre las métricas operativas de gestión y la información reportada bajo normas contables tradicionales. Al tratar las inversiones intensivas en adquisición de clientes como gastos del periodo en lugar de activos, el reporte financiero tradicional oculta el valor real de la base instalada. El propio Marco Conceptual de la IFRS reconoce que los estados financieros no están diseñados para mostrar el valor de la entidad, dejando un espacio crítico para la contabilidad de gestión. 

Frente a este vacío, la solución no es forzar la normativa, sino unificar la infraestructura tecnológica mediante dos pilares:

a) Convergencia de Sistemas (Front-End y Back-End): En las economías de plataforma, la infraestructura digital es el mercado mismo y el sistema de registro primario. Los datos de uso, interacciones y renovaciones generados en el front-end son los precursores inmediatos de los datos financieros. Si no se integran de forma líquida con el back-end contable, se generan representaciones distorsionadas e incompletas.

b) Contabilidad Basada en Eventos (Event-Based Accounting): El volumen masivo de micro-transacciones supera la capacidad de los registros por lotes (batch). Se requiere capturar cada interacción económica (un consumo, una descarga, un alta) como un objeto de datos con implicaciones financieras en el origen. Esto habilita el paradigma de la contabilidad continua, automatizando procesos complejos como el devengamiento diario y la actualización de pasivos por ingresos diferidos. 

Esta evolución redefine el perfil del profesional contable, desplazándolo del registro histórico hacia la ingeniería de la información. El contador ya no es un mero verificador de saldos pasados; sus nuevas competencias clave se centran en el modelado de sistemas y la gobernanza de datos estratégicos. Es el responsable de asegurar la integridad y trazabilidad del dato desde el evento digital originario en la plataforma hasta su impacto en las métricas de valor (como el Customer Lifetime Value) y los reportes de gestión.

En conclusión, la contabilidad en la economía digital actúa como el sistema de información crítico para la toma de decisiones. Las aperturas normativas recientes, como la NIIF 18 al exigir la revelación de medidas de rendimiento definidas por la gerencia, evidencian que el marco normativo está evolucionando para superar estas limitaciones. Unificar las métricas operativas de la suscripción con el rigor del procesamiento continuo es la única vía para que la disciplina deje de ser un espejo retrovisor y se consolide como la arquitectura estratégica de la empresa moderna.  

[Coloquio de Estudiantes y Egresados de la Carrera de Contabilidad]

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martes, 9 de junio de 2026

Magnifica Humanitas

Ante el auge de la Inteligencia Artificial (IA) hasta el Papa León XIV se expresó en un documento denominado Carta Encíclica Magnifica Humanitas publicada el 15 de mayo de este año. El texto aborda de manera profunda la transformación digital y el fenómeno de la IA como las nuevas "res novae" (asuntos nuevos) que interpelan la dignidad de la persona y la estructura de la sociedad contemporánea.

En la encíclica, León XIV (que entre otras cosas es licenciado en matemáticas por la Universidad Villanova) propone un discernimiento ético y espiritual sobre el impacto de la IA en la humanidad. Advierte que nos encontramos en un "cambio de época" donde el poder tecnológico, predominantemente en manos de actores privados transnacionales, amenaza con eclipsar la dignidad humana a través de un paradigma tecnocrático.

Los puntos críticos del documento incluyen:

  • La primacía de lo humano: La dignidad ontológica del ser humano no depende de su eficiencia o productividad.
  • Babel vs. Jerusalén: Se presentan dos modelos de construcción social: la "Torre de Babel" (uniformidad, orgullo y dominio técnico) frente a la "Reconstrucción de Jerusalén" (responsabilidad compartida, comunión y cuidado de los frágiles).
  • Justicia Digital: Se exige que el destino universal de los bienes se extienda a algoritmos, datos e infraestructuras tecnológicas.
  • Alerta Antropológica: Una crítica severa al transhumanismo y posthumanismo que ven la fragilidad humana como un error a corregir y no como un espacio de maduración y relación.
  • Desarme Tecnológico: Un llamado urgente a evitar la automatización de la guerra y la delegación de decisiones letales a algoritmos.

El Paradigma Tecnocrático y la Inteligencia Artificial

El documento analiza cómo la técnica ha dejado de ser un simple instrumento para convertirse en un sistema de poder que moldea el imaginario colectivo y los procesos de decisión.

León XIV aclara que la "inteligencia" artificial es una imitación de funciones humanas basada en procesamiento de datos y estadística, pero carece de:

  • Conciencia moral: No capta el sentido último ni asume responsabilidades.
  • Experiencia vital: No conoce el amor, el dolor, la amistad ni el perdón.
  • Crecimiento interior: Su "aprendizaje" es una adaptación estadística, no una maduración relacional.

Existe una tendencia peligrosa a delegar decisiones humanas a sistemas automatizados bajo una falsa apariencia de "objetividad". Esto puede generar "nuevas formas de descarte", donde la injusticia se realiza silenciosamente porque el algoritmo no conoce la compasión ni la apertura a la esperanza.

Fundamentos y Principios de la Doctrina Social en la Era Digital

La encíclica actualiza los principios tradicionales de la Iglesia para responder a los desafíos de la red y la IA:

Dignidad Ontológica: El valor de la persona es infinito e incondicionado; no se gana con productividad ni se pierde por "errores" técnicos.

Bien Común: No es la suma de intereses individuales, sino un plus social que debe orientar el desarrollo tecnológico.

Destino Universal de los Bienes: Patentes, algoritmos, plataformas y datos deben servir a todos y no ser monopolizados por élites.

Subsidiariedad: Las plataformas no deben absorber la capacidad de decisión de las comunidades; se requiere transparencia y rendición de cuentas (accountability).

Solidaridad: Reconocer el "trabajo invisible" (etiquetado de datos, extracción de minerales) que sostiene la economía digital.

Justicia Social: Evitar la "asimetría epistémica" y las nuevas geografías de poder que definen quién programa y quién es objeto de programación.

Custodiar lo Humano: Verdad, Trabajo y Libertad

El Papa identifica tres frentes de batalla donde la transformación digital impacta directamente la vida cotidiana:

(1) La Verdad como Bien Común

La IA actúa como un potente multiplicador de la desinformación. León XIV aboga por una "ecología de la comunicación": Establecer reglas de transparencia sobre cómo se seleccionan y amplifican los contenidos; Fortalecer el periodismo serio y el pensamiento crítico frente a la "cultura de la inmediatez"; Reconocer que la verdad no es una posesión, sino un bien compartido que sostiene la democracia.

(2) La Dignidad del Trabajo

Frente a la automatización masiva, la encíclica sostiene que el trabajo es "la clave esencial" de la cuestión social y un camino de realización personal. El objetivo del beneficio económico no justifica el sacrificio sistemático del empleo humano. Se deben establecer criterios sociales para la innovación: cualquier automatización debe ir acompañada de medidas de protección y recualificación del trabajador.

(3) Educación y Alianza Familiar

Se propone una "higiene de la atención" para proteger a los jóvenes de la sobreestimulación digital. La escuela y la familia deben unirse para educar en la sobriedad digital y en la capacidad de decidir cuándo no usar la IA, protegiendo el pensamiento humano original.

Crítica al Transhumanismo y el Valor del Límite

Uno de los puntos más incisivos es la confrontación con las corrientes transhumanistas y posthumanistas. León XIV argumenta que:

  • El límite es constitutivo: El ser humano no florece a pesar de su fragilidad, sino a menudo a través de ella. La enfermedad, el dolor y la muerte son espacios de apertura al otro y a Dios.
  • El peligro de la optimización: Tratar al ser humano como materia para ser perfeccionada técnicamente facilita el descarte de quienes no cumplen con los estándares de "humanidad potenciada".
  • La Gracia frente a la Autosuficiencia: El verdadero "más que humano" no viene de una divinización tecnológica, sino de la gracia de Dios recibida en Cristo, que asume la debilidad para transformarla.

De la Cultura del Poder a la Civilización del Amor

El capítulo final aborda la preocupante "normalización de la guerra" y el uso de armas autónomas.

La Santa Sede advierte que la IA puede bajar el umbral del uso de la fuerza al hacerla parecer "limpia" o "impersonal". El documento es categórico: "No es lícito confiar a sistemas artificiales decisiones letales o irreversibles. No existe algoritmo que pueda hacer que la guerra sea moralmente aceptable."

León XIV propone "desarmar" la IA, lo que implica: Sustraerla de la lógica de la competencia armamentística y económica, romper los monopolios de datos que actúan como un "colonialismo digital" y asumir la mirada de las víctimas para no anestesiar la conciencia frente a los "daños colaterales".


La encíclica concluye con una invitación a ser "arquitectos sabios". Al igual que Nehemías reconstruyó los muros de Jerusalén escuchando al pueblo y uniendo esfuerzos, la humanidad está llamada a entrar en los laboratorios, empresas y escuelas para "levantar lo que se ha derrumbado".

La meta final es la Civilización del Amor, donde la técnica no sea un proyecto de dominio egoísta (Babel), sino una herramienta para que la ciudad de los hombres sea más habitable, justa y fraterna, custodiando siempre esa "magnífica humanidad" que es imagen del Creador.

[Resumen elaborado por NotebookLM en base a la Carta Encíclica y a este análisis realizado con ChatGPT]

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jueves, 21 de mayo de 2026

La contabilidad de la suscripción

Desde el Instituto Tecnológico Metropolitano de Medellín, Colombia, me invitaron a publicar un editorial para el número 29 de su Revista CEA, por lo que aproveché a escribir algunas ideas que buscan movilizar el enfoque de la profesió contable: "La contabilidad de la suscripción: del registro transaccional a la gestión del valor del cliente".

Durante décadas, el mundo de los negocios y la contabilidad han vivido bajo una premisa fundamental: el hecho económico originado en una transacción puntual. El éxito se medía en el hito de la venta; el intercambio de un bien por dinero marcaba el fin de un proceso y el inicio de un registro histórico. Sin embargo, la economía global ha transitado hacia un modelo de servicios recurrentes, plataformas digitales y la desmaterialización de la propuesta de valor (Tzuo y Weisert, 2018).

El fenómeno se ha caracterizado en la literatura como economía de la suscripción (Olimjonovich, 2024), economía de plataformas (Kenney y Zysman, 2016) o servitización (Baines et al., 2009). Para este nuevo ecosistema, la venta ya no es el final del proceso comercial, sino el comienzo de una relación con el cliente, que exige una entrega de valor ininterrumpida (Levitt, 1983), desafiando los marcos conceptuales de la contabilidad tradicional, así como la práctica contable, tanto financiera como de gestión (Lev, 2018).

El problema es que, mientras los modelos de negocio han evolucionado, nuestras prácticas contables, en ciertos aspectos, parecen atrapadas en el siglo XX, y no siempre se han incorporado informes suplementarios y reportes de gestión que complementen los estados financieros.

La contabilidad financiera tradicional, basada en hitos puntuales, se fragmenta ante la complejidad de las relaciones a largo plazo. Hoy, las empresas líderes crecen exponencialmente siguiendo modelos de suscripción, pero sus estados financieros a menudo cuentan una historia incompleta. La práctica profesional actual aún trata las inversiones críticas en activos intangibles (por ejemplo: la adquisición y retención de clientes) como gastos del periodo en lugar de capitalizarlos como activos.

Un enfoque tan conservador de la contabilidad crea situaciones de asimetría informativa. Baruch Lev y Feng Gu (2016) han criticado la relevancia de la información financiera reportada, por el declive secular en la capacidad de las ganancias netas para explicar el valor de mercado de las compañías modernas. En la economía de suscripción, el valor real de una empresa es la suma del valor de vida de sus clientes: Customer Lifetime Value o LTV (Gupta y Lehmann, 2005). Si el sistema contable no puede capturar este valor oculto, los terceros interesados navegan con un mapa que omite información fundamental para la toma de decisiones. 

Otro desafío fundamental es la estructura de costos. En entornos digitales de software y plataformas, una vez superada la inversión inicial, el costo marginal de servir a un usuario adicional pierde relevancia relativa frente a otros factores como la retención y escalabilidad. Las métricas tradicionales de margen bruto pierden sentido cuando el costo de producción ya no es el factor limitante.

La contabilidad de gestión debe, por tanto, relativizar su preocupación con la asignación de costos y empezar a enfocarse en el valor de la red y el costo de adquisición de usuarios. En modelos recurrentes, la métrica de supervivencia no es el saldo de caja del mes pasado, sino la tasa de abandono (churn). Una baja en la rentabilidad trimestral debido a una inversión intensiva en retener clientes de alto valor no es un fracaso; es una apreciación de los activos de la compañía que el estado de resultados tradicional simplemente es incapaz de reflejar.

Esta transformación exige una reconfiguración total de la arquitectura tecnológica de las organizaciones. En la economía de plataformas, el sistema de información no es una herramienta de registro posfacto, sino la infraestructura que define el hecho contable en tiempo real.

Una posible solución técnica para esta transición es la adopción de modelos de contabilidad basada en eventos (Event-Based Accounting). En lugar de procesar transacciones por lotes al final del mes, los sistemas deben capturar cada rastro digital (inicios de sesión, descargas de la aplicación, renovaciones de planes o períodos prolongados de inactividad) como un evento relevante para los modelos de estimación de ingresos. Solo esta granularidad permite adoptar un modelo de contabilidad continua, en el que el cierre contable se distribuye a lo largo del periodo de forma automatizada (Bhimani, 2020).

Bajo este paradigma, el rol del profesional contable experimenta una metamorfosis significativa. El contador deja de ser un validador de datos históricos para convertirse en un arquitecto de sistemas de información (Niroula y Pant, 2025). La tarea ya no es solo interpretar datos, sino también diseñar y gobernar los algoritmos de reconocimiento de ingresos y la infraestructura digital que garantice la integridad de la información en un entorno de grandes volúmenes de datos.

La economía de la suscripción es una respuesta estratégica a la comoditización de los productos físicos. Ofrece previsibilidad financiera, resiliencia ante las crisis y una relación directa con el consumidor, que genera un flujo relevante de datos estratégicos.

Sin embargo, para aprovechar este potencial, las empresas deben derribar los silos entre la estrategia, la tecnología y las finanzas. La contabilidad debe dejar de ser una función de soporte para posicionarse como una infraestructura estratégica para la toma de decisiones. Aquellas organizaciones que sigan intentando medir la economía digital con herramientas de la era industrial se encontrarán reportando ganancias mientras una parte significativa de sus activos intangibles permanece insuficientemente representada en los estados financieros.

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jueves, 7 de mayo de 2026

De registradores a arquitectos de valor: Redefiniendo el rol contable ante la IA

Comparto a continuación los principales conceptos que expuse en la entrevista que me realizaron estudiantes de la Pontificia Universidad Católica del Perú para la Revista Lidera

La transformación de la contabilidad no es una simple actualización de herramientas, sino una reconfiguración profunda del pensamiento profesional frente a una economía digital que ya no responde a los esquemas de la era industrial. El centro de la discusión reside en cómo la inteligencia artificial y la automatización están despojando al contador de su rol tradicional como tenedor de libros para obligarlo a asumir una posición de arquitecto de información y garante de la integridad de los datos. Este desplazamiento implica que el valor ya no se encuentra en el registro de transacciones, una tarea que las máquinas ejecutan con mayor precisión, sino en la capacidad de interpretar flujos complejos y diseñar sistemas que capturen la realidad de modelos de negocio modernos, como las economías de suscripción, que a menudo son invisibles para los balances convencionales.

El texto invita a reflexionar sobre la transición necesaria de una contabilidad basada en hitos temporales rígidos hacia una contabilidad de eventos en tiempo real. Esta evolución elimina la fricción operativa y permite que la función contable deje de ser una mirada retrospectiva sobre lo que ya sucedió para convertirse en un motor de visibilidad estratégica inmediata. Al liberarse de la carga transaccional, el profesional debe centrarse en la comprensión de los procesos de negocio de extremo a extremo, asegurando que la tecnología no funcione como una caja negra, sino como una infraestructura transparente y confiable. El desafío ya no es generar el dato, sino liderar la estructura lógica que permite que ese dato sea íntegro y útil para la gestión.

En última instancia, el planteo central es que el futuro de la profesión no depende de competir contra la automatización, sino de capitalizarla para elevar el juicio profesional. Las organizaciones actuales demandan una visión que conecte la operación técnica con la estrategia de valor a largo plazo, un terreno donde el contador debe actuar como un traductor crítico entre la tecnología y los objetivos de negocio. En la entrevista se propone un camino para abandonar la zona de confort de la normativa estricta y adentrarse en el diseño de modelos de información que realmente reflejen la complejidad y la velocidad del entorno actual, transformando el registro histórico en conocimiento accionable para la toma de decisiones.

[Entrevista completa en Revista Lidera N°20 (2025) ISSN: 2520-9795]

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lunes, 16 de marzo de 2026

El fin del trabajo

Solemos pensar que las empresas nacieron como una evolución natural para facilitar el bienestar. Sin embargo, si repasamos la historia con honestidad, la transición de la reciprocidad comunitaria al modelo corporativo fue una fractura. Las empresas modernas no nacieron para el beneficio colectivo; funcionan, en rigor, como tecnologías jurídicas diseñadas para la concentración de capital y la limitación del riesgo individual de los accionistas.

Este proceso de "desacoplamiento" (disembedding) de la economía respecto a las relaciones sociales convirtió lo que era una estructura comunal en un mercado de dependencia salarial. Lo que hoy aceptamos como "natural" fue, en realidad, el resultado de leyes que cercaron lo común para forzar la subsistencia a través del empleo.

Hoy, esa estructura ha llegado a un punto de quiebre. Estamos ante un cambio de paradigma donde el factor trabajo pierde peso relativo de forma acelerada. La inteligencia artificial y la digitalización permiten que el producto crezca mientras la fuerza laboral disminuye, creando una "abundancia" que no se distribuye. El resultado es una brecha cada vez más profunda entre los dueños del software y quienes aún dependen de su esfuerzo físico o intelectual.

No enfrentamos solo una crisis de empleo, sino una crisis de relevancia. Si las personas dejan de ser necesarias para producir, pierden su capacidad de influir en el sistema a través de mecanismos tradicionales como la huelga. En este escenario, la rentabilidad del capital no puede seguir justificando el desplazamiento de la vida humana.

Si el mercado ya no nos necesita como trabajadores, debemos recordarle que somos ciudadanos. El poder que antes residía en la fábrica hoy debe trasladarse a la organización global. No podemos esperar que el capital desarrolle "conciencia"; debemos imponer la responsabilidad social mediante tres ejes urgentes:

  • Gobernanza de los Comunes: Colectivizar la infraestructura física y digital para que la comunicación no dependa de la mediación de grandes corporaciones.
  • Métricas de Éxito Social: El éxito empresarial no puede medirse solo por el retorno de la inversión (ROI), sino por indicadores sociales y ambientales auditables por la ciudadanía.
  • Protección de la Vida: Asegurar la existencia de las personas debe ser el objetivo primordial del Estado, reconociendo que los puntos de partida son desiguales y requieren mecanismos de protección específicos.

Problemas globales requieren soluciones globales. De nada sirve que un país intente marcar el rumbo si el capital puede ejecutar su "secesión" hacia paraísos fiscales o jurisdicciones privadas. Necesitamos una red de ciudadanos globales conectados a través de infraestructuras propias, exigiendo que la tecnología sea un legado colectivo y no una herramienta de exclusión.

La empresa puede y debe ser una unidad de colaboración social, pero solo si estamos dispuestos a repensar quién es dueño del futuro. No se trata de nacionalizar empresas, sino de colectivizar los activos que permiten la vida digital: redes, datos y protocolos. Dado que gran parte de la innovación privada fue financiada originalmente por los estados, el beneficio debe retornar a la sociedad de forma directa.

Es imperativo transitar de una política basada en el empleo a una basada en la ciudadanía. Si el trabajo ya no es el mecanismo principal de distribución, la vida debe asegurarse mediante un dividendo social. Esto no es "asistencia", sino el reconocimiento de que la riqueza tecnológica nos pertenece a todos.

[Visualización conceptual generada por IA (Nano Banana en Google Gemini 3) sintetizando las tesis principales del artículo]

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domingo, 1 de marzo de 2026

La contabilidad de gestión en modelos de suscripción

Desde hace ya un tiempo estoy investigando sobre cómo se transforma la contabilidad en entornos digitales, y cómo debe evolucionar la formación de las y los futuros profesionales contables.

En un primer paper, junto a Martín Nuñez estaremos analizando la transformación de la contabilidad de gestión frente al surgimiento de la economía de suscripción, las plataformas digitales y la servitización. Estos modelos de negocio, caracterizados por la desmaterialización de la propuesta de valor y relaciones a largo plazo con el cliente, desafían los marcos conceptuales tradicionales basados en transacciones discretas. Se identificarán las limitaciones de los estados financieros actuales para capturar la creación de valor en activos intangibles con entornos de costo marginal decreciente, se propondrá la integración de sistemas como arquitectura indispensable para garantizar la integridad de la información en tiempo real, y se redefinirá el rol del profesional contable, desplazándolo desde el registro histórico hacia la arquitectura y gobernanza de datos estratégicos.

Esperamos en muy poco tiempo estar haciendo las primeras publicaciones, pero dejo aquí un video creado por NotebookLM en base a nuestros borradores y documentos de trabajo preliminares.


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