viernes, 2 de mayo de 2014

Había una vez un disco

No soy tan viejo, tengo 40 años. Pertenezco a una generación de uruguayos que nacimos en dictadura.

De niños escuchábamos la radio en el tocadiscos de la familia, y supimos dormir con la voz de Ma.Elena Walsh cantando sus canciones sobre la base del ruidito a púa.

Cuando llegó el cassettero a casa, mi viejo encontró a alguien que vendía "copias" (incluso con las tapas fotocopiadas), para poder escuchar 30 minutos de cada lado a Les Luthiers, Los Olimareños, Beatles y Zitarrosa entre otros.

Comprar cassettes originales era caro para un adolescente, pero además tampoco era sencillo que llegara al Palacio de la Música lo que uno quería escuchar, así que en épocas de El Dorado FM, estábamos atentos al comienzo de cada canción para grabar de la radio.

Más tarde nos enteramos de la existencia de los discos compactos, pues a un compañero del liceo un familiar le trajo uno de Madonna desde el exterior, y quedamos maravillados, aunque no pudimos escucharlo hasta varios años después. Mi amigo lo usaba de espero para ponerse gel en su jopo que imitaba a los Depeche Mode.

Con la calidad de sonido de los CD y mis primeros ingresos salariales, me decidí a hacer mi colección de originales - evitando las copias, para disfrutar de los librillos con información de producción y grabación, letras, fotos (o nada). Por ejemplo soñaba con tener todos los discos de los Beatles, hasta que alguien años después me pasó un CD para computadora que tenía toda la discografía en MP3.

Hoy veo con nostalgia mi pila de discos.

Mis hijas acceden a la música del mundo con la sencillez de los videos de Youtube, y yo me acabo de comprar una G-Box Midnight MX2 con Android y la aplicación XBMC Streaming Mini HTPC TV Box Player para conectar la tele a internet y ver películas.

Todo ha pasado muy rápido. Lo estoy disfrutando.

[Infografía de Mashable Infgraphics publicada en woratek]
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