miércoles, 21 de octubre de 2026

¿Mecenazgo cultural o inversión financiera?

En estos días algunas personas estuvieron recorriendo los medios de comunicación argentinos para difundir una denuncia penal contra el escritor Hernán Casciari, por una supuesta estafa relacionada con el proyecto Orsai Audiovisuales.

He sido uno de los 22.0000 coproductores de algunos de esos proyectos y publiqué en su momento (aquí en este mismo blog) algunas reflexiones sobre el proceso - original y sumamente valioso - para la producción de bienes culturales.

Las películas se hicieron, y si alguien esperaba hacer plata con esto, creo que le erró feo. Muchas cosas se han hecho mal, pero de ahí a poder catalogarlas de estafa creo que hay una distancia enorme.

A continuación la transcripción de una publicación muy interesante de Actitud Recursera en Instagram sobre este asunto:

Mi novio invirtió en Casciari (una reflexión sobre crowdfunding)

Cuando conocí a Pablo, hacía poco tiempo se había sumado como socio inversor para la película "Canelones".

En ese momento yo estaba un poco más familiarizada con los sistemas de financiamiento de plataformas como Idea.me, que son parecidos, pero no iguales.

¿En qué se diferencian?.

(1) Crowdfunding de recompensas o donación

Modelo: recompensa / Mecenazgo.

Retorno: no financiero. Quien aporta dinero compra una preventa o hace una donación a cambio de una recompensa física o simbólica (el producto final, una remera, una entrada para el estreno, figurar en los créditos, un libro firmado, etc.).

Relación jurídica: es una preventa de bienes/servicios o un aporte voluntario. Quien financia el proyecto no es dueño de una parte de la obra ni tiene derecho a reclamar ganancias si el proyecto se convierte en un éxito millonario.

En los esquemas de crowdfunding (gofundme, ideame, kickstarter) el riesgo para el usuario suele ser únicamente si el creador no entrega la recompensa pactada.

(2) El modelo de Orsai (crowdequity no formal)

Modelo: inversión colectiva.

Retorno: financiero. Quien aporta dinero compra participaciones o "bonos" que lo convierten en socio productor.

Relación jurídica: los participantes financian el presupuesto total de la obra (por ejemplo, una película) y, teóricamente, participan proporcionalmente de los dividendos y ganancias que genere la explotación comercial del proyecto (taquilla, derechos de venta a plataformas de streaming, etc.).

Con el modelo de Orsai existía un riesgo de inversión. Si a la obra le va mal comercialmente o no genera ingresos suficientes para cubrir los costos, la inversión puede perderse (como en cualquier emprendimiento o compra de acciones de riesgo).

La controversia generada con el modelo de Orsai radica precisamente en esta diferencia: al ofrecer un esquema de retorno financiero sobre las ganancias de una producción audiovisual, la frontera entre el simple apoyo cultural y un instrumento de inversión financiera se vuelve difusa.

Esto trajo discusiones legales y contables sobre el cumplimiento de promesas de rendimiento, la transparencia en la rendición de costos frente a los "socios" y la regulación aplicable a la captación de fondos privados para inversiones comerciales.

Cuando saltó todo este quilombo (el fin de semana) le pregunté a Pablo: "y vos ¿qué pensás?"

- Yo lo banco a Casciari.

Creo que la respuesta de Pablo muestra algo particular que atraviesa a gran parte de la comunidad que creció y se consolidó alrededor de la figura de Hernán Casciari.

Para él, la recompensa principal no era el dividendo económico, sino la experiencia de pertenencia: participar de las decisiones, ver el behind the scenes, votar actores o guiones y sentir que hicieron posible una obra que el circuito tradicional no producía.

Creo, también, que el conflicto actual expone que dentro de los miles de aportantes no había un grupo homogéneo, sino al menos dos miradas muy distintas:

"Inversores": aquellos que aportaron sumas considerables (USD 1.000 o más) esperando un retorno financiero real, y para quienes el incumplimiento de balances e informes claros constituye una falta grave o un posible delito.

"MeceFans": personas que pusieron sumas menores (USD 50 o USD 100) entendiendo el dinero como una entrada/suscripción para ser parte de un experimento social y cultural, donde el "resultado económico" era secundario respecto a la experiencia vivida.

Si ponés plata para que se haga una película o un libro independiente... ¿lo hacés para apoyar la cultura y vivir la experiencia, o esperás sí o sí un retorno económico de tu inversión?

[Original en Instagram]

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