sábado, 16 de marzo de 2013

Nostradamus y los medios sociales

Yolanda De Mena es una joven española estudiante del ESIC Business Marketing School en Barcelona que el 11 de febrero de 2013 a las 9:06 a.m. tuiteó: 
"Mi novio anoche se despertó a las 4am diciendo q habia soñado con un nuevo papa llamado "Francisco I" y hoy benedicto renuncia".

Hasta allí había una supuesta predicción que surgía de un sueño y de la cual no había otra prueba que el testimonio de las personas involucradas, ya que fue publicado después de haberse producido la renuncia.

Pero un mes mas tarde de la publicación del tuit, se elige al nuevo Papa y éste opta por tomar el nombre soñado, así que ahora la profecía está documentada - en Twitter (al menos en teoría) no se puede cambiar la fecha - y mientras Alejandro de Cabo es situado a la derecha de Nostradamus, los seguidores de Yolanda son casi 20.000 y aquel tuit del 11 de febrero tiene más de 86.000 retweets.

Más allá de si es cierto o no, si es casualidad o causalidad, e incluso de si existe o no relación directa entre un Papa y un dios, es interesante el fenómeno en los medios sociales.

Esto también interesó a Marta Pastor, periodista en RTVE, que después de un tweet donde decía que "sabía como han hecho el truco de la profecía", publicó un falso artículo titulado "Cómo escribir un tweet falso - La falsa profecía del nombre del Papa en Twitter" para demostrar el comportamiento viral de las redes sociales (cosa que desarrolló después en este otro artículo: "A una gran mentira, otra gran mentira").

Obviamente no se si es cierto o no el sueño de Alejandro, y ni si quiera estoy seguro de si se publicó antes de que el Papa adoptara el nombre de Francisco o si se logró trucar la fecha en Twitter.

Es claro que ambos estudian publicidad, y que la visibilidad que ofrece el hecho les da muchas posibilidades (si no fuera cierto, ¿es válida cómo estrategia publicitaria?; al saberse la verdad ¿serán condenados por la mentira o premiados por la creatividad y la astucia técnica?), pero por ahora sólo podemos hablar del impacto que tienen estos pequeños sucesos en un mundo globalizado e hiperconectado.

El tiempo nos dirá como evoluciona la historia.
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