jueves, 13 de diciembre de 2007

Niños de Shopping

Releo en la diaria una nota titulada “No es oro todo lo que reluce” del 16 de octubre pasado, donde Julio de los Santos y Cristina Casabou analizan la propuesta de La Ciudad de los Chicos que en estos días comenzará a funcionar en el Montevideo Shopping.

En lo personal estudio y dicto cursos de temas vinculados al relacionamiento con el cliente, y tal como lo he compartido en este blog, la fidelización es un factor importante para las empresas de manera de obtener beneficios económicos a partir de la satisfacción de necesidades de clientes.

Pero esta nueva propuesta llega a un límite muy delicado, cuando se plantea en forma explícita en el proyecto, el objetivo de generar nuevos consumidores, y “buscar el mejor posicionamiento posible: creando afecto y apropiándose de los corazones de sus actuales y futuros clientes”, para que a través de los niños la empresa sea aceptada por sus familiares.

La nueva estrategia de comunicación, ofrece un lugar donde el pequeño jugará a ser grande y accederá a dinero ficticio para gastar. La intención es clara ya que en Uruguay un tercio de la población tiene menos de 18 años.

Preocupa que solo se vea al niño como consumidor y se descuide verlo como ciudadano. ¿Hasta dónde llegar con una educación para el consumo de determinadas marcas y fijando pautas de consumo a edades tempranas?

Cómo bien señala la Oficina de UNICEF en Uruguay, hay que diferenciar este proyecto de promoción del consumo y fidelización de marca, del aspecto lúdico. Los principales beneficiarios son las empresas y no los niños.

Carlos Wysokikamien, uno de los responsables de la iniciativa, parte de la base que los niños “están más vanidosos, compran moda cada vez más temprano” y “quieren hacer cosas de grandes”.

La responsabilidad social empresarial debería procurar apostar a la formación en valores, el respeto del juego, y el desarrollo de un espíritu crítico, y no simplemente a fomentar el tener más dinero para consumir más.

Los padres que decidan llevar a sus hijos, deberán tener presente que solo podrán mirarlos jugar a través de la ventana.

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