martes, 28 de abril de 2009

Mundo e-mundo

Es cierto que a veces tanta tecnología vuelve todo esto bastante e-mundo (inmundo). Aunque la culpa no es del cuchillo sino de para qué se usa, ni del chancho sino de quién le rasca el lomo, y esas cosas.

Todo esto viene a cuento de una entrevista que se publicara el pasado 21 de abril en la diaria, al fundador en el año 2004 del movimiento slow (Carl Honoré).

Honoré pone sobre la mesa el problema de que uno de cada cinco niños padece algún desorden psicológico, que los adolescentes japoneses que se vuelven ermitaños permanentes por la presión y el estrés, que en Gran Bretaña un adolescente trata de suicidarse cada 28 minutos, y que en los últimos quince años se triplicaron las prescripciones de Ritalina.

Nos pregunta: ¿Cuántas horas pasan los niños frente a una pantalla?

Si bien las TICs nos comunican y nos unen, es bastante cierto lo que dice Honoré: "La tecnología puede entrometerse entre nosotros y encerrarnos en nuestras burbujas digitales particulares".

Muchas veces parece un camino fácil en nuestros ritmos de vida, enchufar a los niños al TV, para que no molesten.

Pero también, al decir de este escritor escocés, "Se tiende a considerar que la timidez, la ira, la tristeza y otras emociones o rasgos indeseables no son parte natural de la condición humana, sino enfermedades (...) problemas que hay que arreglar con fármacos".

Al final lo que verdaderamente debemos hacer es buscar el equilibrio entre las posibilidades que ofrecen las nuevas tecnologías y las experiencias del mundo real, ya que "los niños necesitan tocar las cosas con sus manos e interactuar con la gente cara a cara".

¿Lo tenemos así de claro?
¿Lo hacemos realmente?
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