viernes, 20 de agosto de 2010

no es gasto... es inversión

Una frase muy común de políticos de varias partes del Mundo es que ciertos gastos no son gastos, son una inversión hacia el futuro.

Esto se dice una y otra vez cuando se habla de gastos en el sistema educativo o la salud, pero ¿es realmente una inversión?

Todos los gastos que hacen las organizaciones (y también el Estado) deberían ser en pos de cumplir con los objetivos que se establecen. Así que "los gastos" no son malos. Se supone que son desembolsos necesarios para lograr las metas estratégicas planteadas.

Pero parece que suena mejor en la opinión pública hablar de "inversiones" como si éstas aseguraran éxitos futuros.

Ya que somos contadores veamos que diría la teoría contable sobre este asunto: ¿qué es una inversión?

Para hablar de "inversión" tenemos que identificar que esa partida no es un gasto sino un activo.
Un activo es un recurso controlado por la entidad como resultado de sucesos pasados, del que la entidad espera obtener, en el futuro, beneficios económicos.
En esa última frase está la clave de lo que luce bien en la prensa en boca de políticos: "se esperan beneficios futuros", y por lo tanto "no es tirar la plata".

Pero la definición incluye la palabra "control" y se refiere a que la organización debe tener seguridad razonable que los beneficios que se pudieran generar a partir de esta "inversión" sean efectivamente recibidos.

Finalmente sería bueno recordar que el criterio contable para el reconocimiento de activos establece que además se deben cumplir dos requisitos:
(a) sea probable que cualquier beneficio económico asociado con la partida llegue a la organización; y
(b) la partida tenga un valor que pueda ser medido con fiabilidad.
Así que a pesar que alguien diga que tiene control sobre ese activo, dificilmente pueda medir con fiabilidad el valor de esos beneficios económicos que se esperan lleguen al Estado.

[Definiciones del Marco Conceptual para la Preparación y Presentación de
los Estados Financieros, IASB]
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