jueves, 9 de noviembre de 2006

SAP INFODAY '06: Analisis Coyuntura

El pasado miércoles 8 de noviembre se realizó en el Hotel Sheraton Montevideo, el SAP INFODAY ’06, en el cual participaron entre otros el Ec. Julio de Brun (director ejecutivo de la Asociación de Bancos Privados del Uruguay, ex presidente del Banco Central del Uruguay) quien desarrolló un breve análisis coyuntural del país.

A pesar de su reconocidos vínculos políticos partidarios que lo ubican en la vereda opuesta del actual gobierno, su análisis fue sincero y alentador. Centró su exposición en las variables que reflejan el cuarto año de sólido crecimiento reflejado en un incremento permanente del 10% anual del PBI desde el año 2003, con exportaciones que crecen a una tasa anual superior al 10%, y un crecimiento de la inversión muy por encima del 20% anual.

Este crecimiento consolida la estabilidad macroeconómica con “casi” equilibrio fiscal (incluso con superávit en abril 2006), inflación bajo control (6% anual), tasas de crecimiento monetario (M1’) muy altas que hoy están por encima del 25% (destaca la importancia del aumento de la base monetaria sin efecto sobre la inflación), y recuperación de reservas internacionales (cifras muy buenas en cuanto a reservas netas de obligaciones de corto plazo y posición en moneda extranjera [PME] por encima de los 1.500 millones de dólares).

Ante tantas cifras positivas y éxito de políticas macroeconómicas, de Brun se pregunta si esos niveles de crecimiento son suficientes, y que riesgos existen de perder esta situación de bienestar que vive el país.

Señala que Uruguay está bien, pero que no es el único. Iguales situaciones se viven en toda América Latina, por lo que el crecimiento corresponde a una situación mundial. Sin desconocer el efecto positivo del manejo profesional de los bancos centrales, identifica una alineación de los ciclos favorables en el Mundo Industrial que impacta al alza sobre los precios de las materias primas.

¿Cuáles son los riesgos que puede enfrentar Uruguay? La respuesta dada en la charla, se centró en dos aspectos: (a) crecimiento del gasto primario – antes de intereses de deuda, y (b) pérdida de la competitividad / atraso cambiario.

En cuanto al gasto, señaló el crecimiento de 95 a 105 millones en lo que va del año 2006 (tasa del 6 al 7% anual en términos reales), pero reconoce que igual sigue siendo un incremento menor al del producto, por lo que sigue creciendo más la recaudación que el gasto.

Respecto a la evolución del tipo de cambio, su posición fue que la afluencia de capitales es la que está apreciando el dólar, con una estable paridad global, así como respecto a Argentina. De todas maneras puso una alerta en cuanto al aumento de gasto, que salvo superávit fiscal que permite pagar deuda (cosa que está sucediendo en este momento), podría desencadenar un deterioro del tipo de cambio real.

Finalmente explicó la bonanza mundial por los niveles extraordinarios de consumo en Estados Unidos, y la enorme producción China. El primero de los elementos relacionado con el aumento de los valores inmobiliarios, que a través de deudas hipotecarias ha venido generando mayor consumo, mayores importaciones, y por lo tanto un incremento en la producción mundial.

Al analizar la situación de China, destacó el aumento de la inversión por más del 30% anual (luego de una década de crecimiento sostenido a más del 20%), e identificó como posible desencadenante de una crisis el exceso de la inversión (capital ocioso y sobre stock) que el propio gobierno chino tiene claramente identificado y lleva adelante políticas de control.

Un shock en América Latina podría originarse con una baja del consumo norteamericano (desaceleración sin lugar a dudas) que impactaría sobre las exportaciones del mundo desarrollado, y la demanda de materias primas, haciendo caer los precios de productos agrícolas.

Concluyó que existen dos visiones respecto a las proyecciones del consumo en Estados Unidos, una que prevé una crisis a partir de la caída de los valores inmobiliarios, y otra llamada softlanding que sostiene que la economía norteamericana es saludable, y que otros sectores compensarían la caída en la construcción.