martes, 3 de abril de 2007

China y EEUU: ¿equilibrio sostenible?

La macroeconomía no es mi fuerte, así que poco puedo aportar en este sentido. Pero a los que pasamos alguna vez por la Facultad de Ciencias Económicas, amigos y familiares siempre nos preguntan sobre el tipo de cambio, las crisis por venir, las tendencias de crecimiento y la estabilidad de los mercados mundiales.

Estamos en un momento de auge económico en la mayor parte del Mundo. En este blog ya se escribió algo sobre la situación actual, donde Estados Unidos disfruta de altos índices de consumo sostenidos por créditos generosos, existen altísimos niveles de ahorro en Asia a partir del crecimiento económico y exportaciones, y los precios de commodities son tan altos como para permitir a los países latinoamericanos como Uruguay disfrutar de los beneficios de las exportaciones de materias primas.

En la revista Paréntesis editada por la consultora Deloitte se presenta un resumen del Global Economic Outlook 2007 preparado por la firma, del cual extraigo aquí las principales ideas.

Los consumidores norteamericanos ahorran muy poco y gastan mucho, al igual que sus gobernantes. El resultado: la necesidad de importar capitales.

Los consumidores asiáticos ahorran mucho más de lo que pide la demanda de inversiones en esos países, por lo que tienen que encontrar una salida para sus excesivos ahorros.

¿Por qué EE.UU. ahorra poco y gasta mucho?
Luego de una reducción de impuestos, y un aumento de gastos el gobiernos viró de un superávit presupuestario en 2000 a un gran déficit en 2006. Los ahorros de los hogares se han reducido, dado el gran aumento en el valor de los activos hipotecas (sin entrega inicial por ejemplo). Este incremento permite cumplir con sus objetivos de ahorro sin tener que tocar sus ingresos: tomar mas deuda... y poder vivir por su cuenta.

¿Por qué Asia ahorra tanto?
En
China como ejemplo, los bancos se centran sobre todo en ofrecer crédito a las empresas propiedad del gobierno. Para los consumidores la disponibilidad de crédito es limitada. No hay una red de seguridad social ni un sistema de seguros privados bien estructurado. Por lo tanto los consumidores tienen un incentivo poderosos para ahorrar, por si vienen épocas de vacas flacas.

Asia y Estados Unidos tienen una cómoda simbiosis. Si de pronto Asia desapareciera, el país americano no podría pedir tanto prestado al resto del mundo. El desequilibrio se corregiría a través de la monda y los movimientos de la tasa de interés.

¿Qué es lo peor que puede suceder?
Fuertes oscilaciones en tipos de cambio, tasas de interés, y otros precios de activos. Mientras que suban las tasas de interés y el dólar baje, la primera víctima será el desarrollo económico de los Estados Unidos. Esto, a su tiempo, llegará a otros países, dado que las exportaciones a los Estados Unidos estarán heridas.

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