lunes, 1 de agosto de 2011

La responsabilidad jurídica no alcanza

Un camión de Parmalat me choca el 4 de marzo, cuando yo estaba detenido con mi vehículo a su derecha y su conductor decide cambiarse a la senda por la que yo venía.

Comuniqué a Parmalat el hecho, y el 24 de marzo el Jefe de Logística de Ecolat Uruguay SA me informa los datos del transportista y éste último se niega a hacerse responsable por lo sucedido.

El chofer declaró a su seguro que yo intenté pasarlo por la derecha, algo que jamás provocaría daños en mi guardabarros delantero ni impediría por unos minutos poder mover mi camioneta - que quedó atrapada entre la rueda del camión y el cordón de la vereda.

La tasación de los daños hecha por RSA Seguros estuvo en el entorno de los $ 13.000 + IVA.

Yo entiendo que Parmalat/Ecolat debería hacerse responsable de los vehículos que distribuyen sus productos, pero desde la empresa responden que su responsabilidad alcanza a suministrarme la información sobre el transportista propietario del vehículo y no asumen ninguna por los daños presentados por mi.

Realmente la actitud de Parmalat/Ecolat deja mucho que desear, no en términos jurídicos - ya que probablemente la responsabilidad civil pueda delimitarse con contratos y tercerización del servicio de distribución - pero sí en términos comerciales, de responsabilidad social empresarial, de imagen pública de la marca y por sobre todo de ética.

Parmalat/Ecolat permite que circulen sus distribuidores en camiones en mal estado, sin otro seguro que el SOA (mínimo obligatorio que no cubre daños a terceros), como el que me chocó, y son esos camiones los que llevan la marca Parmalat a las calles.

No se puede ser ajeno a eso. Tercerizar la distribución no debería ser sólo una acción de liberarse de problemas y reducir costos. A mi entender se deben conservar ciertas responsabilidades inherentes al negocio.

Actitudes como la de Parmalat/Ecolat son las que han llevado en los últimos años a transferir ciertas responsabilidades legales de los servicios tercerizados, para evitar que empresas pequeñas (como la del transportista cuyo camión me chocó) no puedan evitar asumir los compromisos que les corresponden.