jueves, 28 de junio de 2012

Mercosur de carne y hueso

Estoy en Paraguay. He llegado a pocos días de la destitución del presidente Fernando Lugo, y sin embargo no se ve en las calles ningún síntoma de rebeldía, reclamo o defensa de quien fue elegido en una coalición de gobierno y expulsado en medio de su mandato por sus propios aliados que decidieron volcarse más a la derecha, a través de un juicio político demasiado breve para el gusto de la mayoría de los países latinoamericanos. Pero en Asunción y Ciudad del Este no se ve disconformidad en las calles. Quizás tantos años de monopolio colorado, quitaron a la política de los temas centrales de la gente. Pero han sido muy pocas horas aquí como para poder realmente tener toda la información.

El viaje desde Asunción a Ciudad del Este ha sido largo, no tanto por distancia, sino por ser una carretera de un solo carril en cada sentido, muchos camiones y una enorme cantidad de pequeños pueblos que enlentecen la marcha.

En el camino tuvimos oportunidad de parar a comer chipas y tomar mate cocido en la chipería María Ana, y ver que la mayoría de las casas son con techo de tejas y que es usual el uso de carros tirados por bueyes.

Realmente uno se siente muy cerca de los paraguayos y su territorio suavemente ondulado. Están siempre con el termo y el mate (aunque tomen tereré) y hasta le dicen "championes" al calzado deportivo.

Aquí estoy trabajando cerca de la triple frontera, con argentinos, paraguayos y brasileros, así que el Mercosur se vuelve realidad más allá de los gobiernos, los límites nacionales y los enfrentamientos políticos circunstanciales.


Seguramente me toque volver, así que espero profundizar en este pequeño relato más adelante.

[Imagen tomada de la web, pues no tuve tiempo de visitar casi nada]
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