miércoles, 27 de septiembre de 2006

Educación: El Gran Padre

Creo que fue el año pasado que la Scuola Italiana di Montevideo lanzó una campaña publicitaria, en la que presentaba un nuevo servicio a los padres: usted tiene la posibilidad de ver (on line) lo que hacen sus hijos en clase a través de un sistema de cámaras web.

El Suizo Americano ya habia hablado sobre el tema, incluso publicó una nota en Montevideo Comm, pero me gustaria desarrollar un poco mi visión del asunto.

Al parecer se trata de algo bueno para los padres que podrían estar al tanto de lo que hacen sus hijos (a través de Internet) en tantas horas que pasan fuera del hogar. Pero esta inocente acción, se parece mucho a la novela de George Orwell ("Mil novecientos ochenta y cuatro" editada en 1948) que sería en este caso algo así como El Gran Padre: la posiblidad de una persona que desde fuera del ambiente pueda supervisar, vigilar, controlar, y observar lo que sucede.

Hay dos elementos que me gustaría poner sobre la mesa para vuestra consideración:

  • privacidad del niño
  • independencia del profesor

¿Dónde queda la libertad de los niños?
Por ser niños ¿sus padres tienen el derecho de vigilarlos a toda hora? ¿Los niños se comportarán igual sabiendo que sus padres los observan? ¿Tienen los padres el derecho de observarlos con cámaras ocultas? Los niños, por ser menores de cierta edad ¿no tienen derecho a la intimidad? ¿La patria potestad incluye el control de todas las actividades de nuestros hijos?

¿Dónde esta la libertad técnico-profesional de los docentes?
Por ser educadores de sus hijos ¿los padres tienen derecho a supervisar su actividad? ¿Qué parametros utilizarán para evaluar cada acto realizado por los docentes? ¿Podrán opinar sobre lo que el docente enseña? ¿Recriminarán al profesor cada vez que llame la atención de su hijo?

¿Cómo seguirá esta idea en el futuro?
Quizás tengamos padres recriminando a los profesores por enseñar de cierta manera, o por no apoyar lo suficiente a sus hijos. Quizás lo extendamos a otros niveles de enseñanza o a otros lugares para sabe qué hacen nuestros hijos con sus amigos en la edad adolescente. Quizás nuestros hijos deban aprender a hackear las cámaras para poder fumar su primer cigarrillo, para su primer beso, para su primera relación sexual. Quizás contratemos a alguien para que supervise a nuestro hijo, pues no tenemos el tiempo suficiente para ver lo que hace a través de Internet. Quizás tengamos empresas dedicadas al seguimiento de los niños y jóvenes, que luego brindarán informes periódicos por email. Quizás educaremos a distancia.