miércoles, 7 de marzo de 2007

Recuerdame, mi mejor vez

Prometo cambiar esta fea costumbre de escribir de músicos cuando estos mueren, pero en este caso no puedo dejar pasar el fallecimiento de Eduardo Darnauchans, en esta madrugada del miércoles 7 de marzo del 2007.

Yo aún no empezaba mi adolescencia, cuando en una Kermés de mi querida Escuela Chile, me gané un libro de canciones del "Darno" con letras de Washington Benavides. Obviamente entendí poco, pero lo atesoré durante muchos años, hasta que alguna vez lo presté y nunca volvió.

Pero incluso antes que yo aprendiera a escuchar a Bob Dylan, me descubrí atónito frente a la voz susurrante de Darnauchans cantando en teatros de Montevideo. El Nacho Suárez nos conseguía entradas, así que íbamos con Maxi, disfrutábamos de espectáculos como "El Trigo de la Luna", y luego del recital charlábamos con el Darno aún emocionado por dejar su alma entre músicas y poemas.

Me quedo con la imagen de su pulso temblando allá en el lejano año '89, cuando autografió ese libro de canciones perdidas en un camarín de algún teatro del centro.

Me quedo con su magia, su dedicación, y su inspiración, desplegadas tanto en un Teatro Solís repleto como en la soledad del sótano de Amarcord.

Por suerte fue muy querido y homenajeado en vida, que es lo que vale. Ahora solo nos queda darle un último aplauso, que sin lugar a dudas lo merece.

Cuando te sientas sola
frente a la oscura puerta
y aquella lluvia incierta
moje tu sien y corra
Recuerdame, mi mejor vez
Recuerdame
La espina no, la flor, la flor,
si es que hubo flor.

Final - E.Darnauchans

Sus restos están siendo velados en Martinelli (Canelones y Barrios Amorím) sala 103, y hoy mismo a las 15:15 el cortejo fúnebre partirá hacia el Cementerio Central.
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